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Cómo se fijan las condiciones de un debate

El martes Obama le pegó un buen repasito a Romney. Y Romney no se lo puso fácil. En el formato convenido, llamado de “town hall,” en el que los candidatos dialogan con un grupo de votantes “indecisos,” se hacía posible interrumpir, levantarse, sentarse, etc. La pantalla dividida en la que mientras uno habla puede observarse el gesto del adversario, ayudaba también a que se viera el contraste entre los dos…

A pesar de la apariciencia de espontaneidad, nada se deja al azar. Las condiciones de celebración de ese debate, del anterior y del último que vendrá (sobre política exterior, un ámbito que favorece claramente a Obama), están previamente firmadas por los representantes de los candidatos. En el mismo documento se fijan también las condiciones del otro gran debate, el vicepresidencial, que ya vimos para gloria de Biden y desgracia de Paul Ryan.

Aquí puedes ver el documento en el que se acuerdan las condiciones para esos tres debates entre los candidatos a la presidencia. Y aquí dejo sus puntos principales, que pueden servir como lista de control para la celebración de cualquier debate televisado entre candidatos a la presidencia, en cualquier parte del mundo.

1. Número de debates, lugar, fechas, duración y temas:

Al fijar esos cuatro puntos – cuántos debates, cuándo,  por cuánto tiempo y sobre qué – a la vez el documento prohíbe que los candidatos concedan otros debates o favorezcan otras comparecencias en las que se vea a ambos juntos. Es decir: habrá, por ejemplo, tres, y no más. Y ninguno de los candidatos podrá desafiar al otro a más. Esto es importante, porque si no puede suceder lo habitual: que los candidatos estén en manos de cualquier medio que plantee el debate en cualquier momento, o que se vean enzarzados en un constante desafío durante la precampaña o la campaña.

2. Moderadores y patrocinio:

Es la Comisión de Debates Presidenciales la que desde hace décadas se encarga de proponer las condiciones y quien patrocina su celebración. Se trata de una organización no partidista, supuestamente independiente, aunque su neutralidad ha sido cuestionada en esta campaña por los progresistas, que afirman que está demasiado influida por los “grandes intereses” corporativos y políticos, que supuestamente favorecen a los republicanos. En el documento se propone el nombre de los moderadores. El hecho de que en España la Academia de la Televisión esté liderando la celebración de los debates es un hito importante, porque a partir de ahí ni los partidos ni los medios tienen ya la capacidad única de decidir.

3. Formatos:

Cara a cara con único moderador, formato “town hall” con preguntas que son leídas previo filtro por supuestos ciudadanos indecisos, cara a cara con presencia de periodistas… Los formatos posibles son varios y en el documento se definen. Un aspecto fundamental, porque hay candidatos (como Obama, Clinton o Sarkozy o Zapatero), que dan mejor con gente corriente.

4. Ni papeles ni documentación ni ipads ni gráficos.

Una peculiaridad de los debates en EE.UU. que no solemos ver en otras partes del mundo. Los candidatos en esta campaña no pueden llevar nada encima. Nada, excepto papel blanco y bolígrafo para tomar notas.  Interesante.

5. No se permite referencia alguna a nadie, con excepción de los familiares.

Los candidatos no pueden referirse ni señalar a nadie presente en el estudio. Excepto a su familia, como hizo Obama con Michelle (a cuenta de su aniversario de boda) en el primer debate.

6. Los candidatos no pueden lanzarse preguntas entre ellos ni solicitarse mutuamente nada.

Se entiende que las preguntas pueden ser herramientas peligrosas y malignas, y se prohíben. Supongamos que se permitieran y el candidato preguntara: “Le pido, señor gobernador, que me diga cuál fue el presupuesto en Educación del año pasado. Y el presupuesto militar… Y la capital de Mozambique… y el número de votaciones que ustedes votaron contra MediCare…” Sería letal, claro.

El moderador, se establece, no puede llamar a los candidatos a responder a la pregunta, y no hay repreguntas. Una importante limitación que facilita que los candidatos pivoten desde una pregunta específica a un mensaje que les parece eficaz.

7. Tratamiento.

Gobernador Romney o gobernador; y presidente Obama o presidente. Así es como el moderador puede referirse a cada uno de ellos. En Francia hemos visto como Mitterrand se hacía llamar “señor presidente” y hacía de eso un asunto durante un debate televisado.

8. Tiempo.

El moderador se encarga de tasar los tiempos con cronómetro, sin las limitaciones y corsés de otros lugares  como España. Pero al final el tiempo tiene que ser equilibrado para los dos. Aquí en España en el debate entre Rajoy y Rubalcaba se dijo que se contó con árbitros de baloncesto para la medición del tiempo. Se fija en el documento si hay o no apertura (en esta ocasión se fija que no) y cómo ha de ser el cierre. También quién empieza y quién termina, que se deja a un sorteo con moneda.

9. Condiciones en el escenario.

De pie con atril en el primero, sentados en el segundo… Se fija cómo estarán los candidatos situados en el escenario. Recordemos el debate entre González y Aznar en 1993. Aznar no quería debatir de pie y el PP exigió que estuvieran sentados. González se lo echó en cara durante el debate. Obviamente, son los candidatos altos quienes prefieren debatir de pie.

A partir de ahí, todos los detalles: longitud de los atriles, distribución de las mesas, colores de la trasera de los candidatos y del escenario en su conjunto, posición de los contendientes (elegida por sorteo), entrada en plató (simultánea) y saludo (directo y cada cual a su sitio).

10. Cámaras y público.

Se debe fijar cuánta gente (en este caso dos personas) pueden acompañar dentro del lugar al candidato; se suele fijar que, de haber público o audiencia, la gente no puede aplaudir, ni hablar ni murmurar. Se fijará si hay o no realizadores de los candidatos que supervisan el trabajo de los realizadores del anfitrión (en este caso no se permiten); si se pueden tomar imágenes del adversario mientras uno de los candidatos habla (en este caso sí, pero en pantalla dividida en dos: mostrando a los dos candidatos a la vez); etc. etc.