Malawi acaba de cambiar su bandera. Mantiene los colores, pero su sol, antes naciente, ahora es un completo sol reluciente. El presidente Mutharika explicó que “no podemos vivir permanentemente en el pasado”. Pero se montó una buena controversia política porque, según la oposición, el cambio se ha hecho sin consenso y perdiendo el respeto por un símbolo histrórico y sagrado.
Un periodista africano se pregunta dónde está el problema, después de tantos cambios en banderas africanas:
Mozambique, después de la Guerra Civil; Ruanda, en 1994, tras el genocidio de 1994; Sudáfrica, por supusto, con el fin del apartheid en 1994; Congo, tras la muerte de Lumumba.


