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Dos fotos nada espontáneas

El presidente de EEUU, Barack Obama, en el lugar que ocupó Rosa Parks. | Casa Blanca

 

File:Rosaparks bus.jpg

Obama se sentó el jueves en el autobús público en el que Rosa Parks fue obligada a ceder sitio a un blanco en 1955. Obama posa ante el fotógrafo de la Casa Blanca en un autobús de museo. Nada espontáneo, claro. Pero tampoco fue espontáneo el gesto de Rosa Parks:

El autobús amarillo y verde se exhibe restaurado en el Museo Henry Ford, en Estados Unidos. En la época en la que circulaba por las calles de Montgomery, en el estado sureño de Alabama, aquel autobús público tenía unas normas de uso muy estrictas. Los negros, que eran tres de cada cuatro usuarios, podían sentarse a partir de la cuarta fila, pero si llegaba un blanco y no tenía sitio, el negro debía levantarse y sentarse detrás, quedarse de pie o abandonar el vehículo. Los negros debían pagar su billete entrando por la puerta delantera, pero luego debían salir y entrar por su puerta, la de atrás.

El día 1 de diciembre de 1955, en torno a las seis de la tarde, Rosa Parks, una trabajadora de cuarenta y dos años, decidió desafiar las normas de segregación racial de Montgomery y no se levantó cuando el conductor del autobús le exigió que lo hiciera para ceder su sitio a una persona blanca. Fue arrestada y su caso se convirtió en uno de los hitos más celebrados en la larga historia por la defensa de los derechos civiles en el país.

En realidad, la decisión de Parks no fue aislada, ni del todo espontánea, ni natural, ni inocente. Tampoco fue inocente ni casual ni espontánea la expansión de las «sentadas»de los negros en los lugares reservados a los blancos por todo el sur, o la frase histórica «Tengo un sueño» pronunciada por el reverendo King en 1963, o, en el lado contrario, las fotografías aterradoras de las hogueras del Ku Klux Klan. Aquellos hitos condensaban con fuerza significados diversos en torno a una idea largamente gestada, cuya puesta en escena fue preparada a conciencia y que, finalmente, estaba madura para su consumo por la ciudadanía: la idea de la igualdad de derechos civiles de negros y blancos.

….. Continúa en El poder político en escena, capítulo 9: Relatos que se propagan en blanco y negro.