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La ultraderecha estadounidense se apropia de un escenario progresista

Domingo, 29 de Agosto de 2010

Fue el día 28 de agosto pasado. Igual que hace 47 años. Llenaron la explanada del Lincoln Memorial en Washington con miles de personas, en una demostración de fuerza notable.

Hace medio siglo fue Martin Luther King en pleno movimiento por la defensa de los derechos civiles. Allí pronunció el pastor el discurso más citado y más recordado de la Hitoria contemporánea, su famoso I have a dream.

Hace unos días, fue el ultraderechista Tea Party, en este caso liderado por el ex alcohólico mormón periodista Glen Beck. El Tea Party anda fuerte ante las elecciones intermedias de noviembre que definirán la composición de las cámaras legislativas en Estados Unidos.

Qué lástima que estos ultrarreligiosos racistas, que difaman en la Fox, que trasladan patrañas sobre Obama, se permitan recuperar conscientemente ese escenario y ese día mágico y mítico, para “devolverle a América su honor”, como decía el lema de su manifestación.

Obviamente, hace 47 años allí la inmensa mayoría era negra. Hace dos días el color era blanco, la edad bastante avanzada, y los organizadores un grupo ultra, que llama a la división de su país. Allí estaba también Sarah Palin. El escenario, idéntico, pero el mensaje y los líderes, bien distintos.

A los progresistas les roban cada día una cosa.

Vaya vacaciones las de la pobre Sasha

Jueves, 12 de Agosto de 2010

Sasha Obama tiene nueve años y Michelle se la ha llevado de “vacaciones” a Marbella, aquí en España. No sé cómo lo habrá pasado, porque aunque su madre me escribe más  o menos una vez al mes, y su padre también, con la niña aún no tengo trato.

Pero no sé por qué sospecho que no van a volver a Marbella en mucho tiempo. Factores que me hacen pensarlo:

a) El jet lag: llegaron a las 10:30 de la mañana, es decir, las 4.30 de la madrugada para la pequeña. Aunque se debe dormir bien en el Air Force Two, el viaje es un palizón, para una estancia de cinco días.

b) El hotel, sin playa… Llevar a una niña de 9 años al Mediterráneo y meterla en un hotel de interior. A mi no me lo perdonarían. Aquello, que yo lo conozco bien, es un secarral, camino de un pueblito de montaña muy coqueto, llamado Benahavís (pronúnciese “benabís”), lleno de restaurates. El hotel está bien para jugadores de golf y millonarios rusos o árabes, pero por dios, venirse de Washington para meterse ahí… Si podían haberse quedado en cualquier otro sitio. ¡Villa Padierna es una mierda, hombre!  Imaginemos que van a casa de Antonio Banderas, o que usan la casa de Patrimonio Nacional en Lanzarote… Pero con un poco de mar, por favor. 70 habitaciones tuvieron que usar… Y David Cameron en Ronda sin causar ningún estruendo. (Muy mal Benahavís, que se ha dejado comer el terreno por Marbella. Y no digamos Estepona, que queda tan cerca como la hortera ciudad de Gunilla). En fin, que la pobre Sasha tuvo que darse un baño rodeada de gorilas, en una zona acotada para ella sola y sus numerosos amigos, a la vista de un montón de cotillas que la veían chapotear.

c) Visita a la Alhambra, a la Plaza de toros de Ronda (casi 40 grados), al centro de Marbella, a la Catedral, etc… siempre acompañada. ¿Te imaginas con tu hija aguantando la chapa del anfitrión a cada lugar que vas? Si no aguantan ni una santa escultura.

d) Vuelo a Mallorca… y en lugar de que te lleven a ver a algún actor famoso, te llevan a ver al Rey y la princesa. El vuelo son un par de horas. Si ponemos evento tras evento, más que unas vacaciones eso parece una cumbre.

e) El cumple de papá sin él. ¡Mientras él juega al baloncesto con Magic Johnson, sin un solo periodista! Y la pobre niña no puede ir ni siquiera a la fiesta de Antonio Banderas y Melanie, por dios sabe qué razones. A cambio, La Meridiana, el restaurante de lujo (una decepción de sitio, por cierto, al menos el que yo visité hace años).

