Sé cómo eres. No me preguntes cómo, pero lo adivino. Compruébalo tú misma o tú mismo:
Tienes necesidad de ser amado y admirado por los demás y, sin embargo, demuestras también una tendencia crítica hacia ti mismo. Aunque tu personalidad presenta algunas carencias, eres, en general, capaz de compensarlas. Posees considerables capacidades que todavía no has desarrollado. Por fuera pareces disciplinado y dueño de ti, pero por dentro tiendes a ser inquieto y ansioso. Puedes llegar a dudar seriamente si son correctas las decisiones que has tomado o los gestos que has hecho. Prefieres cierta dosis de cambio y variedad. Te contraría que te impongan límites. Te precias de ser un pensador independiente y no aceptas las afirmaciones de los demás sin exigir una prueba convincente. Sin embargo, también sabes qeu no es muy inteligente ser demasiado franco y descubrirse ante los demás. A ratos eres extravertido, afable y sociable y otras veces eres introvertido, reservado y circunspecto. Algunas de tus ambiciones tienen tendencia a no realizarse. Reconoces con facilidad que algunas de tus aspiraciones son poco realistas. A veces te preguntas si has tomado la decisión correcta o si has hecho el gesto adecuado. Tu vida sexual ha ido aparejada a ciertos problemas de adaptación. Dispones de muchas capacidades que aún no has podido demostrar totalmente. Tienes una marcada tendencia a ser muy crítico contigo mismo, así como un deseo inmenso de ser amado y admirado por las personas que te rodean.
¿Adiviné? Pues claro…
A esto se le llama “Efecto Forer”, tomando el nombre del psicólogo que en los años cuarenta inventó un texto muy parecido a este y pidió a sus alumnos que dijeran en qué medida había acertado en su “test de personalidad”, después de hacer con ellos el simulacro de un test. Puntuaron con un 4.2 sobre 5. Creyeron que realmente se había descrito su personalidad con esta patochada de texto.
La gente lee y escucha con preconcepciones de sí mismo y del mundo, y es relativamente fácil manipular al personal con ellas. Así actúan los videntes y los parapsicólogos. También algunos políticos cuando hablan de lugares comunes como la libertad, la igualdad, la honradez, la patria, la solidadaridad…
El Efecto Forer está descrito en el Curso de defensa intelectual, libro de Normand Baillargeon.
Ahí encontrarás también la hilarante referencia a los peligros del peligroso asesino invisible MODH – Monóxido de Dihidrógeno (www.dhmo.org ) y también una divertida definición de una práctica política habitual, que consiste en “ira a una categoría mayor” para no centrarse en lo que se está hablando: el autor lo llama “el arenque ahumado”:
Cuéntase que en otro tiempo, en el sur de Estados Unidos, los prisioneros que huían dejaban arenques ahumados tras de sí para distraer a los perros y hacerles perder la pista.
Un ejemplo de un arenque ahumado, en boca de un niño:
- No juegues con ese palo, que pincha y podría hacerte daño.
- No es un palo, papá, es un láser biónico.
Y uno más: el periodista pregunta al político cómo puede dudar del cambio climático, y el político contesta:
- De lo que hay que preocuparse es de este Gobierno desmesuradamente regulador de la economía, de esos ejércitos de burócratas que dictan sin parar reglas y leyes que impiden a la gente tener empleos decentes para mantener a sus familias.
El libro está muy bien para defenderse de falacias, sofismas e inventos retóricos. En más de una página he visto el reflejo de lo que hacemos en comunicación. Los dioses nos perdonen.











