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Sofactivismo: breve antología de hechos, recursos y ejemplos

“Sofactivismo” (en inglés, slacktivism o clicktivism): el activismo fácil que consiste en actuar a través de las redes sociales, del correo electrónico y del teléfono movil, con poco esfuerzo, en defensa de alguna causa social o política. Algunos ejemplos: firmar una carta dirigida a las autoridades o las corporaciones, circular un vídeo, distribuir peticiones en Facebook o Twitter, donar pequeñas cantidades con sms o similares, etc.

  • A pesar del enorme interés que suscitó el uso de las redes sociales en la Primavera Árabe, lo cierto es que la mayoría de quienes las usaban estaban fuera de los respectivos países, y que los repuntes en su uso respondían al ritmo que marcaban los medios de masas, particularmente Al Jazeera (referencia). Por cierto, por algún motivo, Twitter cambió los términos de uso justo en medio, imposibilitando que se pudieran hacer estudios retrospectivos de su efecto. Los sofactivistas han de recordar que su activismo está básicamente en manos de canales controlados por empresas privadas y puramente comerciales.
  • Algunos sociólogos (por ejemplo Putnam, en su obra Bowling Alone, de 2000), señalan que los medios como la televisión, y también Internet, pueden producir un cierto individualismo y una falsa sensación de participación, que disminuye el compromiso social y sólo genera buena – pero falsa- conciencia.
  • Este fenómeno se denomina social loafing o “flojera social“: la gente se esfuerza menos cuando está en grupo. Cuantos más individuos tiran de una cuerda, menos esfuerzo individual hace cada uno de ellos, como demostró el “efecto Ringelmann“, descubierto hace ya cien años.
  • Alguna investigación (por ejemplo ésta) ha detectado que Internet, en lo que respecta a las actividades “del mundo real”, tan solo permite a los ya activos contar con una forma más de participación, pero que no añade ganas de activarse a los previamente inactivos.
  • Ocurre con frecuencia que bajo la imaginaria identidad de blogueros de base, lo que se esconde es una acción política orquestada desde arriba, que adquiere formas pretendidamente más espontáneas. La blogosfera está muy bien para generar escándalos (pueden verse ejemplos y bases teóricas aquí).
  • Un estudio sobre las campañas de correos electrónicos masivos que partían de MoveOn, la conocida plataforma de protesta, hacia la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos, demostró que no tuvieron ningún impacto, porque eran una mera réplica de un mensaje breve, que no suscitaba mayor preocupación en las autoridades.
  • Un buen libro sobre “el mito de la democracia digital” tiene precisamente ese título, y está escrito por un joven profesor de la Universidad George Washington, Matthew Hindman.
  • Y otro buen libro de 2009 sobre la cuestión, The Internet and Democratic Citicenship, del viejo maestro Jay Blumler y de Stephen Coleman, presenta un buen equilibrio sobre los requerimientos para que Internet sea un universo postivo para la ilustración de la ciudadanía. En el libro se señala que las redes electrónicas están frecuentemente desconectadas de la política institucional, lo que puede significar que sean incapaces de controlar a las autoridades. Más aún, las actividades online pueden resultar efímeras, coyunturales en exceso y puramente nihilistas, separándose de la agenda real de la toma de decisiones de un país. El fiasco Kony 2012 es un buen ejemplo.
  • Un breve debate sobre la cuestión de si Internet favorece o no la democracia puede verse (en inglés) aquí.
  • El sofactivismo no es necesariamente malo, pero tampoco necesariamente bueno. Hay alguna investigación que detecta una cierta correlación entre el sofactivismo y el activismo off line o del mundo real, pero hay otra que no detecta esa relación (aquí puede verse un buen resumen del estado de la investigación).
  • Por supuesto, si alguien tiene interés en controlar el sofactivismo son los sátrapas, dictadores y populistas de turno. Promoviendo legiones de coristas del régimen, como hacen los gobiernos chino, ruso o venezolano (ver el capítulo 11 de El poder político en escena).

Deseo por todo ello que los activistas del mundo no se apoltronen y logren encontrar la manera de levantar a la gente de sus sofás para gritar por la justicia no solo en Twitter y Facebook, sino sobre todo en la calle y en la televisión, esa caja que es la que de verdad temen los corruptos y los autoritarios.

(Felicidades a mis amigos de Actuable, que acaba de asociarse a Change.org. Pero me pregunto si Rajoy hará algo tras recibir las 72.000 cartas idénticas que la plataforma le ha mandado para evitar el control gubernamental de RTVE. Quizá sería más eficaz que las pantallas de televisión se fueran “a negro” unos minutos, o que los trabajadores se declararan en huelga…).