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“Lograr un pingüino” o “hacer el pingüino”

Lunes, 21 de marzo de 2011

Esos son los dos términos metafóricos que Núñez utiliza en su libro de próxima aparición, La estrategia del pingüino.

Transcribo líneas para abrir boca, con permiso del autor:

“Los pingüinos son unos animales de costumbres muy gregarias. El gregarismo es básico para su supervivencia en las condiciones de vida extremas en las que viven. Una de esas costumbres reflejas es la de lanzarse inmediatamente al agua desde la placa de hielo donde descansa toda la colonia siempre que ven que otro compañero lo hace. Se arrojan al agua indisciplinadamente, sin hacerse preguntas o cuestionarse los motivo de la zambullida del compañero”…

Insipirado por ese comportamiento animal, en mi práctica diaria como profesional de comunicación suelo hablar de ‘lograr un pingüino’ o ‘hacer el pingüino’.

Llamo ‘lograr un pingüino’ a lanzar con éxito un mensaje con el objetivo de que terceras personas, empresas o instituciones tengan que responder o realizar declaraciones sobre él, consiguiendo así provocar una cadena de mensajes que amplifica el alcance y difusión del primer mensaje.

En cambio, ‘hacer el pingüino’ consiste en cometer el error de responder a declaraciones de terceros sin pensarlo, sin sopesar previamente las consecuencias de participar en un debate o preparar el contenido y puesta en escena del mensaje”

Antonio pone el ejemplo del impresentable pastor Terry Jones, aquel bigotudo de Florida que propuso celebrar el “día de la quema del Corán”. Jones logró un pingüino espectacular, cuando cientos de pingüinos de todo el mundo, comenzando por el Observatorio de la Islamofobia y luego algunas televisiones locales, se hiciero eco de la brabuconada del desconocido pastor Jones.

1848 versus 2011

Martes, 15 de marzo de 2011

Un excelente artículo con infografía incluida ofrece esta semana en la revista Time los increíbles paralelismos entre las revueltas contra las monarquías europeas en 1848 y las revueltas contra las monarquías árabes en 2011. Esta escrito por Kurt Andersen, escritor de novela histórica.

Traducción:

Como sucede hoy en el norte de África y Oriente Medio, la Europa continental en la década de 1840 era un conjunto de monarcas gobernando a masas empobrecidas que sufrían dificultades económicas agudas. La apertura política avanzaba demasiado lentamente como para satisfacer a los intelectuales y las nuevas clases medias en las ciudades.

En París, hace 163 años, el régimen amenazó con sofocar una protesta pacífica, lo que provocó que miles de manifestantes indignados salieran a la calle y exigieran democracia. Las turbas crecieron, se tomaron las calles, los manifestantes confraternizaron con la Guardia Nacional, un número relativamente pequeño de manifestantes fueron asesinados, el ejército no intervino y, en pocos días, el rey Luis Felipe había abdicado. Se declaró la república, se promulgó la libertad de expresión y se programaron elecciones.  

Una década antes, lo que pasó en París podría haber quedado en París. Pero, por el contrario, se generó una ola continental de revoluciones democráticas, con las noticias extendiéndose rápidamente gracias a las nuevas tecnologías: el telégrafo eléctrico, los periódicos impresos por máquinas a vapor y el ferrocarril.

Una semana después del sorprendente éxito francés, las protestas surgieron en Múnich, provocando la expulsión del rey de Baviera, y una semana después de Múnich, las protestas estallaron en Berlín, la capital de Prusia, donde las tropas atacaron a los manifestantes. Pero el rey retiró a sus soldados, terminó con la censura, nombró un gabinete liberal, acordó la convocatoria de elecciones parlamentarias y huyó de la ciudad. La ola llegó a Viena, la capital del Imperio de los Habsburgo, obligando al todopoderoso Metternich a dimitir. Luego vinieron días de lucha en las calles de Milán, lo que obligó al ejército ocupante de Austria a retirarse; la rebelión en Venecia obligó a marcharse a los gobernantes austríacos. Sólo había pasado un mes desde el levantamiento de París y la marea revolucionaria siguió avanzando durante toda la primavera en docenas de otro lugares. 

