¿Te acuerdas de Madeleine Albright, aquella secretaria de Estado/ministra de Exteriores de Clinton, con aspecto de joven abuelita? Acaba de publiciar su cuarto o quinto libro de memorias de su trabajo diplomático. Pero este último, sin ser revolucionario, tiene su gracia. Se trata de Read My Pins (“lee mi broche”), en referencia a aquella famosa frase de campaña de Bush padre, “read my lips: no more taxes” (“lee mis labios: no más impuestos”).
La gracia del libro es que la ex nos cuenta cómo elegía sus broches en función del lugar en que se encontraba o de la autoridad con que conversaba. Con Sadam Hussein lució una serpiente en su solapa después de saber que en Irak la prensa le llamaba así precisamente: serpiente. Negociando con los rusos un tratado antimisiles, eligió un pequeño misilito, y entró diciendo “nosotros los construimos pequeños”. Con el sirio Hafez al-Assad se plantó un león, porque “assad” significa “león”. Aquí unas cuantas fotos.
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