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Antología de la puerta de atrás

El martes Rajoy salió por la puerta de atrás del Senado. Se encontró con los periodistas en masa a su salida por el pasillo, y al ver que le resultaría salir de allí sin contestar, se dio media vuelta y se fue. A la vista de todo el mundo. Una torpeza muy probablemente inconsciente, utilizada por sus críticos de inmediato, que refuerza el arquetipo que se está instalando de un presidente que oculta sus intenciones, no da la cara y no se explica. Al día siguiente el presidente rectificó y respondió en el Congreso un par de preguntas de los periodistas que le esperaban. Rajoy no es el primero ni será el último.

Recordamos las lamentables y recientes imágenes del yerno del Rey corriendo delante de la prensa en Washington, que luego tuvieron que ser corregidas por una cuidadosa puesta en escena – entrando a pie por la puerta principal – de su comparecencia en los juzgados de Palma de Mallorca.

En 2007 el presidente Sarkozy se quitó él mismo el micrófono y se levantó bruscamente de la silla, abandonando el salón donde le entrevistaba una periodista de la CBS molesto porque le preguntó por su todavía esposa Cecilia y su divorcio. La periodista, atónita mientras veía al mandatario francés dejarla plantada de repente, solo acierta a preguntarle “¿pero dónde está el problema?”. El presidente francés acumula desplantes y enfrentamientos con la prensa, como cuando recientemente se mostró sorprendido, y así se lo hizo saber de mal humor en directo a la periodista, por una pregunta sobre Gadaffi.

Entre 2003 y 2004 los miembros del Gobierno de Aznar tenían verdaderas dificultades para entrar y salir de los sitios con normalidad, por las protestas contra la Guerra de Irak, motivo por el que usaban con frecuencia las entradas de servicio o de los garages.

En junio de 2010, Berlusconi se esfumó del salón donde comparecía con Zapatero ante los medios nada más acabar su breve intervención, a pesar de que había pactadas preguntas con la prensa. Zapatero, algo desconcertado, siguió al anfitrión del encuentro, pero segundos después volvió a la sala y respondió a los periodistas.

Un ejemplo en sentido contrario lo protagonizó  Obama cuando en 2009 apareció por sorpresa en la sala de prensa de la Casa Blanca durante el briefing diario que da su portavoz, para anunciar él, personalmente, el retiro de un juez del Supremo.

Un ejemplo legendario, aunque distinto en su simbolismo, fue el del Dalai Lama. Obama recibió al lider tibetano en la Casa Blanca, pero le hizo entrar y salir, literalmente, por la puerta de atrás, para evitar su contacto con los periodistas y minimizar la irritación que dicha visita provocó en las autoridades chinas. Lo que no pudo evitar (o quizá no le importara promover) es que le fotografiaran rodeado de bolsas.

Esas imágenes son buenas o malas en función del arquetipo que refuerzan o trasladan: el Dalai Lama se “victimiza” con sus imágenes, lo cual, desde el punto de vista de la comunicación, no le va mal. Sale por atrás porque le obligan. Pero Rajoy refuerza la idea de un líder débil y poco transparente, que ya está en circulación desde hace tiempo. Y naturalmente, esas imágenes perjudican o no en la medida en que se extienden por una población a toda velocidad y se convierten en conversación de la gente corriente. Y en objeto de comentarios como este.

(GRACIAS A OSCAR SANTAMARÍA POR SU RECOPILACIÓN)