Pero si nos fijamos en los paralelismos con los levantamientos de este año en el norte de África y Oriente Medio, debemos recordar lo que vino después. En Francia, los radicales empujaron demasiado rápido y demasiado lejos, exigiendo socialismo y causando una reaccion violenta. En otras partes, el Imperio simplemente devolvió el golpe. Para el otoño, la mayoría de las revoluciones se habían invertido; las demás colapsaron en un año. ¿Y en 2011? Lo sabremos pronto.

Paralelismos:

  • En 1948 hubo revueltas democráticas contra regímenes monárquicos en París, Munich, Colonia, Berlín, Viena, Buda y Pest, Venecia y Milán. Todas entre el 22 de febrero (París) y el 22 de marzo. En 2011, las revueltas contra regímenes monárquicos o casi-monárquicos sucedieron entre el 17 de diciembre y el 20 de febrero, en Túnez, Argelia, Jordania, Oman, Yemen, Egipto, Líbano, Iraq, Kuwait, Bahrein, Irán, Libia y Marruecos.
  • En 1848 los precios de los alimentos aumentaron y sublevaron a las masas, con niveles de desempleo muy altos. En 2011 sucede en la zona exactamente lo mismo.
  • Tanto en 1848 como en 2011, en la base del descontento está una clase media creciente y frustrada política, económica y culturalmente.
  • Tanto en 1848 como en 2011 hay éxitos iniciales en la protestas, que obligan al rey (en Francia) o al casi-rey (en Túnez y Egipto) a abdicar.
  • Tanto en 1848 como en 2011, el ejército y la policía se unen (total o parcialmente) al pueblo.
  • Tanto en 1848 como en 2011, la revolución se acelera gracias a nuevas tecnologías de comunicación: el telégrafo, la prensa y el ferrocarril, y los telefónos, Internet y la televisión por cable.
  • Tanto en 1848 como en 2011, Estados Unidos apoyó antes de las revueltas a los regímenes autoritarios en crisis, con ayuda militar.
  • Tanto en 1848 como en 2011, hay en el Este unos gobernantes ricos y reaccionarios apoyando a los regímenes en crisis: el zar ruso Nicolás I en siglo XIX, y el saudí Abdullah en el XXI.
  • Tanto en 1848 como en 2011, se demoniza a quienes protestan llamándoles radicales (socialistas hace siglo y medio, islamistas ahora).
  • Tanto en 1848 como en 2011, hordas de pobres de piel oscura se refugian fuera de sus países (los europeos católicos de 1848 se van a los protestantes EE.UU; los norteafricanos musulmanes emigran a la cristiana U.E.).

Cómo restaurar la confianza en el Gobierno, sin tener que recurrir a un anuncio

Viernes, 11 de marzo de 2011

La confianza en las labores de Gobierno, de la Administración, están en horas bajas. En España “los políticos” son el tercer problema según el CIS; en Estados Unidos los votates desconfían mayoritariamente de las instituciones políticas, y especialmente del Congreso; el fenómeno se reproduce en todo el mundo. En realidad siempre ha habido desconfianza, pero parece que en la situación actual de crisis económica, los ciudadanos vendrían a castigar algo más a los gobernantes.

Esta semana han coincidido dos papeles interesantes sobre la cuestión.

El primer número del Zoom Político de la Fundacion Alternativas publica un interesante análisis de Sandra León (“¿Nos cambia la crisis?”), en el que se muestra que los españoles – también los conservadores - apoyan muy clara y mayoritariamente el Estado de Bienestar, y que ese apoyo es prácticamente idéntico en momentos de crisis como el actual.

