Me reencuentro en Montevideo con mi amigo Omar Rincón, periodista colombiano brillante y bloguero en www.lasillavacia.com, uno de los sitios de referencia en Colombia.
Omar me cuenta su decálogo de la comunicación política:
- No basta con ser, hay que parecerlo.
- Se gobierna para un espectador / televidente.
- Es necesario un relato épico de país.
- El presidente se convierte en una celebridad, y como tal hay que exponerla.
- Se ha de suscitar una emoción colectiva.
- Se elegirán tres ejes de gobierno como máximo.
- Ha de mostrarse un estilo que consistirá en la idea de confrontación con los privilegiados. Hay en ese sentido que reinventar la patria.
- El pueblo es el inspirador ideológico y estético.
- Todo es símbolo.
- El Estado se convierte en Estado comunicador.
A esto lo llama Omar “Democracia emocional” (también “melocracia”, por lo de melodrama; y añado yo “emocracia”).
Y de ahí derivan los arquetipos latinoamericanos que Omar nos ofrece. Por ejemplo:
- El afroamericano Obama, sueño americano, retórico.
- El socialista Lula, “nunca antes…”, poeta popular.
- El hacendado Uribe, “sin las FARC…”, el mayordomo.
- El militar Chavez, por la revolución, el Caribe.
- El indígena Evo, defensor de la tierra, la coca.
- El migrante ilustrado Correa, que eleva la autoestima, profesor.
- La mujer Bachelet, la ciudadana, la madre, la víctima, la solidaria.
- El guerrillero Mujica, la libertad, el saber del mate y la chacra.
- El cura Lugo, la fe, el misionero.
- El periodista Funes.
- El empresario Piñera o Martinelli, gente solvente de éxito.
Te recuerdo que tienes en la web gratis su libro Los telepresidentes, que te recomiendo vivamente si te gusta este asunto.
Etiquetas: arquetipos, relatos


