No pensé nunca que Obama pudiera aburrirme. Admiro su trabajo y me cuesta creer que sea un presidente paralizado como piensa la mayoría de los estadounidenses, que le da un 40 por ciento de aprobación en estos momentos. Quiero creer que su resistencia a aceptar el estado palestino, sus posiciones tibias en materia de política exterior y su debilidad ante los republicanos son más bien gestos de alguien acostumbrado a negociar y a buscar posiciones de compromiso.
Pero lo cierto es que empieza a aburrirme con el correo electrónico. Lo último fue el mensaje de Michelle, pidiéndome que done 3 dólares a la campaña para entrar en el sorteo ¡¡de una cena con el presidente!! La esposa de Obama me explica lo agradables que son esas cenas y tal y cual… El mensaje me resulta inapropiado porque sortear una cena con el presidente de Estados Unidos resulta frívolo; porque tratar de dar por hecho que estarás allí como hace Michelle, romperá expectativas de quien de verdad se lo crea (“sólo relájate. Barack quiere que esta cena sea divertida…”); porque tres dólares es una miseria; y porque gente como yo, que no estamos en Estados Unidos, no podemos donar.
Aquí está el mensaje:
Luis –
Not everyone knows how to prepare for a dinner like this. As someone who’s eaten countless meals with my husband, I want to tell you the one thing to do if you’re selected to join him…
Just relax. Barack wants this dinner to be fun, and he really loves getting to know supporters like you.
I hope you’ll take him up on it before Friday’s deadline.
Will you donate $3 or more today and be entered to have dinner with Barack?
These dinners mean a lot to Barack. They’re a chance for him to talk with a few of the people who are driving the campaign — and a chance for him to say thank you.
So come prepared to tell your story, and say whatever’s on your mind.
Don’t miss the opportunity to be there. Donate $3 today, before the September 30th deadline:
https://donate.barackobama.com/Dinner
Thanks,
Michelle