Por su parte, en la mucho más desconfiada sociedad estadounidense, nos dice Andrew Levison (“A TDS Strategy Memo: A ‘common-sense populist’ democratic communication strategy for re-building public trust in Goverment”), los votantes se muestran muy alejados del Gobierno. Piensan básicamente que a) el Gobierno es ineficiente y burocrático; b) el Gobierno es corrupto y dominado por intereses especiales; y c) el Gobierno está dominado por izquierdistas que dan recursos a ”vagos” y “extraños”.

Para desmontar esos principios, típicamente conservadores, Levison propone que los progresistas se guíen por tres líneas: a) que la gente participe en la redaccion de sus leyes; b) que el dinero se aleje de la política; y c) que los ciudadanos normales supervisen a los políticos. 

El autor pone ejemplos en las tres líneas: los grupos seleccionados aleatoriamente para ayudar a hacer leyes en California o en las experiencias promovidas por la llamada democracia deliberativa; las normas rotundamente en contra de la corrupción (los progresistas españoles creen erroneamente que eso no les beneficia electoralmente); y favorecer la transparencia de la administración electrónica.

Yo añadiría que tenemos que reenmarcar el concepto Estado/Función Pública/lo público. Por poner ejemplos muy sencillos: 

  • No hablemos de funcionarios sin más; hablemos de médicos, policias, maestros, bomberos.  
  • El AVE (el tren español de alta velocidad, orgullo nacional) es público. Ruiz Mateos es privado. Hay cientos de ejemplos de servicios públicos que funcionan muy bien (policías, protección civil, Hacienda, los semáforos, las inspecciones, los hospitales….) y miles de ejemplos de servicios privados que funcionan fatal.
  • Es evidente que las sociedades más desarrolladas del mundo son aquellas que tienen un fuerte y estable sector público, con una presión fiscal a partir del 30 por ciento del PIB aproximadamente. Hay alguna excepción (como Estados Unidos o Suiza, países muy ricos), pero con menos no puede haber Estado fuerte, y sin Estado fuerte no puede haber desarrollo económico, y menos aún social.

Por cierto, la revista Harper’s Magazine pidió a cuatro directivos de grandes agencias de publicidad que propusieran un anuncio de SuperBowl, para promover una mejor imagen del Gobierno (noticia sobre el asunto aquí).

Un repaso en audio a 80 años de retórica

Lunes, 7 de marzo de 2011

Ayer domingo, en la Cadena Ser, estuvimos comentando Montse Domínguez, Nacho Ares y yo mismo, durante media hora, la retórica política contemporánea, al hilo de la película El Discurso del Rey. En el programa se escucharon cortes de Roosevelt, Hitler, Kennedy, Churchill, Suárez, Pasionaria, Obama, etc. Aquí puedes escucharlo.

Twitter y Facebook, dos analistas más que aclaran

Lunes, 28 de febrero de 2011

Quien lee de vez en cuando por aquí, sabe que tomo con mucha precaución, incluso con escepticismo, el papel de las redes sociales en la generación de movimientos sociales. Antes de las revueltas del mundo árabe, ya había señalado Malcolm Gladwel en un artículo que ha generado mucho debate (y que recogimos aquí), que la poca disciplina y el poco compromiso de la web no bastan para generar movimientos sociales fuertes.

Tiempo después me referí aquí al verdadero (y muy analógico) origen de las revueltas: una organización serbia y unas ideas de resistencia pacífica de origen estadonidense.

Dos personas que saben bien de qué hablan, Manuel Castells, en La Vanguardia (gracias Diana), yMoisés Naím en El País, han recogido en estos últimos días los mismos principios: sí, Facebook y Twitter pueden ayudar, pero ni bastan ni son esenciales.

(Por cierto, Javier Valenzuela hizo ayer un extraordinaro perfil  de Gadafi, como personaje de novela, muy del gusto del mejor storytelling).

Aguerrida Aguirre

Martes, 22 de febrero de 2011

LB me reclama un comentario sobre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que ayer comunicó que tiene un cáncer de mama y que hoy está operándose en un hospital público. Como yo no lo puedo decir mejor que LB, aquí está su comentario. Para los lectores de fuera, que son unos cuantos, Esperanza Aguirre es el equivalente español a una suerte de “gobernadora” de la importantísima área de Madrid; directa, deslenguada y carismática, muy conservadora y muy querida por el ala dura del Partido Popular.

