El truco es simpre el mismo. Alguna empresa irreverente y provocadora, con relato joven y transgresor, como Ryanair o Dunkin Donuts, usa la imagen y los estereotipos de algún político conocido, montan un anuncio gracioso con esa percha, compran unos pocos espacios en lugares estratégicos, se lo cuentan a la prensa, y los medios se hacen eco de la gamberrada. Así logran por cuatro euros publicidad gratuita. Luego retiran el anuncio, la cosa se difunde por la web, y punto. Provodor y fácil. No sé si útil.
El último ha sido Sixt, la empresa de alquiler de coches, que en Alemania ha dado un anuncio con la foto de un coche, con el rótulo: “Haga como la señora Bruni: tome un pequeño modelo francés”.
Sixt ya había utilizado también la imagen de Angela Merkel en aquel país: en este caso con el claim “¿Quieres un nuevo peinado? Alquila un cabrio”.

Ryanair tuvo que pagar recientemente 60.000 euros a Sarkozy y Bruni por la utilización ilegal de su imagen en publicidad de la compañía. El uso de la imagen de los políticos en publicidad es ya muy antiguo. En enero recogimos aquí otros casos.
Etiquetas: marcas, Publicidad, Sarkozy



