Ya lo advertí en un post de diciembre, cuando se puso sombrero de chef impoluto para servir chorizo en un comedor social de Madrid y las cámaras de TVE le cogieron en un renuncio. Este Mariano Rajoy, líder de la Oposición en España, candidato a la presidencia del Gobierno en las próximas elecciones frente al PSOE gobernante, está aprendiendo de la importancia de la imagen, de lo esencial que es escenificar día a día tu relato. Y lo está haciendo, aconsejado por algunos colegas que han ido perfeccionando las técnicas que Aznar sólo manejaba de manera muy primaria, y que Zapatero utilizó bien un tiempo pero luego abandonó.
“Micropolítica”, lo llamamos algunos: mucha imagen, mucho símbolo, “corte” claro y sintético, algún titular fácilmente identificable. Poco esfuerzo: en un par de minutos se resuelve todo. Compatible con no entrar en controversias complicadas: para qué hablar el aborto, o del Estatut, o de educación, si en el debate nos quemamos. Demos duro al Gobierno con respecto a la crisis, sin mucho matiz, y punto. Ya cae el Gobierno solo. De momento, funciona.
El problema puede ser – yo creo que es – que se ve a un tipo demasiado artificial, demasiado manufacturado, demasiado lábil. Y se ven demasiado las cámaras, demasiada preparación, demasiado marketing. Y la preparación, las cámaras y el marketing no deben verse.
Ejemplos: Ayer en El Mundo, en primera, un cariacontecido Rajoy anuncia que con él bajará el paro, y se va para decirlo ¡a una cola del INEM! Excesivo, Mariano, excesivo.
Los tomates: España (sí, y Francia también) resuelven el asunto Haidar. Y Rajoy afirma que eso perjudicará a nuestros agricultores del tomate. ¡Y le pasan unos tomates para que los esgrima como símbolo! Excesivo, Mariano, excesivo.
En un vídeo de su serial “Rajoy en acción” (www.rajoyenaccion.com), del 30 de mayo, nos cuentan que el líder “vuela como tú”. Alguien le dice: “De Falcon nada, ¿no?” y él contesta: “No, el Falcon para Zapatero”. Pues claro, Mariano: y Aznar, y González y Calvo Sotelo, y Suárez. Todos ellos viajan o viajaron en el avión presidencial. Y tú también lo harás si llegas. Y tú no “vuelas como todos”. Se te ve en varios vídeos, naturalmente, entrar por donde te corresponde: por la sala de Autoridades, y te llevan a la escalerilla directamente, y te sientan en Primera. Sólo en lo que parece ser un avión interinsular sin Primera, tú te sientas en primera fila con el resto del pasaje. Porque no hay más remedio, Mariano, que tú lo sabes. Excesivo: da un toque a los de Comunicación para que no se pasen con el “Mariano cercano”. Cuidado con los excesos, que a ti se te notan demasiado.