Son conocidos sus excesos comunicativos, como aquel día que apareció con unos calcetines como de avión, después de vivir un atentado en Nueva Delhi. En el largo vuelo desde India quizá habría tenido tiempo de cambiarse… La presidenta tiene un album fotográfico realmente impresionante. Se la ha visto en todas las poses posibles.

Ayer cuando miraba el resumen de noticias de la noche y todas las repercusiones de el comunicado de Aguirre, me acorde de ti y de una entrada que en su momento hiciste en tu blog respecto a la excelente comunicación que había hecho el Rey en oportunidad de su intervención el año pasado. Hoy, lo primero que hice fue entrar a tu blog a ver si habías hecho algo similar.

¿No crees que lo de Aguirre fue, en términos de estrategia de comunicación, algo impecable? Adicta y la mejor ante las cámaras, ¿no crees que lo de ayer fue digno de anotar en los apuntes del buen  comunicador -político-? Evitó todo tipo de especulaciones, mostró humanidad (lo que no es poco en una mujer conocida por fría, distante y dura); se puso a la altura de cualquier ciudadano, dio recomendaciones sobre salud -podría asegurarte que hay más de una que no se revisa hace mucho, llamó para pedir un turno-  mostró lo que le gusta y debe mostrar… Se levantó como cualquier día, inauguró la M224 a 90 días de las elecciones y es noticia (ni hablar de aquí) en la mayoría de los diarios del mundo… hasta puso agenda a los opositores … desde ahora hasta que salga, la primer pregunta estará relacionada con su salud…

Como en el caso del Rey, lo del hospital público es la cereza de la torta.

Dicho eso, garantizo que en unos días algunos estarán buscando también los “excesos” en la presentación del caso. Estaremos atentos. De momento, seguro que un par de puntos ha subido en intención de voto.

Deseamos a Aguirre todo el éxito en su operación.

Cómo luchar contra los rumores, continuación

Jueves, 17 de febrero de 2011

Se trata de una investigación en el entorno corporativo, pero que seguramente sería replicable en el mundo de la opinión política. Está recogida en The Ecomist (“How firms should fight rumours”). Tiene tanto interés que traduzco aquí la referencia. No he sido capaz de encontrar el estudio académico en Internet. Si alguien lo encuentra agradeceré que me lo envíe.

¿Cómo pueden las empresas luchar contra los rumores?

La negación es inútil. Mejor propagar verdades felices.

10 de febrero 2011 | De la Edición Impresa, The Economist

Si buscamos en Google la frase “rumores Oriente Medio”, el primer enlace que aparece no es, como era de esperar, un sitio web de propagación de teorías de la conspiración. Es sitio web de Coca-Cola. Desde hace varios años la compañía ha tenido problemas para refutar rumores ridículos sobre sus productos.

Por ejemplo, algunas personas creen que si se lee el logotipo árabe de Coca-Cola hacia atrás, éste dice: “No Mahoma, no Meca”. Otros insisten en que la empresa es propiedad de judíos, o que está financiando a Israel. Estos rumores son una razón por la que Coca-Cola tiene peor mercado que Pepsi en los países árabes. Sin embargo, son todos falsos, como el sitio web de Coca-Cola explica con minucioso detalle. 

Estas réplicas son imprudentes, argumentan los tres psicólogos Derek Rucker y David Dubois, de la Kellogg School of Management, y Zakary Tormala, de la escuela de negocios de Stanford. Mediante la reformulación de los rumores, Coca-Cola ayuda a propagarlos. Su página web es un imán para los buscadores. Y la gente que lee las réplicas tiende a olvidar la negación y a recordar sólo el rumor, dice Rucker.

Mientras la información se extiende, las opiniones cualificadas se van perdiendo. Un rumor que comienza como ”No estoy seguro si esto es cierto, pero he oído que …”, luego se convierte en un ”He oído que …”, y por último pasa a ser”¿Sabías que…?” Incluso cuando nadie pretende difundir falsedades, estas se propagan. 

