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The Mountaintop

Si tienes la suerte de ir a Nueva York algún día hasta enero, quizá puedas ver en Broadway The Mountaintop, la obra en la que Samuel L. Jackson intepreta el papel de Martin Luther King en la noche previa a su muerte. El líder negro aparece aquí en una pose muy distinta a la habitual de orador brillante ante las masas. Encerrado en la habitación del motel en el que pasó la última noche, en The Mountaintop se ve al King humano, más prosaico pero igualmente poderoso.

Al día siguiente, en Menphis, King ofrecería su último discurso. Sus últimas palabras fueron premonitorias:

Y entonces llegué a Menphis. Y algunos empezaron a hablar de amenazas, de las amenazas que se habían proferido. ¿Qué me ocurriría a manos de alguno de nuestros hermanos blancos enfermos? Bueno, no sé lo que pasará. Tenemos días duros por delante. Pero realmente no imoporta lo que pase conmigo. Porque ya he estado en la cumbre. No me importa. Como cualquiera, me gustaría vivir una vida larga; la longevidad tiene su atractivo. Pero no me preocupa eso ahora. Sólo quiero hacer la voluntad de Dios. Y él me ha permitido llegar a la cumbre. Y he podido observar. Y he visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue a ella con vosotros. Pero quiero que esta noche sepáis que, nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida. No me preocupa nada. No temo a ningún hombre. Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor.

El mejor discurso que nunca he escuchado es del entonces presidente Bill Clinton, fue pronunciado desde el mismo atril desde el que King ofreció el suyo en 1968, y toma como referencia las palabras del gran líder afroamericano.

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