
Según la tradición racionalista predominante, necesitamos “ver para creer”. En muchos casos, sin embargo, según creemos, así vemos.
Los profesores Caruso, Mead y Balcetis han hecho un experimento bien interesante. Han manipulado tres fotografías de Obama, con tres entonaciones distintas de piel: más blanco, intermedio y más negro. Y han preguntado a demócratas y republicanos cuál de ellas representaba mejor al presidente. Una abrumadora mayoría de los demócratas (cinco veces mas que los republicanos), escogió la foto más “blanca”. Y los republicanos señalaron la más “negra” como la más representantiva el doble que los demócratas.
Según Caruso, la explicación puede estar en la larga tradición cultural en Occidente, según la cual lo blanco es bueno y lo negro es malo. Eso explicaría la tendencia más o menos consciente de los demócratas a dirigirse a la foto con un tono de piel más blanco y des sus adversarios a elegir la oscura.
Algunos señalaron en campaña que tanto Hillary Clinton como los republicanos seleccionaban o manipulaban fotografías de Obama para que apareciera más negro. Nunca se demostró, pero posiblemente la táctica tenía sentido, por deplorable que fuera.
Se hizo un experimento idéntico con el blanquísimo McCain y no se vio distinción alguna entre unos y otros.