En varios experimentos, Rucker y Dubois plantaron rumores entre estudiantes. Observaron que en cada repetición, el escepticismo disminuía. Los rumores no cambiaban; sólo la probabilidad de que los estudiantes los creyeran. Estos hallazgos se publicaron en su estudio “El fracaso en la transmisión de certeza” (The Failure to Transmit Certainty”).

En lugar de negar los rumores falsos, una empresa debe provocar una corriente de mensajes positivos acerca de sí misma, dicen Rucker y Dubois. Esto priva de oxígeno a los mitos y también empuja la gente a dudar de las cosas desagradables que pueden escuchar de la empresa en cuestión.

Otras empresas pueden aprender de esto. Se ha dicho que las hamburguesas de McDonald’s contienen carne de gusano, Procter & Gamble tiene fama de tener vínculos satánicos y de Facebook se rumorea que está próximo su cierre para que Mark Zuckerberg, su fundador, recupere su vida. Todos estos rumores son totalmente falsos, pero las empresas en cuestión no deberían molestarse en negarlos. 

No hay acuerdo sobre esto. Otros piensan, como hemos visto por aquí hace poco, que en la era de Internet debes tratar de atajar la propagación de los rumores para que la gente de buena fe no termine por creerlos.

Una visión de España desde fuera

Lunes, 14 de febrero de 2011

The Economist tiene un sesgo liberal y empresarial evidente, pero la revista semanal es admirada por su moderación y su equilibrio en la presentación de las diversas perspectivas. Ayuda a ello que los periodistas no firmen las piezas, sino que sea el propio semanario el que da la cara de manera colectiva.

Por eso me parece interesante leer la descripción que la revista hace de la situación de España y de Zapatero, en su número penúltimo. Aquí tienes la traducción. Traté de buscarla en el soberbio resumen de prensa internacional que Moncloa hace de toda la vida, pero no lo encuentro. Parece que alguien ha decidido no publicarlo más.

Una visión económica de España

3 de febrero de 2010. Madrid. De  la edición impresa.

Zapatero cede ante los reformistas

¿Ha cambiado Epaña por fin? Al primer ministro, José Luis Rodríguez Zapatero, en quien no confían los mercados de bonos y que es impopular entre los españoles, seguro que le gustaría que el mundo creyera que así es. El 2 de febrero firmó un solemne “pacto social” con los sindicatos y con los empresarios, que cubría pensiones, negociación colectiva y más. Fue, según declaró el propio Zapatero, el acuerdo más importante desde los Pactos de la Moncloa de hace 33 años.

Bajo sus términos, los españoles se jubilarán, aunque con muchas excepciones, a los 67 (en lugar de los 65). Al menos así lo harán en 2027, cuando la reforma se ejecute plenamene. Eso está muy lejos, pero los españoles estarán entre los trabajadores de mayor duración de la Unión Europea. Primero, sin embargo, tendrán que encontrar trabajo. 

El desempleo está por encima del 20 por ciento, y subiendo, una prueba de que Epaña necesita urgentemente muchos cambios más. El pacto vino justo un día antes de que la canciller alemana Angela Merkel, que muchos creen que está forzando a Zapatero, llegara a Madrid. La esperanza era que volviera garantizando a los alemanes que España no es como la atormentada Grecia, la irresponsable Irlanda o el derrochador Portugal, sino un país del Sur serio, austero y trabajador que está preparado para asumir reformas.

Si los alemanes lo creen, la señora Merkel encontrará más fácil ponerse de acuerdo con sus colegas líderes de la eurozona para que se apruebe un fondo de rescate mayor en la cumbre de la UE del próximo mes. Un fondo mayor (y el pacto social) suavizarían las preocupaciones sobre la deuda soberana de España, al menos de momento. Mientras, los turbulentos bancos de ahorro se han puesto en la senda de la recapitalización y, en algunos casos, de la nacionaliación en torno a septiembre. Pero está por ver si todo esto servirá para restaurar la confianza en el crecimiento en un país que suma un tercio del desempleo de la zona euro.

