Por qué el vertido del Golfo de México no es el Katrina de Obama

9 de junio de 2010 Etiquetas: , ,

Estos días algunos están deseando que el escape de BP en el Golfo de México se convierta en “el Katrina de Obama”. Se recuerda la desastrosa gestión que Bush hizo de los efectos del huracán y su torpe reacción. Pero la comparación no es pertinente.

En el Katrina no había “enemigo”; en el Golfo sí. El “enemigo” ahora es prioritariamente BP, British Petroleum. Un enemigo ideal: una petrolera británica.  Esa es una diferencia sustancial. En una crisis con causante externo la comunicación se despeja mucho, porque el enojo tiene contra quién dirigirse. 

Se espera una respuesta contundente ante un huracán, pero no ante un problema técnico nuevo. La solución ante la avería de la Deepwater Horizon es complicada y nueva: básicamente tapar un enorme agujero por el que sale combustible crudo. La gente entiende bien que es una complicación técnica, bien distinta de la obligación de rescate y acogida de víctimas y restauración del orden que exigió el Katrina en Nueva Orleans en 2005.

Aquí no hay víctimas humanas. Por mucho daño y grave que sea el que se inflige al medio ambiente, en el caso del Golfo de México no ha habido víctimas humanas. En Nueva Orleans murieron 1.800 y sufrieron las consecuencias varias decenas de miles de familias.

Bush sobrevoló, Obama ha pisado la playa. El presidente siguió sus vacaciones en Crawford, Texas, ante la irritación nacional, y luego se limitó a sobrevolar la zona, ofreciendo una imagen lamentable. Obama ha tardado en pisar la zona y tardó más de un mes en asumir explícitamente su responsabilidad, pero siendo algo lento en la respuesta, está siendo mucho más contundente que su antecesor y ha pisado la playa. A mi Obama me ha vuelto a mandar uno de sus emails en el que me cuenta que “tenemos más de 20.000 personas trabajando en la contención”, y que él mismo ha autorizado “a 17.500 miembors de la Guardia Nacional a participar en la respuesta”. También, nos cuenta, “hemos ordenado a BP a pagar los daños económicos que se reclamen, y esta semana – por la pasada – el Gobierno Federal ha enviado a BP una primera factura de 69 millones de dólares para devolver a los contribuyentes americanos parte de los gastos”.

Sin embargo, los datos de opinión pública no son tan distintos en ambos casos. Según encuesta de YouGov para The Economist, no hay una queja generaliza en la gestión del desastre por parte de Obama. Sí la hubo por el contrario, para la mayoría, en el caso de Bush y el Katrina. Pero los índices de aprobación tanto de Bush como de Obama no han caído estrepitosamente tras sus respectivos desastres. Tanto en un caso como en el otro, unos tres o cuatro puntos. Obama se mantiene en un modesto 47 por ciento, punto arriba punto abajo. La de Bush bajó hasta el 38/39, pero ya venía bajando desde atrás en picado.

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