f) Los regalos no se tocan. Es regla de la Casa Blanca. No se aceptan regalos. De manera que ni los abanicos típicos, ni el mantón de manila, ni nada de nada. Imagínate a tu hija recibiendo de todo y teniendo que decir rechazar uno tras otro los detallitos.

g) Y al llegar todo el mundo te critica. Después del palizón del viaje de ocho horas, del maratón de visitas de cinco días, el cansancio de sonreir a todo el mundo, los cotillas mirando, los regalos que se esfuman, el hotel sin playa… van y dicen que tu padre hace dispendio y que tenías que haber ido al Golfo e México de vacaciones. Hasta en ABC News.

Con lo bien y discreto que se está en los Hamptons…

(((Sí, la última carta de Obama me da las gracias por haber firmado una felicitación por su cumpleaños a instancias de Michelle:

La secuencia fue la siguiente: primero me escribe Michelle para pedirme que firme.

Luis,

Every year, our family tries to come up with a fun way to wish Barack a happy birthday.

And this August 4th, when he turns 49, I have something new in mind.

This has been a big — and hectic — year for him. After signing the Affordable Care Act and Wall Street reform into law — and completing his first year as president — I think it’s safe to say we will remember it for a long time.

And I know full well how much he credits this movement, and the work of supporters like you, for the change that we’ve accomplished.

So I’m putting together a birthday card that I would like you to sign. Together with other Organizing for America supporters — and me, Malia, Sasha, and Bo — we’ll wish him a happy birthday and let him know that we’re ready to take on the year ahead alongside him.

Will you wish Barack a happy birthday with me?

Luego me da las gracias por haber firmado. Y luego me escribe Obama para darme las gracias y decirme que “Michelle siempre encuentra una manera de sorprenderme” Te lo transcribo aquí:

Luis –

I want to thank you for signing my birthday card.

Michelle told me that she was planning something a little different this year, and I was overwhelmed by the kind words I received from so many supporters like you.

This job has a way of offering humbling moments. And the support you have shown me, time and time again, has sustained me through any number of difficult days. It is more than any president deserves, and I could not be more grateful.

On my birthday, I spent some time considering what the year ahead will bring — a new set of challenges and opportunities, some that we can foresee and some that we cannot.

If we continue to stand together, I know we will continue to move America forward and win these fights for change.

Thank you again for taking a moment to sign my card. As far as birthdays go, it is hard to imagine topping this one. But then again, Michelle always has a way of surprising me.

Sincerely,

Barack

 

Me consuela pensar, eso sí, que Sasha habrá quedado divina con sus 21 invitados al viaje. Y también que se supone que a la economía de la zona le habrá ido bien. A España de momento le cae una dosis de estereotipos.

Obama histórico en programa matinal femenino

Sábado, 31 de Julio de 2010

Nuestro amigo Nacho, alumno de esa primera generación de funcionarios maravillosa que tomó el Curso de Comunicación Pública del INAP en Madrid, nos envía este texto desde Nueva York. Lo transcribo tal cual. Gracias, Nacho.

((Solo tengo envidia malsana por dos tipos de personas: la gente que se marcha a esquiar, y la gente que se va a Nueva York)).

Queridos amigos,

Por primera vez en la Historia de este país, un Presidente en ejercicio (”sitting President”, como dicen por aquí) acudió a un daytime talkshow para ser entrevistado.
Aquí vídeo del magazine

Barack Obama, 44º Presidente de los Estados Unidos, apareció ayer en el show “The View” de la cadena Abc (de tendencia demócrata), presentado por Whoopi Goldberg y 3 co-presentadoras más, acompañadas para la ocasión de la mítica Bárbara Walters, recuperada de su cirugía cardiaca.

El show ocupa la franja matinal de la cadena, está claramente dirigido a un público femenino y trata temas de actualidad (cultura pop, prensa rosa, política, deportes, sucesos, etc.). Digamos que se trataría de un equivalente a los programas de las Concha García Campoy – Ana Rosa Quintana en España, pero con más variedad de contenido, más apuesta por la revista de prensa y el formato de debate, que ocupa todo el espacio del mismo y con algo más de clase.

