Archivo de la categoría ‘Liderazgo’

La gente poderosa se siente, literalmente, más alta

Jueves, 26 de enero de 2012

Sabemos ya que la gente más alta tiene mayores ingresos y más estatus. Sabemos que la estatura media de los goberantes es mayor que la talla media de sus conciudadanos. Sabemos que los líderes tratan de parecer más altos: usando alzas en sus zapatos (como Sarkozy o el fallecido Kim Jong Il), subiéndose a banquetas (como Franco en el Palacio de Oriente o Hitler en Nuremberg), o poniéndose inmensas pelucas (como Luis XIV en Francia).

Ahora sabemos también, por tres interesantes experimentos, que la gente que se siente poderosa, tiende a percibirse físicamente más alta.

La genética determina en parte la ideología

Lunes, 23 de enero de 2012

Hay una contundente, productiva e innovadora corriente dentro de la psicología, la genética y la ciencia política, que viene demostrando en los últimos años que la ideología de un individuo está marcada de manera importante por su genética.

Un último estudio constata de nuevo esa relación. Además, explica el estudio, no es que la genética influya en la personalidad y ésta en la ideología política, como suele considerarse, sino que tanto personalidad como ideología están determinadas por los genes.

En El poder en escena hablo de eso en profundidad.

Vuelvo a la carga. Gracias por esperar

Jueves, 12 de enero de 2012

Terminó la preparación de El poder en escena, que publicará RBA en los próximos dos o tres meses. La cubierta dirá algo así sobre el libro:

¿Qué tienen en común el aullido de los lobos al salir de caza y los invitados a un programa de entrevistas o los candidatos presidenciales que debaten en televisión? ¿Por qué hablando de política, cuantas más pruebas ofrecemos a alguien de que está equivocado más se refuerza en su posición? ¿Qué distingue a conservadores y progresistas? ¿Podemos cambiar la manera de ver el mundo cambiando las metáforas y marcos que utilizamos para describirlo?…

El poder en escena es una crónica única y original de las bases, la historia y la práctica de la representación política. El viaje comienza con las similitudes del comportamiento político humano y el de otras especies animales, continúa con las peculiaridades del perezoso y tramposo cerebro al percibir la política, y termina en la configuración de las corrientes de opinión colectiva y en las prácticas rituales y simbólicas de los líderes para narrar sus historias. Las abundantes investigaciones revisadas se ilustran con decenas de ejemplos y con vibrantes descripciones históricas de cómo los líderes políticos seducen a su público para hacerse con su favor, desde la prehistoria hasta la era de Internet, pasando por la Francia del Rey Sol, los fascismos europeos o el movimiento por la defensa de los derechos civiles en los años 50.

Lo que un líder puede hacer y lo que no

Sábado, 26 de noviembre de 2011

En el artículo que publica hoy sábado El País (el cuarto memorando imaginario que escribo a Rajoy), digo que el liderazgo es contextual. Que un buen líder para un momento (Zapatero en 2004, Aznar en 2000, González en 1982…) pueden resultar malos líderes para otro momento distinto. Hay pocos líderes que en el mundo hayan demostrado un liderazgo persistente y continuado, como Clinton, Uribe (que ahora se ha quedado chiquito frente a Santos), Lula, Bachelet o Roosevelt: líderes de crisis y de bonanza, de guerra y de paz, de las políticas duras (economía y seguridad nacional) y blandas (políticas sociales). El libro sobre el “poder inteligente” de Joseph Nye, Las cualidades del líder, es muy recomendable y lo explica muy bien.

Y también digo que la gente otorga a los líderes un poder taumatúrgico que no tienen. Así es, literalmente. En Thinking, Fast and Slow, el libro delicioso a modo de testamento del premio nobel Daniel Kahneman, se explica con numerosos ejemplos, sobre todo del mundo económico. Se tiende a pensar que los líderes empresariales son determinantes en la evolución de las compañías, cuando no es así. Se tiende a pensar que las cosas buenas que pasan son culpa de los líderes cuando no es así, etc. El libro no es recomendable: es obligatorio.

Te dejo aquí los memorandos anteriores:

Memorando 1

Memorando 2

Memorando 3

 

 

La vieja democracia española

Martes, 8 de noviembre de 2011

Así nos ve Jonathan Blitzer para el New York Times, como una democracia que “envejece”, al menos en la persona de sus dos representantes de estos días, dos señores casi en los 60, cuando los presidentes españoles (Suárez, Felipe, Zapatero; sólo Calvo Sotelo era mayor), estaban en los 40. El artículo merece la pena.

