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Los complejos de Sarko

Monumental la portada de esta semana de Newsweek (más bien progresista, ya se sabe): “El Complejo Obama de Sarkozy”. En el reportaje, bien interesante, se habla de los dos grandes líderes mundiales, en fuerte contraste. Los dos líderes continentales quieren mandar. El hiperpresidente, como le llama la prensa francesa, lo hizo un año y medio antes que su homólogo estadounidense: lucha contra la pirateria en Somalia; pararle los pies a Irán, o a Rusia; el invento del G-20 (un invento del mismísimo Sarkozy), el plan renove del automóvil, que fue antes en Francia que en EE.UU…. Super-Sarko gobierna y lo hace con decisión.

Aunque al presidente francés en su país le llaman “el americano”, las relaciones entre ambos no dejan de ser simplemente cordiales. Tienen estilos distintos. Obama es más reflexivo, cauto y sonriente. Sarkozy es duro, impulsivo y más bien serio. Según parece, en algún off the record, el propio presidente francés habría señalado que Obama “nunca ha ocupado un ministerio en su vida” y que “no siempre está a la altura en la toma de decisiones efectivas”.

No cabe duda de que antes de que Obama llegara, Sarkozy podía ejercer el papel de moderado líder mundial, frente al Bush en horas bajas. Con Obama al lado, Sarkozy no tiene más remedio que compartir espacio.

Hablando de complejos, no comentamos aquí la anécdota del mes pasado. Según parece (y publicó la prensa en medio mundo), el equipo de Sarkozy exigió que todos los trabajadores en una visita del presidente a la fábrica de Faurecia, en Caligny, midieran menos de 1,70, para que Sarko pareciera más alto de lo que es, incluso aunque llevara puestas sus famosas talonnettes (alzas). El Elíseo lo negó rotundamente, pero la información corrió rápido. (Ver vídeo de los bajitos en Faurecia aquí).