El pequeño dictador Kim Jong Il, megalómano como pocos, o los brutales dictadores del siglo XX, se quedaban cortos al lado del hombre que, probablemente, más se preocupó de trasladar públicamente la grandeza de su Imperio: Luis XIV de Francia, el Rey Sol, el monarca que elevó el lujo y la grandeza a política de Estado.
El Palacio de Versalles muestra estos días una exposición de elementos de esa grandeza. No he podido ir, pero he disfrutado la visita virtual cuya dirección aquí te dejo.
Uno de los comisarios de la exposición, Alexandre Maral, nos dice: “En el caso de Luis XIV, uno no puede distinguir entre su pasión por el coleccionismo de arte y su ejercicio del poder.”