The Mountaintop

Lunes, 31 de octubre de 2011

Si tienes la suerte de ir a Nueva York algún día hasta enero, quizá puedas ver en Broadway The Mountaintop, la obra en la que Samuel L. Jackson intepreta el papel de Martin Luther King en la noche previa a su muerte. El líder negro aparece aquí en una pose muy distinta a la habitual de orador brillante ante las masas. Encerrado en la habitación del motel en el que pasó la última noche, en The Mountaintop se ve al King humano, más prosaico pero igualmente poderoso.

Al día siguiente, en Menphis, King ofrecería su último discurso. Sus últimas palabras fueron premonitorias:

Y entonces llegué a Menphis. Y algunos empezaron a hablar de amenazas, de las amenazas que se habían proferido. ¿Qué me ocurriría a manos de alguno de nuestros hermanos blancos enfermos? Bueno, no sé lo que pasará. Tenemos días duros por delante. Pero realmente no imoporta lo que pase conmigo. Porque ya he estado en la cumbre. No me importa. Como cualquiera, me gustaría vivir una vida larga; la longevidad tiene su atractivo. Pero no me preocupa eso ahora. Sólo quiero hacer la voluntad de Dios. Y él me ha permitido llegar a la cumbre. Y he podido observar. Y he visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue a ella con vosotros. Pero quiero que esta noche sepáis que, nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida. No me preocupa nada. No temo a ningún hombre. Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor.

El mejor discurso que nunca he escuchado es del entonces presidente Bill Clinton, fue pronunciado desde el mismo atril desde el que King ofreció el suyo en 1968, y toma como referencia las palabras del gran líder afroamericano.

Intuición y razonamiento

Sábado, 29 de octubre de 2011

Escribo desde Santo Domingo, tras un viaje desde el que parece ser el país más aislado de América Latina: Paraguay. Para llegar aquí he tenido que parar en Montevideo y en Lima… Sólo me ha servido para poder leer una cuarta parte del reciente libro del premio Nobel Kahneman, y escuchar canciones que nos unen a ella y a mi…

El libro es una delicia llamada Thinking, Fast and Slow. Ahí está una suerte de testamento de los trabajos que Kahaneman y su malogrado colega Amos Tversky desarrollaron durante décadas sobre la heurística, las trampas del cerebro, sus dos sistemas: la intución rápida, siempre alerta, impulsiva, etc.. y el razonamiento lento, enfocado, minucioso y perezoso.

Y para complementar, aquí está esta animación interesantísima sobre esos mismos asuntos: las dos partes del cerebro. Una derecha amplia, generalista, de las grandes categorías, intuitiva, rápida… (“el Berlusconi del cerebro, se dice”)… El lado izquierdo enfocado, analítico y más racional.

Los mandamientos de los funcionarios

Domingo, 23 de octubre de 2011

En una referencia de ayer en El País a la jubilación del mandarín británico Gus O’Donnell (GOD), el jefe de los funcionarios del Gobierno de Reino Unido, se citan varias frases de la antigua serie Sí, ministro, que constituyen una especie de carta de mandamientos para los funcionarios, realmente ingeniosa:

 

MANDAMIENTOS DE UN MANDARÍN FICTICIO, SIR HUMPHREY APPLEBY

Estas perlas seleccionadas del ficticio sir Humphrey Appleby de la teleserie cómica de los ochenta ‘Sí, ministro’, servirían para un perfecto decálogo para altos funcionarios británicos.

» “Si la gente no sabe lo que haces, no sabe lo que haces mal”.

» “El asunto está siendo considerado’ significa que hemos perdido una carpeta. ‘El asunto está siendo activamente considerado’ significa que estamos buscando la carpeta”.

» “El primer ministro no quiere la verdad, quiere algo que pueda decir al Parlamento”.

» “Si los funcionarios no pelean por el presupuesto de su departamento, se pueden quedar con un departamento tan pequeño que lo puede gestionar hasta un ministro”.

» “La Ley de Secretos Oficiales no está para proteger los secretos, sino para proteger a los oficiales”.

» “Lo sorprendente de los académicos no es que tengan un precio, sino lo bajo que es su precio”.

» “Solo son totalitarios los Gobiernos que suprimen los hechos. En este país simplemente tomamos la decisión democrática de no publicarlos”.

» “Si no te gusta la decisión de un ministro, acéptala con gusto y sugiérele que deje los detalles en tus manos”.

