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Micrófonos humanos, un invento (relativamente) nuevo

La última víctima de un “micrófono humano” ha sido, hace unas horas, el inefable Karl Rove, ex jefe de Gabinete de Bush. En una conferencia universaria en la Johns Hopkins los activistas de Occupy Baltimore, el brazo local de Occupy Wall Street, los “indignados” estadounidenses, le interrumpen gritando “Karl Rove es el arquitecto de la ocupación de Irak; Karl Rove es el arquitecto de la ocupación de Afganistan; ocupa Wall Street; ocupa America; ocupa Baltimore…”. Rove se enfada mucho y dice primero “Si creéis de verdad en la libertad de expresión levantaos y preguntad”… Le interrumpen de nuevo y repiten. Y Rove dice entonces “¿Quién os dio derecho a ocupar América? ¡Nadie!”. Y ellos, ahora apoyados por buena parte del auditorio: “Nosotros somos el 99 por ciento… nosotros somos el 99 por ciento”. El termina (el vídeo) acusándoles de cobardes.

Estos micrófonos humanos están proliferando por toda América como forma de protesta.

En realidad la idea no es muy nueva, aunque sí eficaz. Hemos visto activistas interrumpiendo discursos muchas veces. Aquí mismo, en España, hubo activistas contra la Guerra de Irak interrumpiendo en el Parlamento; en Naciones Unidas hemos visto interrupciones de discursos de muchos líderes mundiales; y en mi vieja facultad de Sociología de la Universidad Complutense no había político que pasara por el salón de actos  que no fuera interrumpido en su discurso (Aznar, por ejemplo, que también tuvo interrupción en Oviedo). Lo que es nuevo en Occupy Wall Street es que la técnica se ha sofisticado. Ahora repiten frases cortas completas: no es sólo barullo y protesta, sino también mensaje.

Lo que resulta sorprendente es lo caliente que se pone Rove en mitad de una monumental algarada. Se supone que en su nivel se sabe que es mejor callarse, sonreir y seguir, como hizo varias veces Rumsfeld cuando le interrupieron, o su jefe Bush cuando le tiraron los zapatos a la cara.