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Pensar sin esfuerzo aumenta el conservadurismo

Los conservadores ponen más énfasis en la responsabilidad individual que en la responsabilidad colectiva, recurren más a las jerarquías y prefieren el mantenimiento del statu quo. Esas cualidades están asociadas a un pensamiento más rápido y de menos esfuerzo.

Entonces, ¿qué pasará si sometemos a la gente a condiciones en las que tenga que pensar menos, de manera más rápida? ¿Aumentará su conservadurismo? Pues sí; así es. Lo han demostrado los profesores Eidelman, Crandall, Goodman y Blanchar, y lo han contando en “Low-Effort Thought Promotes Political Conservatism,” un artículo publicado en el Personality and Social Psychology Bulletin de hace unos días. “Cuando hay pocos recursos de tiempo y esfuerzo,” dicen, “debería incrementarse la emisión de respuestas consistentes con la ideología conservadora.” Esta hipótesis se añadiría a otra ya bastante asentada y comprobada, que afirma que el conservadurismo es la respuesta funcional al temor por la incertidumbre y la angustia. Para probar que el conservadurismo puede ser resultado, además, de un proceso de pensamiento rápido y poco costoso, los autores revisan cuatros estudios bien curiosos:

En el primero, el más llamativo, medía la respuesta más o menos conservadora de varios grupos de clientes en bares de Nueva Inglaterra. Cuanto más habían bebido, y más incapaces eran por tanto de hacer un esfuerzo en su pensamiento, más conservadores eran en sus posiciones. En el segundo, se medía la respuesta conservadora de un grupo “cargado” con una segunda tarea mientras se le preguntaba por otras cuestiones, reduciendo así su capacidad. De nuevo, estos daban respuestas más conservadoras que el grupo que podía tomarse más tiempo y esfuerzo en su pensamiento. En el tercer y cuarto estudios se limitaba directamente el tiempo de respuesta de los individuos. Cuanto menos tiempo, más conservadoras eran las respuestas.

 

 

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