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“Discutir lo indiscutible.” Crónica personal de las enseñanzas y curiosidades de ACOP Bilbao 12

No, definitivamente, José Miguel Contreras no tuvo suerte al hacer llegar su recomendación, que es la que yo encuentro más interesante de los dos días y medio de encuentro internacional del jueves, viernes y sábado. Su joven hija se graduaba y el padre no pudo asistir. Me contó luego que eso le descentró. El añadido de su exigente condición de no hablar de aquellos a quienes ayuda; la insistencia, que me consta al cien por cien que es real, en que no cobra por lo que hace en ese particular; y una punzante aunque pequeña polémica sobre el tiempo que había consumido, diluyeron una excelente recomendación para la preparación de debates electorales (y de discusiones con la pareja): discutir de lo indiscutible. Eso es lo que hizo Felipe González cuando pidió a Aznar que mostrara en su programa electoral dónde se hablaba de ayudas al desempleo, y el entonces candidato no tuvo más remedio que callar, porque no había en el documento ninguna mención. Eso es lo que hizo Zapatero frente a Rajoy en el segundo debate cuando anunció que, ante la probable guerra de cifras que vendría en el lance, él pondría en la web todos sus datos con fuentes a disposición de cualquiera. Eso es lo que hizo Reagan con su famosa frase frente a Mondale, previendo que señalarían su avanzada edad como un inconveniente: “No voy a hacer de la edad un asunto de campaña. No voy a explotar con objetivos políticos la juventud e inexperiencia de mi adversario.” Risas de Mondale y del público. Golpe mortal.

Sí, es discutible que se pueda o no gobernar con 70 y tantos años, como lo es qué políticas de empleo se pueden o no aplicar desde el Gobierno. Pero no es cuestionable que la edad da experiencia, que en el programa del PP de 1993 no había referencias a las medidas de ayuda a los desempleados, o que los datos de Zapatero estaban en la web a disposición de cualquiera. José Miguel es un tipo de una simpatía y una modestia extraordinarias, pero los 200 asistentes al Encuentro no lo sabían. Arregló en buena parte su intervención en el coloquio, y nos dio además la noticia  y el trailer de la próxima emisión en España (Canal +, en otoño) de la serie “The Newsroom,” del productor de “El Ala Oeste…,” Aaron Sorkin. Una superserie, nos dijo.

Pregunté en el Beers&Politics, de los encantadores Xavier Peitiby y Juan Víctor Izquierdo, al final del segundo día, quién había sido el mejor ponente de las jornadas, y algunos asistentes me dijeron que les había gustado Antonio Sola. El conocido asesor del Partido Popular, cachorro en tiempos de FAES, explicó cómo “convirtió” a un cantante de rap en presidente de Haití. Sobraron las referencias a 400 campañas hechas (cifra imposible, si se hace en ellas algo relevante) y a la “única compañía que ha hecho presidentes a dos líderes en unos pocos meses” (a los presidentes los hace la gente, no los consultores). Algún colega que conoce bien el país habría querido preguntar de dónde vino el dinero para que Martelly lograra su objetivo. Yo habría querido preguntar a Antonio si no hay otra decena de factores que, sin tener nada que ver con su asesoría, afectaron al resultado (como ahora afectan a que el PAN al que él ayuda en México vaya a quedarse en un tercer lugar). Y Judith Torrea, la deliciosa y valiente activista y bloguera de Ciudad Juárez no calló sus preguntas y en el almuerzo posterior estuvo hablando con él de su muy distinta percepción del presidente mexicano, Felipe Calderón, al que Sola también “hizo presidente” (con la ayuda de un torpe López Obrador, que se negó a ir a un debate, dejó la silla vacía, y permitió que los conservadores discutieran de lo indiscutible: López Obrador es -era- un cobarde arrogante).

