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El único sociólogo que ha sacado a sus dos clientes del Gobierno

Quizá a Pedro Arriola no le haya gustado mucho el resultado de la hagiografía que Palomo le ha hecho en esa improbable entrevista – la primera de tres décadas – que aparece hoy en las páginas de El Mundo, portada y cuatro páginas de interior. La entrevista es todo un síntoma de un fenómeno que aún no se ha extendido por España, pero que el Partido Popular está alimentando en los últimos años: la aparición de supuestos “gurús” que hacen presidentes. Antonio Sola primero, y ahora Arriola.

Dice Palomo que es “el sociólogo español más influyente de todos los tiempos.” Como resulta que luego se explica que en realidad hizo Económicas y “estudió” Políticas, porque muy probablemente en su época aquí aún no se estudiara Sociología, vamos a pedir perdón a José Ortega y Gasset, a Pepín Vidal Beneyto, a Linz, a Castells, a Pérez Díaz y a todos sus egregios antencesores, que no inventaron el “váyase señor González”, pero sí dejaron, en contraste con Arriola, su pensamiento sociológico escrito.

Pero más allá de la ignorancia sobre Sociología de Palomo, que es perfectamente excusable, lo que llama la atención es la megalomanía de la entrevista y la adulación a la que Arriola se somete gustoso (según se ve en las fotografías, y se denota por el lugar escogido – la concurrida rotonda del Palace de Madrid – y  la extensión de la entrevista). Uno se anima a escribir estas líneas cuando lee que Arriola “es el único consutor que ha conseguido que sus dos clientes sean presidentes del Gobierno.” Hasta donde yo sé:

1. Quienes hacen que los presidentes sean presidentes son los candidatos y, sobre todo, los ciudadanos que les votan. Y un montón de circunstancias diversas: la competencia, el estado de ánimo de la población, el partido con el que vas, el dinero con el que cuentas… La menos importante de esas circunstancias es el consultor al que contratas, por mucho que nos guste presumir a los que nos dedicamos a esto.

2. En el caso de Arriola, se trata del consultor que estaba ahí cuando Aznar ganó y cuando ganó Rajoy. Pero también cuando perdieron. Ahhh, también… ¡Eso se le ha olvidado a Palomo! De manera que podemos decir, en efecto, que Arriola fue el único sociólogo español (quizá acompañado de Nacho Varela en el lado del PSOE), que ha impedido que dos candidatos – Aznar en 1993 y Rajoy en 2004 y 2008 – fueran presidentes. Más aún si confirmamos, como parece que Arriola no desmiente, que él fue quien sugirió a Aznar que evitara que el atentado del 11M se identificara con el terrorismo yihadista, generando toda esa cadena de estupideces comunicativas de entre el 11 y el 14 de marzo de 2004. Tan injusto sería decir que el consultor es causa de la derrota como origen del éxito.

3. Dice Arriola que no cobra del dinero público. Y quiere decir que no cobra de las Administraciones Públicas directamente. Y le creemos, claro. Pero deja claro que cobra del PP, que vive del dinero público. Y aunque cobrara de cualquier otro, vive en un mundo, el político, en el que finalmente, quien paga es el ciudadano. Palomo no dice cuánto cobra. Hace tiempo, aquel en el que se cuestionaba el trabajo del gurú porque no producía sus mágicos efectos, leí que eran 600.000 euros al año.

Por cierto, ¿habrá sido Arriola, con esa obsesión por que sus clientes no digan nada y se dejen elevar por la ola favorable, quien aconsejó a su compadre Javier Arenas que no debatiera con Pepe Griñán, algo que sin duda contribuyó a que no lograra la mayoría absoluta necesaria para gobernar Andalucía?

Modestia, colegas consultores, modestia. No nos lo vayamos a creer tanto que nos pase lo de aquel gurú verdaderamente indio de Obama, que luego se descubrió que ni conocía al equipo del candidato/presidente.

Por lo demás, me ha alegrado leer la entrevista a Arriola porque constata algo que sospechábamos muchos, yo también: que Rajoy se siente como un doctor que está operando un cuerpo muy enfermo, y que tienen aún tiempo por delante para que mejore. Dice Arriola: “Rajoy trata de taponar la herida para que el enfermo no se le vaya, pero luego lo pondrá a andar. Tiene mucho tiempo por delante.” A eso lo deja todo Rajoy, con el consejo de Arriola: al paso del tiempo que cambie el ciclo económico, para que nos encontremos con un Estado muy aseadito: sin pulmones ni hígado, pero andando: pobres más pobres y con menos derechos, y ricos más ricos y más negocio que hacer. Hay que reconocer que esa estrategia es inteligente. Dos años duros de “curación” (y desmantelamiento del Estado de Bienestar) y dos años amables de “milagro” económico. A ver si les funciona al gurú y al presidente.