El alma de un progresista, diez veces más barata que la de un conservador

29 de julio de 2010 Etiquetas:

Supongamos que mi amiga Carmen Pérez es muy progresista - y es mucho suponer, porque no tengo ni idea. Supongamos que mi padre es superconservador – y en este caso suponer es acertar.

Supongamos que alguien les pregunta por cuánto dinero escribirían en un papel: “Por la presente vendo mi alma a cualquiera que encuentre este papel tras mi muerte”. Carmen lo haría por poco dinero, mi padre exigiría mucho.

Eso es precisamente lo que ha estudiado Jonathan Haidt en un estudio interesantísimo que demuestra que los conservadores exigen una cifra mucho mayor que los progresistas, más de diez veces superior,  por romper tabúes relativos a la “santidad y la pureza” del cuerpo y el alma.

Para ello, preguntaron a una muestra de gente de todo el mundo por cuánto dinero venderían su alma, se dejarían transfundir sangre de un convicto por abuso de menores u orinarían en público como parte de una representación, además de otras maldades.  (Tú puedes responder al estudio aquí, busca en el listado “What would you do for a million dollars?”)

El resultado es que los conservadores (con independencia de su religión) eran mucho más exigentes. Haidt explica así, que progresistas y conservadores tienen distinta configuración de sus fundamentos morales.

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