No he podido resistir la tentación de escribiros.

En un momento que podría calificarse de verdadero punto crítico de su mandato, cuando las críticas arrecian y los problemas se multiplican, cuando la oposición más funesta y radical del Tea Party parece hacerse fuerte, cuando no se acaba de confirmar la recuperación económica, el paro supera el 9,5% (una tasa nunca vista por estos lares), el vertido en el Golfo está entrando en un punto muerto en el que no hay noticias, ni buenas ni malas, y sólo queda en el recuerdo la crisis y las gaviotas manchadas de crudo (aunque en este caso está BP para echarle la culpa…), la nueva estrategia en Afganistán no acaba de gustar a nadie, su reforma sanitaria está siendo continuamente tergiversada por sus oponentes, etc…

Cuando los problemas se multiplican, decide utilizar este canal, insólito en un presidente americano. Se la juega, y se mete en el avispero. A priori, aún siendo la cadena afín y las entrevistadoras supuesto fuego amigo, las amenazas parecen mayores que las oportunidades. En un formato de este tipo, lo fácil es parecer frívolo, lo cual sería imperdonable en un momento como éste. Mostrarse superficial. Dejarse agasajar, dejarse llevar por las copresentadoras, pasar de un tema a otro sin decir nada y resultando tópico y vacío.

Y sin embargo lo borda. Marca el ritmo. Aparece humano, cercano, pero en su sitio (las presentadoras le tratan de usted), engancha, todo lo cuenta en clave de storytelling. Empieza diciendo que ha elegido The View porque quería salir en un programa que viera Michelle. Habla de sus hijas continuamente, de sus vacaciones en Maine de dos días (mensaje), de que él no lo pasa mal, los que lo pasan mal son los americanos que le escriben todos los días contándole sus penas, ellos son los que le inspiran, porque ellos se mantienen optimistas respecto a América (mensaje)… habla de la boda de Chelsea a la que no asistirá para no acarrear problemas y porque las bodas de los hijos son cosas de los hijos a los que hay que asegurar una vida lo más normal posible (mensaje), y entre tema menor y tema menor… clava con total naturalidad (aunque a veces tartamudeando y extendiéndose un poco) el argumentario completo de sus últimas grandes actuaciones:

- Ante todo, recalca el difícil período por el que están pasando, el peor después de la Gran Depresión, y esto lo dice varias veces a lo largo de la entrevista.
- Ley de acceso a crédito para pequeñas empresas.
- Reforma educativa (para invertir en la formación de las generaciones del futuro, que serán las que asegurarán la creación de más empleo).
- Reforma sanitaria.
- Reforma energética (para dejar de depender del petróleo que compramos en el extranjero y respetar el medio ambiente).
- Estrategia en Afganistán, en colaboración con el Gobierno afgano, frente a perder el tiempo en Irak (anterior mandato).
- Dos mujeres en la Corte Suprema.

Y todo clarito, clarito, sin una sola descalificación, ni siquiera mención, a la oposición, hablando de americanos más formados, emprendedores, unidos, que siguen siendo líderes mundiales durante décadas. Su estilo.

Pullas interesantes a la campaña permanente, diciendo que a veces es tiempo de hacer campaña y a veces es tiempo de gobernar (típico argumento de alguien que está en el Gobierno, por otra parte), a los medios por poner el foco exclusivamente en el debate agrio y no en el debate constructivo que dice que también se da entre los partidos, y por crear debates ficticios a partir de hechos sin contrastar, como el falso racismo de la funcionaria Shirley Sherrod, a la que su propio ministro de Agricultura, a partir sólo de la noticia en medios y blogs, despidió sin atender a sus explicaciones (reconoce el error).

Una frase: “Porque hay una gran diferencia entre los que piensan en las próximas elecciones, y los que pensamos en las próximas generaciones”.

