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Internet no fomenta más participación, sino menos

Tal cual.

El profesor Itai Himelboim ha estudiado el flujo de ocho millones de mensajes en forma de posts y respuestas en 35 foros de discusión política y filosófica. El 50 por ciento fue protagonizado por un dos por ciento de los participantes: los que iniciaron la discusión y la controlaron. Cuanto más grande es el grupo, más se produce ese efecto de polarización. (“Civil Society and Online Political Discourse: The Network Structure of Unrestricted Discussions”. El paper es de pago, pero el autor tiene un papel inicial de más corto alcance pero de iguales conclusiones, y gratis: “Discussion Catalyists in Online Political Discussions: Content Importers and Conversation Starters“).   

Sin embargo, los “catalizadores de contenido”, como los llama Himelboim, no ofrecieron contenido original. El 60 por ciento de sus aportaciones fueron directamente traídas de los medios tradicionales, como el New York Times.

Por eso, la tan deseada – por algunos – “democracia conversacional” o “democracia deliberativa”, está muy lejos de llegar, y no llegará, desde luego, gracias al Internet que hoy conocemos.