Muy probablemente, Jacqueline Kennedy, la esposa del entonces candidato, tras el primer y mítico debate presidencial televisado de la Historia, que le enfrentó a Nixon.
La esposa del candidato, embarazada de seis meses, había convocado en su casa de verano de Massachusetts, una fiesta para ver el debate. Unos treinta invitados vieron juntos el encuentro: su hermana, algún profesor universitario (Arthur Schlesinger, entre ellos) y algunos políticos demócratas. Pero la mitad de la lista, doce invitados en particular, eran periodistas. Pat Nixon, la esposa del republicano, prefirió ver el debate en sus casa de Washington con sus dos hijas.
Al terminar el debate, Jaqueline se dio la vuelta y, en el primer acto de spin doctoring de la historia de los debates televisados, se dirigió a sus invitados y dijo: “Creo que mi esposo ha estado brillante”.
Lo cuenta Alan Schroeder en la mejor historia de los debates presidenciales en Estados Unidos, Presidential Debates: Fifty Years of High Risk Tv. Alan estará en el encuentro de ACOP en Bilbao.


