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¿Más tuits, más votos? No tan rápido

Se ha publicado recientemente un artículo académico con un título bien glamuroso: “Más tuits, más votos: los medios sociales como indicador cuantitativo del comportamiento político (More Tweets, More Votes: Social Media as a Quantitative Indicator of Political Behavior)”. El artículo es muy interesante, aunque sólo sea porque recoge un buen listado de referencias de estudios similares sobre la relación entre el mundo online y offline, en el ámbito político, económico, comercial y social.

El gráfico más interesante del estudio es éste, en el que se observa en efecto una correlación entre el número de tuits que menciona al candidato republicano x y el margen de distancia en votos que obtiene tal candidato. A simple vista, cuantos más tuits, más votos.

El resumen del artículo dice así:

¿Son los medios sociales un indicador válido del comportamiento político? Respondemos a esta pregunta utilizando una muestra aleatoria de 537,231,508 tuits desde el 1 de agosto al 1 de noviembre de 2010, y datos de 406 elecciones al Congreso de Estados Unidos, provistos por la Comisión Federal Electoral. Nuestros resultados muestran que el porcentaje de menciones de los candidatos republicanos correlaciona con el margen de voto republicano en la elección siguiente. Esto sucede incluso cuando se controla el hecho de estar ya en el Congreso o no, el voto tradicional en el distrito,  la cobertura de la campaña en los medios, el tiempo, y variables demográficas como la composición racial o de género del distrito. Con más de 500 millones de usuarios activos, Twitter representa una nueva frontera en el estudio del comportamiento humano. Esta investigación proporciona un modelo para incorporar este medio emergente a la caja de herramientas de la ciencia social computacional.

Suena bien, y se ve bien en el gráfico. Y, efectivamente, más tuits, más votos. Pero las conclusiones, como casi siempre cuando se habla de las redes sociales electrónicas, son demasiado pretenciosas y voluntaristas. Dicen los autores que “el modelo muestra que los medios sociales importan…”. Bueno, en realidad, el modelo muestra que a más votos más tuits, o viceversa, pero en absoluto que haya una causalidad Twitter- Voto. Es decir, que por mucho que te mencionen en Twitter, eso no significa que vayas a ganar. Los autores llegan a decir incluso que da igual que el tratamiento en el tuit sea positivo o negativo. Y que, por tanto, vale la máxima “que hablen de ti aunque sea mal”.

En una ácida crítica de la ingenuidad de los autores, Andrew Gelman, de Columbia, (en el excelente blog The Monkey Cage), discute que podamos predecir el resultado electoral mirando los tuits. Se pregunta Gelman qué pasa en elecciones que son muy reñidas en comparación con las que no lo son.  Porque está claro, señala, que en elecciones al Congreso que son previsibles, y la mayoría lo son, el descubrimiento de los autores del artículo no llega muy lejos, puesto que, evidentemente, los candidatos claramente más populares que sus adversarios son más citados que sus contrarios en las redes sociales. No es un gran descubrimiento. Y desde luego no tiene por qué haber en absoluto relación causal entre la presencia en Twitter y la victoria electoral, sino que ésta última es probablemente independiente de la red, aunque se refleje en ella.

Otra cosa son las elecciones más reñidas (las menos). Y ahí seguramente la predicción no es en absoluto como muestra la curva general.

Señala el autor, además, que sería bueno que los autores pusieran a disposición de la comunidad científica los datos que manejan para que el resultado se pudiera replicar, una exigencia ya extendida con la que los autores del estudio no cumplen.

Por cierto, hoy viernes y mañana sábado, la Universidad de Nueva York organiza un simposio sobre Internet y la participación política, ¡¡y se puede seguir en streaming, aquí.!!

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