El nuevo pacto ha dejado algunos problemas importantes sin resolver. Una reforma crucial de la negociación colectiva no tendrá lugar hasta mediados de marzo. En una entrevista, el señor Zapatero apuntó la locura del sistema actual, bajo el cual España en 2009 tuvo uno de los sistemas de subida de salario más altos de la zona euro, mientras era uno de los países que más empleo perdía. Ahora quiere vincular los acuerdos de salarios al crecimiento de la productividad. 

La conversión retardada del primer ministro a las reformas es tan seria que, con o sin el ánimo de la señora Merkel y sus colegas líderes de la eurozona, él ahora insiste en que las hará de cualquier manera. “España está haciendo sus reformas por sí sola, no porque nadie nos lo diga,” dice. “Estoy a favor de que se impongan sanciones a los países de la UE que no cumplan con los criterios de déficit y deuda.”

El sr. Zapatero también está comprometido con la consolidación de la reforma fiscal en España. Afirma que el gobierno cumplió con su objetivo de un déficit del 9.3 por ciento del PIB. Una contracción del PIB del 0.2 por ciento también fue ligeramente mejor que el objetivo. Insiste en que cumplirá con los objetivos de un 6 por ciento de déficit y un 1,3 por ciento de crecimiento para 2011. Pero si el crecimiento no viene, no recurrirá a los impuestos. “Si hay algún riesgo de no cumplir los objetivos, entonces reduciremos los gastos, no subiremos los impuestos,” proclama.

Sin embargo, hay límites en su credo reformista. Zapatero defiende la moderación salarial (y los salarios reales de hecho están bajando por fin), pero no abraza la idea de que España en su conjunto necesite que los salarios bajen para poder competir. “No necesariamente,” dice. “Tiene que haber moderación salarial. Creo que tenemos que mirar sector a sector y empresa a empresa.” Tampoco cree que la caída de los precios de la vivienda tenga mucho recorrido. “Estamos casi tocando fondo (en el ciclo),” insiste. Muchos no estarían de acuerdo. Aunque 700,000 casas nuevas están sin vender, los precios han bajado sólo un 13 por ciento.

¿Y que hay del crecimiento? Con su famoso optimismo, el señor Zapatero apela a los estudios que dicen que España crecerá más rápido que la media de la UE tan pronto como 2013. Pero las elecciones son el año que viene y su Partido Socialista, dicen las encuestas, no estará en el poder. La reforma ha llegado demasiado tarde.

La tenaza de Chávez

Jueves, 10 de febrero de 2011

No puedo ponértelo con más calidad, pero aquí arriba tienes “la tenaza” de Chávez, o cómo su nivel de aprobación ha subido y bajado al ritmo de los acontecimientos en Venezuela. En estos momentos, el autoritario comandante presidente se encuentra en un periodo probablemente de ascenso, después de su transmutación en un repentino presidente demócrata que comparece ante una nueva Cámara de Diputados.

Aquí te dejo un estupendo artículo que explica el gráfico en tres bloques. Lo encontramos este domingo pasado en Caracas, en el diario El Universal.

Cómo enterrar a la momia

Miércoles, 2 de febrero de 2011

Excelente análisis de Javier Valenzuela sobre las resistencias de “la momia” Mubarak y el buen papel que está haciendo el turco Erdogan en la promoción de la democracia en el mundo musulmán.

Javier apela implícitamente a la controversia sobre la conveniencia o no de enterrar la momia de Lenin, presente en la Plaza Roja desde 1924, y un importante activo turístico de Rusia. Aunque en una votación de internet unos partidarios de su entierro obtuvieron un apoyo superior al 60 por ciento, no parece que las autoridades estén por la labor de enterrar el cuerpo del líder de la revolución.

Parece que el entierro (figurado, claro) de Mubarak, será antes que el de Lenin.