En definitiva, convence. Me sorprendió que no le preguntaran nada de la Ley de Arizona, porque está habiendo muchas manifestaciones y movilizaciones sobre todo desde ayer, cuando entraba en vigor, pero sin los artículos más polémicos. Ahí habría tenido que meterse más en harina y a lo mejor le descolocan, porque es un tema espinoso, aunque hasta ahora han mantenido una línea argumental muy coherente. Supongo que estaría pactado que de eso no se hablaba.

En fin, en mi modesta opinión, sorteó con total elegancia todas las amenazas. Comunicó. Transmitió contenido de valor, no fue a hablar de prensa rosa, ni a que le agasajaran. Tranquilizó y dió la sensación de que se están haciendo cosas. Y el público le interrumpía cada rato entre ovaciones.

Hala, ya me he quedao tranquilo contándooslo.

Un abrazo desde la Gran Manzana!!!

Nacho

Casi una novela para la playa

Domingo, 25 de Julio de 2010

Si quieres una buena lectura para el verano, que no es pero parece una novela, y que narra la campaña de 2008 en Estados Unidos, compra El Juego del Cambio, de Heilemann y Halperin.

Los dos son brillantes periodistas que siguieron minuciosamente la campaña de Hillary, de Obama, de McCain y de Palin. Realmente apasionante, porque cuentan cosas desde dentro, con todo lujo de detalles y de manera muy vibrante. En Estados Unidos es un bestseller, y realmente merece la pena.

Escenografía política en 20 tragos

Sábado, 26 de Junio de 2010

Esta es la documentación de la presentación que hice en Bilbao, en el Encuentro Internacional de ACOP de la semana pasada. Allí estaba animada, con vídeos y demás, gracias al trabajo excelente de Matías Cortina con una deliciosa infografía. Estoy encantado de atender peticiones, comentarios y críticas.

Hoy Informe Semanal, en la primera cadena de Televisión Española, ofrece un reportaje sobre el Encuentro y sobre comunicación política en general. Se lo dedicamos a Carla, que tanto me anima siempre a seguir escribiendo.

¡Peligro: periodista trabajando! Las enseñanzas de McChrystal

Sábado, 26 de Junio de 2010

Obama cesó de manera fulminante a su jefe militar en Afganistán, después de que trascendieran unas declaraciones muy críticas del cesado con el presidente y otros políticos. Esto es lo que el general McChrystal debería haber sabido:

Lo escribe Jack Shafer para Slate, y me lo manda mi querido cuate Joaquín, que de comunicación y Defensa sabe un rato largo.

Primero, la respuesta corta cuando un periodista de pide colaboración para escribir algo sobre tí es “no”, dice Shafer. Yo suelo hacerla un poco más larga: “¿Para qué?”, recomiendo preguntarse. ¿De qué te sirve una entrevista o un reportaje o un debate o una rueda de prensa? ¿Estás seguro o segura de que los riesgos no son mayores que los beneficios?

Dice Shafer que un director que saca una nueva película o un autor que publica un nuevo libro, o un candidato que quiere mostrar su inteligencia superior, puede tener ventajas claras al hablar con un periodista. Pero para la mayoría de la gente no suele haber razones para dejar que te hagan un perfil como el que Rolling Stone hizo del general, y que le ha costado el puesto.  El reportaje no sirvió para nada. Ni siquiera aunque no hubiera contenido todos los comentarios críticos lamentables contra sus jefes políticos en la Casa Blanca, el reportaje habría servido para algo. Antes de un reportaje debes saber qué esperas de él y cuál será aproximadamente su contenido. Y si al periodista no le gusta, pues gracias y adiós.

Michael Hastings, el periodista, lo explica en una entrevista a Newsweek: fue invitado por McChrystal durante dos días a París para hecer el reportaje. Perfecto. Pero aquello, por culpa de las cenizas del volcán islandés, se convirtió en un mes de convivencia: París, Berlín, Kabul, Kandahar, Washington DC. Un mes entero, ¡dios mío! Puedo imaginarme el fragor del reportero y la ingenuidad del general. Nadie aguanta un mes de exposición a un periodista sin exponerse peligrosamente sincero. La familiaridad se convierte en ingenuidad y la ingenuidad en peligro. (A Hastings también se le puede ver en vídeo: el tipo se ha hecho famoso con la exclusiva).

