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Por qué la revolución no vendrá por Twitter

Malcolm Gladwell ha escrito un delicioso artículo en The New Yorker (“Small Change: Why the revolution will not be tweeted”, 4 de octubre) en el que echa por tierra con brillo, datos y contundencia, el “nuevo evangelio digital”, según el cual las redes sociales están transformando la política y van a permitir una movilización nueva, inédita y revolucionaria de la gente.

Puntos principales del artículo:

La clave de los movimientos sociales es la disciplina. El ejemplo es el inicio de las sentadas en los lugares “solo para blancos” por todo Estados Unidos en los años 60: aparentemente espontáneas, pero minuciosamente orquestadas por las organizaciones afroamericanas.

A pesar de lo que se ha dicho sobre Twitter (que permitió la movilización en Irán, que merece el Premio Nobel de la Paz, etc.), lo cierto es que las redes sociales provocan muy poco compromiso y muy poca movilización real. Porque no requiere esfuerzo ni compromiso ni disciplina ni acción real, requisitos para imprescindibles para que un movimiento ejerza influencia política efectiva.

Para que eso se produzca es imprescindible el contacto real y comprometido con amigos de verdad, no con supuestos amiguetes en las redes sociales.

Las redes como Twitter o Facebook son de vínculos débiles, debilísimos, por lo que no ejercen influencia real. Puedes tener miles de amigos en FB, algo que en el mundo de carne y hueso nunca te sucedería.

Una prueba de lo débil que es el compromiso en las redes sociales es el poco dinero que captan las ONG por esta vía, no más de unos céntimos de media.

Dice Gladwell: “Si Martin Luther King hubiera intentado promover un wikiboicot en Montgomery, habría sido arrollado por la estructura del poder de los blancos. ¿Qué uso podría haberse dado a una herramienta digital en una ciudad en la que el 95 por ciento de la comunidad negra podía ser encontrada cada domingo en la iglesia? Las cosas que King necesitaba – disciplina y estrategia – eran cosas que los medios sociales online no pueden ofrecer”.

Obviamente, los evangelistas de la revolución digital se han encendido (en la web): un buen resumen de algunas posiciones lo puedes encontrar aquí. El debate sigue: hay cientos de entradas en la web a estas horas de la madrugada.