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Cómo dar discursos como Kennedy

Quizá sea demasiado ambicioso: probablemente para llegar a los niveles emocionales de discursos como los de Kennedy o Martin Luther King habría que haber vivido en los años 60 y haber defendido causas tan poderosas como “la libertad frente al comunismo” o los derechos de los negros. Y quizá haber tenido como logógrafo a un genio como Ted Sorensen (tengo aún por leer Counselor, sus memorias de 2008), en el caso de Kennedy; o ser predicador, como King.

Pero hoy quiero ayudarte, si te apetece, a acercarte al estilo de Kennedy. Primero debes saber que se puede leer bien sin que se note demasiado. Te recuerdo que oradores como Obama o Sarkozy, o Leonel Fernández en República Dominicana, o Lula en Brasil, u otros tantos, que pasar por estar entre los mejores, lo leen prácticamente todo. Y no pasa nada.

Y segundo, que hay algunos truquitos sencillos que ayudan. Muy sencillos. Te cuento dos fundamentales.

1. PON EL TEXTO EN FORMA DE POEMA, EN FORMA DE PROMPTER.

Tomemos un extracto del segundo discurso más célebre de la Historia contemporánea, después del “Tengo un sueño” de King. Se trata de “Ich bin ein Berliner”, pronunciado por el presidente estadounidense en plena Guerra Fría frente al muro de Berlín. Trata de leer este texto como lo harías ante el público:

Hace dos mil años, el orgullo mayor era decir: “Civis romanus sum”. Hoy, en el mundo libre, el mayor orgullo es decir “Ich bin ein Berliner”.  Hay mucha gente en el mundo que no comprende, o dice que no lo comprende, cuál es la gran diferencia entre el mundo libre y el mundo comunista. Dejadles que vengan a Berlín. Hay quienes dicen que el comunismo es la corriente hacia el futuro. Dejadles que vengan a Berlín. Y hay quienes dicen, en Europa y en otros lugares, que podemos trabajar con los comunistas. Dejadles que vengan a Berlín. Hay incluso unos cuantos que dicen que es cierto que el comunismo es un sistema funesto, pero que nos permite progresar económicamente. Lass´sich nanch Berlin Comen. Dejadles que vengan a Berlín.

Y ahora mira como mejora si el texto lo tienes así:

Hace dos mil años,

el orgullo mayor era decir:

“Civis romanus sum”

Hoy,

en el mundo libre,

el mayor orgullo es decir

“Ich bin ein Berliner”

Hay mucha gente

en el mundo

que no comprende

o dice que no comprende,

cuál es la gran diferencia

entre el mundo libre

y el mundo comunista.

Dejadles que vengan a Berlín.

Hay quienes dicen

que el comunismo

es la corriente hacia el futuro.

Dejadles que vengan a Berlín.

Y hay quienes dicen,

en Europa

y en otros lugares,

que podemos trabajar con los comunistas.

Dejadles que vengan a Berlín.

Hay incluso unos cuantos

que dicen

que es cierto

que el comunismo

es un sistema funesto,

pero que nos permite

progresar económicamente.

Lass´sich nanch Berlin Comen.

Dejadles que vengan a Berlín.

 

2. PRIMERO LEER Y LUEGO DECIR.

Ahora, al pronunciar tu discurso, ve despacio (entre 130 y 150 palabras por minuto), y haz las pausas al terminar cada línea. Igual que Kennedy, como puedes ver en vídeo original del carismático presidente. De esta manera podrás primero leer la frase en el papel y luego decirla al auditorio. Tus ojos irán un poco por delante de la boca. Es muy sencillo cuando se ha practicado.

¿Quieres practicar con un prompter? (Bueno casi: es más bien un karaoke). Pues prueba haciendo click aquí:

KARAOKE ICH BIN EIN BERLINER Si no quieres el doblaje, quita el sonido a tu ordenador. Así formamos en Asesores a los políticos y las políticas, con nuestro “karaoke político”. Y así vamos a practicar mañana con los futuros líderes latinoaméricanos que la FIIAPP forma aquí en España en su Master de Estudios Políticos Aplicados, a quienes dedico este post, sin conocerlos aún.

Salud.