Debería ganar Cameron pero puede ganar Brown. Los sondeos anticipan que serán las primeras elecciones realmente discutidas en décadas. El conservador lleva más de un año con amplia ventaja sobre el laborista, pero las distancias se han recortado mucho en los últimos tiempos. Parecido podría suceder entre los socialistas y los populares en España en 2012.
Los británicos quieren cambio, pero Cameron no convence. El conservador tiene 43 años y ha aportado frescura frente al académico y flemático primer ministro sucesor de Blair. Las guerras de Irak y Afganistán, la sensación de que no se actúa correctamente contra la crisis económica y la división interna de “brownitas” y “blairitas”, han cansado a los ciudadanos, pero muchos de ellos siguen temiendo que Cameron no tenga fuerza y sustancia, y que resulte demasiado liberal. Aunque el cansancio y la voluntad de cambio tienen otro origen en España, la sensación de que Rajoy “no llega” es parecida a la de Cameron.
Algún partido pequeño puede beneficiarse del desencanto con los dos grades. En Reino Unido, especialmente los liberal-demócratas de Nick Clegg. En España, en menor medida, la UPyD de Rosa Díez. Nunca he creído en un potencial elevado de Rosa Díez, pero un puñado de escaños podrían ser decisivos en 2012 para determinar quién gobierna, como lo serán los de Clegg en Inglaterra.
La abstención, el peligro de la izquierda. Nada nuevo en esto. Que los progresistas se queden en casa es el miedo de Brown y los laboristas. Podría ser el problema de los socialistas en 2012. Los debates presidenciales serán definitivos en Reino Unido. Allí son una novedad, aunque vayan a ser “a tres” y menos interesantes en consecuencia.
El papel de Blair está por definir. Aún no sabemos si saldrá mucho o poco a ayudar a su antiguo gran aliado Brown. Tampoco es sabido el efecto que tendría si apoyara, porque salió de Downing Street con la reputación por los suelos. ¿Le habrán perdonado ya los desmovilizados? ¿Qué papel jugará Aznar en 2012? ¿Y Zapatero si no es él quien finalmente se presenta?
Es probable que la cosa se caliente y haya campaña negativa. Aún la campaña está calmada, pero en contextos tan reñidos, lo normal es que quien puede perder (los laboristas) acudan al “miedo a que vengan los malos”, en este caso desalmados thatcheristas que dilapidarán los avances sociales por obra de un joven inexperto como Cameron.
Pero allí queda muy poco, menos de un mes. Aquí quedan dos años y muchas incógnitas: ¿se notará en algo la recuperación económica el año que viene? ¿Qué efecto tendrá el caso Gürtel en el PP? ¿Qué pasará con ETA? ¿Se presentará Zapatero?
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