Skip to content

Por qué este 11 de julio de Rajoy no será como el 12 de mayo de 2010 de Zapatero

Consideramos el 12 de mayo de 2010 en principio del fin del Gobierno de Zapatero. Aquel día el presidente del Gobierno tuvo que anunciar en el Congreso de los Diputados un conjunto de medidas que entonces parecían durísimas, que “cambiarían la historia de España” (El País) y que eran una broma, en cuanto al calado de las medidas anunciadas, al lado de las que hoy ha contado Rajoy desde la misma tribuna. Zapatero explicó que pasó una de las peores noches de su vida, y que promovió aquellas medidas para evitar que “España fuera intervenida” (en su próximo libro nos cuenta los entresijos, según parece).

Algunos comentaristas y amigos progresistas han señalado que este 11 de julio de Rajoy será como aquel 12 de mayo de Zapatero. Por ejemplo, Ignacio Escolar (@iescolar) retuitea mensaje de Juan Luis Sánchez (@juanlusanchez), que dice “Rajoy ya tiene su mayo del 2010); Enric Hernández (@Enric_hernandez) dice que hay un déjà vu en el Congreso y que a Rajoy se le pone la cara de Zapatero; y Manolo Rico (@manuelrico) afirma que mayo del 10 fue “Verdún” y este 11 de julio es “Hiroshima.”

Vaya por delante que comparto con todos esos colegas y millones más la sensación de que esto es un ataque impresentable a los ciudadanos de a pie y al Estado de Bienestar que se levanta con sus impuestos, dejando que los de siempre se vayan de rositas: los poderosos, los banqueros y los especuladores que nos animaron a invertir en ladrillos que nunca bajarían de precio. Y que esta política económica es probablemente la mejor forma de alargar el sufrimiento, especialmente de los más débiles.

Pero dicho eso, nos equivocamos, creo, haciendo comparaciones que no admiten ni un minuto de contraste:

Primero: Zapatero era un presidente sorprendido por una crisis que no había reconocido a tiempo, que no había atajado, y que tardó en afrontar. Rajoy es el presidente de una crisis asumida por todos y cada uno de los ciudadanos del país, y exagerada a conciencia por el mismo presidente. Bajar las expectativas es lo mejor que puedes hacer para cumplir con ellas. Zapatero las elevó de forma letal. Rajoy las reduce presentando el panorama más catastrófico posible.

Segundo: Zapatero tenía ya en mayo de 2010 un nivel de aprobación muy bajo. Rajoy anda en un 30 y tantos por ciento. Pero con la que está cayendo, eso no está tan mal. Sobre todo cuando tienes aún tres años y medio por delante y cuando partiste de un exiguo 45 cuando llegaste al gobierno.

Tercero: Zapatero no tenía ni un solo aliado. Rajoy los tiene todos. Zapatero no tenía ni a El País. A ningún socio en la Unión Europea, dudas internas sobre su sucesión, un panorama desolador. Rajoy está como un corderito con sus socios europeos, que seguro que se lo agradecerán. Añádase el contraste entre el dichararecho ministro de Guindos con cara de próspero jugador de golf, con la aséptica burócrata que representaba Salgado.

Cuarto: Zapatero planteó sus medidas contra la intervención de España. Rajoy sencillamente la da por intervenida. Sí, paradójicamente, Rajoy anuncia estas medidas bestiales el mismo día que todos los diarios dan por hecho que España está ya intervenida de facto por las condiciones que la UE pone al rescate financiero, que supone que unos “señores de negro” del FMI, la Comisión y el Banco Central Europeo vendrán a mirar nuestras cuentas. Y no pasa nada. Hemos estado luchando contra una “intervención” que no entendíamos muy bien qué era. ¿Ceder soberanía a Europa? Pero si ya la tiene… Pero si España es uno de los países más europeístas de la Unión. ¿Que nos cambien el Gobierno como en Italia? Pero alguien es capaz de comparar la situación del viejo payaso molesto Berlusconi con el sosito pero acomodaticio y bonachón Rajoy?

Quinto: Zapatero estaba fuera de su guión. Rajoy, plenamente en el suyo. El 12 de mayo de 2010 fue una traición al relato esencial de Zapatero: la defensa de la gente corriente frente a los poderosos. Pero ese no es el relato de Rajoy. El del presidente en este 11 de julio de 2012 es “hay que hacerlo, no hay más remedio, nos tenemos que apretar todos, y estoy seguro de que servirá.” Hasta quienes somos ultracríticos con estas políticas asfixiantes de ajuste, reconocemos que se malgastaba y que la “austeridad” es buena. ¿Que había dicho que nunca subiría el iva? Sí, ¿y qué? ¿Es que alguien espera que los políticos digan verdades inmutables todo el tiempo como los sacerdotes? Se dice que “las circunstancias han cambiado” y punto. La gente espera líderes que actúen y no se atengan a dogmas, siempre que no traicionen sus principios, como tuvo que hacer Zapatero. Las mentiras del PP en la oposición y en campaña son inmensas, pero se verán como piadosas en cuanto empecemos a salir de esta.

Sexto: Zapatero no tenía futuro. Rajoy tiene un par de años. Mucho tiempo por delante aún. Tres años y medio hastas las próximas elecciones. Como no me canso de repetir, en cuanto la economía empiece a ir un poco mejor (esa es la gran duda que queda, que sea antes de un par de años), Rajoy podrá capitalizar sus medidas. Podrá mostrarnos un enfermo sin piernas y sin pulmón, pero vivo. Producirá un falaz “milagro Rajoy.” Zapatero, por su parte, en mayo de 2010 era un líder amortizado, en baja, que no se presentaría a la reelección, y tenía un partido con proceso sucesorio pendiente. Ahora más bien es el líder de la oposición quien tiene ese proceso sucesorio por delante… Recuérdese que la política es un juego de suma cero. No hay nadie bueno ni malo por sí solo, sino en función de la persona con la que compites.