En aquella terraza atestada de la Alhóndiga de Bilbao (un lugar maravilloso que se suma al impresionante cambio de la ciudad en los últimos años), me contaron también que se había metido al público en el bolsillo Nagore de los Ríos, que inició su presentación con un inconcluso striptease, y explicó claves interesantes del Gobierno Abierto que está intentando implantar a través de Irekia. Nagore facilitó la emisión del Encuentro en streaming, de manera que todas las ponencias pueden verse gratuitamente:

Fuente: Irekia – Gobierno Vasco

No pude preguntar con tiempo a Cristina Gallach, portavoz de instituciones de la Unión Europea de largo recorrido, por qué la Unión no promueve una comunicación más expresiva y menos racional de la Unión. Por qué el día de Europa no es festivo, por qué no se emite el himno de la Unión, el himno a la Alegría de Beethoven, antes de cada partido de la Eurocopa, o por qué no los llamamos Museo Europeo del Louvre o Museo Europeo del Prado. Por qué no honramos a la bandera de la Unión de vez en cuando. Escribí preguntándome eso mismo hace años, pero luego el nombramiento de líderes tan anodinos como van Rompuy y Ashton me dieron la respuesta… Cristina explicó bien las dificultades de comunicar un mastodonte tan complicado como la Unión Europea, como Sergio Jellineck explicó con igual eficacia cómo fue el proceso de reposicionamiento del Banco Mundial, otro morlaco difícil de lidiar.

Leandro Raposo, publicitario de Kirchner en su campaña primera, haciendo gala de todos los arquetipos del buen creativo, lleno de humor, vino a decirnos que es absurdo que las campañas políticas se parezcan tanto unas a otras y animó al personal a salirse del ABC tradicional tan abundante en el sector. He visto ya varios mapas de la blogosfera, pero nunca un vídeo con su formación, y eso fue lo que nos regaló el matemátivo Esteban Moro: cómo se forman los grupos durante una campaña en Internet: con una endogamia y una polarización evidentes. El vídeo es maravilloso, como lo fue el que proyectó David Redoli para culminar su presentación sobre oratoria. Puesto que el mayor crítico del uso de la web por los gobiernos autoritarios, Evgeny Morozov, estaba sentado al lado de uno de los promotores de la comunicación 2.0 del Gobierno chino, Steven Dong, traté de que ambos debatieran sobre el uso que los chinos hacen de Internet, pero, elegantes, ambos, prefirieron no entrar al trapo.

Stan Greenberg, que se ha convertido en el primer socio honorario de ACOP, estuvo allí durante todo el encuentro y nos regaló en tiempo real sus condiciones – que han impactado en Estados Unidos – para que Obama gane: un mayor enfoque en la clase media, una más audaz narrativa hacia las minorías (recomendado al mismo tiempo en que el presidente anunciaba la regularización de los inmigrantes latinos arraigados y semanas después de que se mostrara favorable al matrimonio homosexual) y un menor victimismo con respecto a los republicanos. Greenberg nos anunció la reciente aparición de su libro, con Carville, “It’s the Middle Class, Stupid.” Le pregunté a Stan por quién apostaría en Venezuela, México y Estados Unidos, y no lo dudó: Capriles, Peña Nieto y Obama.

Bilbao se portó como sus autoridades, que permitieron que el encuentro fuera posible, y nos regaló dos días de sol radiante y la preciosa exposición de Hockney en el Guggenheim: esa en la que puede verse cómo el pintor va desarrollando en su Ipad dibujos maravillosos. Así mismo, con la ayuda de otra docena de amigos (Manuel Campo Vidal, Michael Gazzaniga, Margaret Scammell,  Jorge Rábago, Joaquín Fernández, Jorge Santiago Barnés, Román Gubern, Yago de Marta, Javier Puig, Gianfranco Mazzoleni y Christian Salmon, pilotados por nuestra musa Helena Resano), fuimos dibujando este encuentro en la memoria de la mejor comunicación política del momento.