Otro consejo de Shafer es que ni por lo más remoto se debe beber ni una gota de exceso durante una entrevista. Y el pobre de McChrystal se fue de copas en la noche parisina con su equipo y con el periodista (¡¡¡¡¡¡!!!!). “Para la medianoche – escribe Hastings -, la mayoría del Equipo América está completamente beoda”. Por esto es por lo que los periodistas adoran irse de copas con sus fuentes.

Correr antes unas cuantas carreras menores es bueno antes de correr la maratón: otro buen consejo. McChrystal había hecho ya alguna pieza notable, como la del  New York Times Magazine  en octubre de 2009, pero parece que no aprendió demasiado, a tenor del resultado.

En fin, aprendizaje de la historia:” Si vas a decir tonterías, ningún periodista va a prevenirte de tu estupidez”, termina advirtiendo Shafer”. Recuerda, amigo o amiga: pregúntate siempre “¿para qué?”.

Discursos desde el Despacho Oval

Lunes, 21 de Junio de 2010

Dar un discurso a la nación, a través de la televisión, desde el Despacho Oval en la Casa Blanca, no es cualquier cosa. Los presidentes han leído en torno a una decena de veces desde ese lugar simbólico y solemne, propio de situaciones de crisis. Nixon lo hizo 37 veces. Reagan 34 como mínimo. Esa fue la fórmula elegida por Obama para dirigirse a los Estados Unidos sobre la gravedad del derrame de crudo del Golfo de México, hace unos días. Lo hizo desde aquel lugar por primera vez. ¿Cuándo será la próxima?

Aquí tienes una lista de algunos de los discursos más memorables:  

El show del presidente enfadado

Martes, 15 de Junio de 2010

Qué bueno el artículo del siempre agudo Fareed Zakaria. En Estados Unidos, en una muestra más de lo que vamos predicando por todo el mundo también otros, se le está pidiendo a Obama que “se enfade”, que muestre preocupación, que de un puñetazo en la mesa, que de una “patada en el culo de alguien…” todo a propósito del vertido de BP en el Golfo de México. Según estas opiniones, estamos ante un presidente demasiado flemático, que no muestra compasión.

Zakaria recuerda que:

a) Quienes ahora piden competencias del Estado son los neocon que hasta ayer las negaban y veían al Estado como un enemigo.

b) Que teatro y eficacia no tienen necesariamente que ver. Bush hijo estuvo en la Zona Cero del 11S prometiendo venganza y ya sabemos las consecuencias de su gestión.

c) Que en la época del Exxon Valdez, hace 21 años, Bush padre ni siquiera fue al lugar, nadie le pidió compasión, ni más acción. Esta vez, Obama ha cancelado un viaje a Asia, ha dedicado más tiempo a la cuestión que a ninguna otra, y sólo habla del asunto. Otros temas, sobre los que el Gobierno federal tiene competencias exclusivas, como el posible contagio de la crisis europea, al ofensiva en Afganistán, o las tensiones con Corea del Norte o Irán, pasan desapecibidos frente al frenesí mediático que genera la respuesta del presidente ante el vertido.

Por qué el vertido del Golfo de México no es el Katrina de Obama

Miércoles, 9 de Junio de 2010

Estos días algunos están deseando que el escape de BP en el Golfo de México se convierta en “el Katrina de Obama”. Se recuerda la desastrosa gestión que Bush hizo de los efectos del huracán y su torpe reacción. Pero la comparación no es pertinente.

En el Katrina no había “enemigo”; en el Golfo sí. El “enemigo” ahora es prioritariamente BP, British Petroleum. Un enemigo ideal: una petrolera británica.  Esa es una diferencia sustancial. En una crisis con causante externo la comunicación se despeja mucho, porque el enojo tiene contra quién dirigirse. 

