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¿Quién tiene la culpa? Los recortes provocan conflictividad social

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Si analizas casi cien años de protestas, huelgas generales, levantamientos, revueltas e intentos de asesinato en toda Europa, y los pones en relación con la política económica del Gobierno del momento, descubres que la austeridad es un factor fundamental de inestabilidad social.

Podríamos pensar que es la mala situación económica la que provoca los recortes, y por tanto el origen del malestar es la situación económica en última instancia. Pero resulta que no. Que cuando la respuesta a la mala economía no es recortar sino expandir, no se produce ese malestar social.

Es curioso, además, que no haya relación, sin embargo, entre la austeridad o la política expansiva, y la pérdida o el incremento de apoyo electoral. En pocas palabras, recortar no quita votos, y gastar más no los da.

Esas son las conclusiones de una investigación que se publicó hace un par de años. El artículo se titula “Austerity and Anarchy: Budget Cuts and Social Unrest in Europe, 1919-2008”. Es un trabajo de Jacopo Ponticelli y Hans-Hoachim Voth. Aquí está completo.

Y esta es la traducción del último apartado de conclusiones:

La literatura de economía política a propósito de la austeridad sugiere la existencia de una paradoja. No hay un castigo significativo en las urnas hacia los gobiernos que recortan, y no hay pruebas de que los gobiernos ganen como respuesta a la expansión presupuestaria. Sucede también que las evidencias empíricas sobre los efectos económicos de los recortes presupuestarios son ambiguas, con algunos estudios que encuentran un efecto de expansión y otros que encuentran un efecto de contracción.

Entonces, ¿por qué se retrasa o se implanta solo parcialmente la consolidación fiscal? Este artículo sugiere una razón posible por la que las medidas de austeridad se evitan con frecuencia: el temor por la inestabilidad y el malestar social.

Los recortes del gasto conllevan un riesgo significativo de que aumente la frecuencia de las revueltas, las manifestaciones contra el Gobierno, las huelgas generales, los asesinatos políticos y los intentos revolucionarios de derrocar el orden establecido. Mientras estos son eventos de baja probabilidad en años normales, resultan ser mucho más comunes según se implantan medidas de austeridad. Esto puede actuar como un potente freno sobre los gobiernos. En linea con nuestros resultados sobre gasto, Woo mostró en 2003 (para ver las referencias, ver el artículo original), que los países con más altos niveles de malestar son también los más endeudados. Los altos niveles de inestabilidad muestran una relación particularmente clara con la consolidación fiscal. Aquí demostramos que la pauta general de asociación entre el malestar y los recortes presupuestarios se cumple en Europa para el periodo 1919-2008. Se observa en todos los subperiodos y en todos los tipos de malestar. Sorprendentemente, cuando podemos buscar la causa de cada incidente (en el periodo 1980-95), podemos demostrar que en las series temporales solo los recortes presupuestarios producen manifestaciones contra recortes. También se mantienen nuestros resultados cuando utilizamos datos recientemente diseñados que nos permiten identificar con claridad los cambios políticos en el equilibrio presupuestario. Por último, los resultados no se ven alterados si utilizamos medidas alternativas del malestar. Al contrario de lo que cabría esperar, no encontramos prueba alguna de que la difusión de los medios de masas facilite el aumento de las protestas de masas.