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Griñán, líder de la oposición adjunto en España, y el globo desinflado de Rajoy

En Andalucía (para los de fuera, una región española que tuvo elecciones ayer) es muy probable que Pepe Griñán siga siendo presidente. A él mismo no le cuadraban los augurios tenebrosos de las encuestas, que anticipaban un desastre. Hace unos días comentaba en una reunión que no entendía cómo podía ser que todos los indicadores electorales, excepto la intención de voto, le fueran favorables frente a Arenas: Griñán era preferido como presidente, tenía mejor puntuación y era mejor valorado en todos los atributos. Acertó en su optimismo. Y Arenas falló en su exceso de confianza, ausencia en el debate incluida.

Pero lo que más relevante resulta ahora es que el Gobierno del PP va a tener dos líderes de la oposición. El titular, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y el adjunto, Pepe Griñán. Éste con la ventaja de que gobierna una región que es una sexta parte del país, y todo un símbolo de tradición progresista. Si lo hace bien, y creo que puede hacerlo, Griñán puede contrastar con la política conservadora incluso mejor que Rubalcaba porque tiene ocasión no sólo de hablar, sino también de hacer desde el Gobierno regional. Imaginemos las posiciones andaluzas en esas reuniones sectoriales de Sanidad, de Educación o de Justicia, por ejemplo. Una gran oportunidad.

Por cierto, The Economist, nada sesgado a estos efectos, titula en su análisis del resultado de ayer «Desinflando el globo de Rajoy.»

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