Ayer fue el aniversario de la victoria de Obama. No del Gobierno, insisten en la Casa Blanca, que para eso quedan tres meses, sino de la victoria electoral. Con esa ocasión se reunieron en Madrid Tom McMahon y Jen Palmieri (por cierto, la jefa de Lewinski en la Casa Blanca de Clinton), actualmente en puestos relevantes de comunicación del Partido Demócrata y del Center for American Progress (CAP), del entorno Obama. Dos jóvenes encantadores y muy prometedores, cercanos al presidente.
En un seminario de la Fundación Ideas, ACOP y el propio CAP los dos invitados señalaron la eficacia de la política del miedo puesta en marcha por los republicanos y sus terminales mediáticos (Fox de manera destacada). Según señalaron, en algunos estados clave, un tercio de la población cree que Obama no es un presidente legítimo por no haber nacido en Estados Unidos. Este bulo se corresponde bien con otros ya manejados antes, como que Obama es “amigo de los terroristas”, que es un comunista peligroso, o que se formó en el Islam siendo niño.
Me trae esto a la memoria dos cosas: la hipótesis académica del “terror management” que viene a decir que, cuanto más miedo siente un individuo, más conservador se vuelve; y también la maestría con que la campaña de Obama, hace un año, desmontó todos los rumores con la web, todavía visible. http://fightthesmears.com/. En esa misma línea de no dejar pasar ni una falsedad, hoy desde el Gobierno, Obama se defiende de las patrañas sobre la reforma de salud en el mismísimo portal de la Casa Blanca, con el link Health Reform Reality Check (ver).


