Hasta el 29 de enero no llega a España, pero Invictus, la última película del Clint Eastwood (trailer aquí), promete ser una delicia. Cuenta la historia de cómo Nelson Mandela (Morgan Freeman, no podía ser otro), percibe la importancia del rugby, poco después de ser elegido presidente de Sudáfrica, después de 27 años en prisión, para unir en un solo equipo – en una sola nación – a blancos y negros. El poder de un símbolo de unidad como es el deporte, elevado a la categoría política. No es nuevo, pero sí eficaz.
La historia es real. Mandela prefirió mantener el nombre del blanco equipo del país, a pesar de ser un símbolo de opresión para los negros. Para ello convenció al capitán del equipo (blanco, como los demás), y logró su complicidad. El riesgo mereció la pena, como cuenta magistralmente la película.