Se espera una respuesta contundente ante un huracán, pero no ante un problema técnico nuevo. La solución ante la avería de la Deepwater Horizon es complicada y nueva: básicamente tapar un enorme agujero por el que sale combustible crudo. La gente entiende bien que es una complicación técnica, bien distinta de la obligación de rescate y acogida de víctimas y restauración del orden que exigió el Katrina en Nueva Orleans en 2005.

Aquí no hay víctimas humanas. Por mucho daño y grave que sea el que se inflige al medio ambiente, en el caso del Golfo de México no ha habido víctimas humanas. En Nueva Orleans murieron 1.800 y sufrieron las consecuencias varias decenas de miles de familias.

Bush sobrevoló, Obama ha pisado la playa. El presidente siguió sus vacaciones en Crawford, Texas, ante la irritación nacional, y luego se limitó a sobrevolar la zona, ofreciendo una imagen lamentable. Obama ha tardado en pisar la zona y tardó más de un mes en asumir explícitamente su responsabilidad, pero siendo algo lento en la respuesta, está siendo mucho más contundente que su antecesor y ha pisado la playa. A mi Obama me ha vuelto a mandar uno de sus emails en el que me cuenta que “tenemos más de 20.000 personas trabajando en la contención”, y que él mismo ha autorizado “a 17.500 miembors de la Guardia Nacional a participar en la respuesta”. También, nos cuenta, “hemos ordenado a BP a pagar los daños económicos que se reclamen, y esta semana – por la pasada – el Gobierno Federal ha enviado a BP una primera factura de 69 millones de dólares para devolver a los contribuyentes americanos parte de los gastos”.

Sin embargo, los datos de opinión pública no son tan distintos en ambos casos. Según encuesta de YouGov para The Economist, no hay una queja generaliza en la gestión del desastre por parte de Obama. Sí la hubo por el contrario, para la mayoría, en el caso de Bush y el Katrina. Pero los índices de aprobación tanto de Bush como de Obama no han caído estrepitosamente tras sus respectivos desastres. Tanto en un caso como en el otro, unos tres o cuatro puntos. Obama se mantiene en un modesto 47 por ciento, punto arriba punto abajo. La de Bush bajó hasta el 38/39, pero ya venía bajando desde atrás en picado.

Normas para hacer bromas en los discursos

Lunes, 3 de Mayo de 2010

La tradición dice que los presidentes de los Estados Unidos y otros invitados a hablar en la cena anual de gala de los corresponsales de la Casa Blanca, deben hacer un discurso gracioso. El sábado pasado Obama recitó el suyo, como ya hiciera el año pasado.

Joaquín me envía un artículo de Slate, en el que se indican algunas reglas para incluir humor en los discursos políticos.

1) Reirse primero de uno mismo. No harán gracia nuestros chistes sobre los demás sin reírnos de nosotros mismos primero.

2) Sin pasarse: mejor, dice el artículo, un “no puedo cree que haya dicho eso…” que un “Ohhhh…”. Sí; por ejemplo, no hizo gracia aquella imagen que puso Bush riéndose de si mismo buscando armas de destrucción masiva por su despacho. No, ciertas cosas no tienen gracia. De hecho, es posible que Obama se pasara con su broma sobre la nueva regulación de la inmigración en Arizona, a tenor de la cobertura, negativa, que ha dado la prensa mexicana.

3) Cuidado con reirte de asuntos, como el citado, en los que no tienes mucho que ganar. Clinton siempre trató con humor los asuntos colaterales al caso Lewinski: el impeachment o censura, etc., pero no el affair con la becaria en sí mismo. Bien hecho.

4) Cuidado al hacer el chiste: hay que hacerlo según el guión y con gracia. El artículo de Slate cuenta el caso de Kerry, cuando en 2006 dijo a unos estudiantes que “si no estudias puedes quedarte como George Bush atrapado al tomar decisiones como las que afectan a Irak”. Pero lo dijo mal, y el resultado fue “si no estudias asumes el riesgo de quedarte atrapado en Irak”. Polémica mundial.

Por cierto, se cita en el artículo un libro que tiene muy buena pinta, aunque aún no lo conozco: The Political Speechwriter’s Companion. Si vale la pena, te lo diré.