Me marcho para Montevideo y Bogotá, y me llevo el libro de mi amigo Alex Prieto, un colombiano que conocí hace ya años en Madrid, periodista y progresista por el que tengo un afecto especial. Alex escribió y acaba de presentar Bonitos Crímenes, una parodia periodística con la que estoy pasándolo muy bien aquí en Barajas. (Qué bueno que me voy para el Oeste, por los que iban para el Norte están aquí por cientos dormitando en el suelo o vagabundeando por el aeropuesto o haciendo cola en los puestos de información).
Transcribo aquí la parodia que Alex hace de una noche electoral colombiana, ahora que quedan seis semanas para la de verdad, que el 30 de mayo pondrá en segunda vuelta a dos candidatos de entre Santos, Noemí y Mockus. Salud, Alex.
Triunfo democrático en elecciones presidenciales
Votación masiva derrota al abstencionismo
Bogotá (APO)- El país entero contempló hoy con asombro lo que creía inconcebible: millones de personas hormigueando entre las mesas de votación y peleándose entre sí para cumplir, antes que cualquier otro, con el sagrado y libre derecho del sufragio.
Poseídos por una felicidad jamás antes vista en comicios semejantes, hombres y mujeres de todas las edades, bebés de brazos y cientos de familias con ataúdes al hombro acudieron desde las primeras horas a votar en nombre propio y en el de sus parientes fallecidos.
El súbito y justificado interés de los colombianos por la política fue tal, que dos segundos después de abrirse las urnas ya se habían superado todos los récords locales de votación.
A pesar de los disturbios que al comenzar el día se presentaron en varias ciudades por el frenesí democrático que contagió a algunos electores, la jornada se desarrolló en relativa calma frente a la mirada atenta de los veedores internacionales, quienes lloraron su mala suerte de no haber nacido en este país y no poder sufragar.
El gobierno, por su parte, fue estricto en cumplir la orden de la Corte Electoral y pagó en efectivo los 283 mil dólares prometidos por cada voto depositado en las urnas, aunque para hacerlo tuvo que acudir anoche a préstamos de la banca internacional y a diversos agiotistas nacionales, entre los que se cuentan todos los expresidentes y el candidato Aurelio Ramírez.
Dos horas después de cerrada la votación, aún era una incógnita el nombre del nuevo Presidente de la República y el nerviosismo reinaba en las sedes de Uzcátegui y Ramírez, así como en el propio Palacio de gobierno, donde, según testigos, a Octavio Reyes no lo soportaba absolutamente nadie.
La Corte Electoral anunció para la media noche de hoy el final del escrutinio de votos y dijo que quien salga victorioso tendrá que tomar posesión mañana mismo a primera hora, sin importar si tiene o no discurso preparado para ello.
El presidente Reyes tomó esto último como una “bofetada de la Corte” a sus reiteradas súplicas para que se le permita continuar al frente del gobierno, y dispuso el inmediato despliegue de la Fuerza Pública alrededor del Palacio para impedir la transmisión de mando.
“El que quiera posesionarse como Jefe del Estado tendrá que hacerlo sobre mi cadáver”, advirtió Reyes mientras se ataba con cadenas y candados a la silla presidencial.
(Prieto Osorno, Alexander. 2009. Bonitos Crímenes. La Mirada Malva).
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