China hace propaganda con buen cine

14 de abril de 2010 Etiquetas: , ,

Ciudad de Vida y Muerte es una película puramente comercial, pero más que eso. En algunos tramos parecida a las dos de Spielberg, La Lista de Schindler (que también es en blanco y negro) o Salvar al Soldado Ryan, la película, que ganó la Concha de Oro en San Sebastián, es la narración de las atrocidades cometidas por los japoneses en la  Masacre de Nankín. Los nipones aparece como sádicos asesinos y violadores en serie. Los chinos como pobres víctimas de los imperialistas en alianza con los nazis en 1937.

El Gobierno chino tardó siete meses en aprobar el guión y, según dicen y afirma el propio director, no gustó que un par de japoneses aparecieran en la película con cierta “humanidad” (yo vi la película ayer y te digo que no hay tregua para Japón), y que algún chino resultara traidor… Ese sería el motivo de que la película no compitiera en los Oscar. Suena todo a disimulo del Gobierno chino.

China necesita congraciarse con el mundo entero: turismo, Juegos Olímpicos, buenas relaciones comerciales, rascacielos y economía de consumo, algo de lujo para algunos… y cine. En esta película, de excelente factura épica, nos recuerda su historia (y en parte la reescribe, supongo), para recordarnos que una vez fue víctima. Una víctima con la que el espectador se identifica en el primer segundo. Exito de cine, éxito de propaganda.

En Política y comunicación en la historia contemporánea, Romá Gubern tiene un artículo muy entretenido e interesante (“Los líderes políticos y el cine”) en el que relata la obsesión ya temprana de los gobernantes con esa nueva herramienta cuando surgió, a finales del siglo XIX. En el mismo libro hay otro artículo (“Cine, escenografía de masas y totalitarismo”), sobre la película política más citada de la historia: “El triunfo de la voluntad”,   supervisada personalmente por Hitler. Esta película es aterradoramente fascinante: planos contrapicados y manejos de la luz para ver al “dios” Hitler bajando del cielo y dirigiéndose a una masa única; exhibición de fuerza inmensa; emoción en la música y las palabras y los gritos.

Más allá hay otro artículo (“El uso del documental como estrategia política de Estado”) que estudia el caso de “El triunfo de la voluntad”, pero también de “Tierra de España” (información aquí;     vídeo aquí) (una película de propaganda para los republicanos en la Guerra Civil española) y el primer capítulo de la serie “¿Por qué luchamos?”, de Frank Capra, que defendía la posición aliada en los preludios de la II Guerra Mundial.

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