» “Nuestro trabajo es decirle al Parlamento la verdad y solo la verdad. Pero sería irresponsable decirle toda la verdad”.

» “Es bien sabido en el Foreign Office que una orden del primer ministro se convierte en un requerimiento del ministro, luego en una recomendación del secretario de Estado y finalmente en una sugerencia del embajador. Si es que llega tan lejos…”.

 

El famoso discurso de Stanford

Jueves, 6 de octubre de 2011

Hoy los medios del mundo entero están utilizando este viejo discurso de Steve Jobs en la ceremonia de graduación de Stanford en la que el malogrado predidente de Apple fue invitado. Se trata del mejor discurso de un líder corporativo que he escuchado. “Tres historias, sólo tres historias, no gran cosa…” Pero qué tres historias: un historia de muerte, una historia de amor y una historia de “puntos inconexos”. Fascinante.

Aquí no hablamos de comunicación corporativa, pero merece la pena verlo con subtítulos en castellano. Pone los pelos de punta.

Qué debería hacer Obama

Miércoles, 21 de septiembre de 2011

El siempre directo y brillante James Carville (él sí es un consultor político, y no el improbable samurai al que ayer El Mundo hacía un mamatorio infitino) nos cuenta en CNN lo que aconsejaría hacer a Obama, ahora que se extiende como la pólvora la idea de que podría no ser reelegido el año que viene. Recordemos que Obama está en niveles de aprobación muy bajos, en los 40, y que cunde entre los americanos el desencanto por la mala situación económica y el bloqueo político entre Congreso y Casa Blanca. América ha olvidado ya quién incurrió en un déficit billonario por las aventuras de Afganistán e Irak. Traducción del memorando no solicitado a Obama por parte de Carville:

Suelen preguntarme qué consejo daría a la Casa Blanca sobre asuntos diversos. Hoy he estado pensando sobre los resultados electorales desde Nueva York y Nevada. ¿Qué debe la Casa Blanca hacer ahora? Una palabra me vino a la mente: alarmarse. Entrar en pánico.

Ya hemos pasado la fase del mero envío de argumentarios. No tratemos de simplificarlo. Ya no podemos mantener más argumentación. ¿Has hablado con algún senador demócrata últimamente? Yo sí. Y está claro que no están contentos. Esto es lo que yo diría al presidente Obama:

Ha llegado el momento de exigir un plan de acción que requiere un cambio completo de dirección. No sé de qué otra manera podríamos cambiar las cosas. En pocas palabras:

1. Despida a alguien. No: eche a un montón de gente. Puede que usted aún no lo sepa, pero esto no va bien. Si quiere un precedente, véase a la División 64a del Ejército Ruso en Stalingrado. Hubo tantas muertes en Stalingrado que producirían un orgasmo en el Tea Party. Sr. Presidente, su rumbo hacia el destino debe cambiar. Bill Clinton despidió a muchos en 1994 y con ello se llenó de energía. Reagan despidió a la mayoría de su personal de campaña en 1980. En una decisión histórica, los republicanos despidieron a su mismísimo portavoz, Newt Gingrich. Bush despidió el secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Por Dios, ¿por qué seguimos manteniendo a los mismos asesores de política y economía que nos metieron en este lío? No funciona. Más aún: no va a funcionar con el mismo equipo, la misma estrategia y las mismas excusas. Sé que los analistas económicos son listos – trabajan 17 horas al día. Pero es hora de mostrarles la puerta de salida. Despierte: demuéstrenos que hace algo.

2. Busque culpables.  Hay algunas personas en las finanzas estadounidenses que no han pagado como responsables de haber arruinado el tejido económico de nuestro país. Pida al fiscal general un informe claro del estado de la investigación sobre esta increíble injusticia con el pueblo americano. Sé que el fiscal general Eric Holder es un íntimo amigo suyo, pero si sus explicaciones no son buenas, despídale también. Pida saber por qué nadie ha sido imputado. Señor presidente, la gente está furiosa. Dígale a la gente que usted también está enfadado y asqueado por las acciones irresponsables de Wall Street que causaron tanto sufrimiento. No acepte excusas. Exiga una acción inmediata.

3. Asuma el asunto como un demócrata.  Mientras estamos apoyando a los republicanos con esa basura de la austeridad, ¿quién está haciendo el papel de enfrentarse con los republicanos? Desde luego no los demócratas. Estamos permitiendo que el exquisito y más argumentativo burócrata de nombre Douglas Elmerdorf (director de la Oficina del Presupuesto en el Congreso), haga el trabajo. No le deje que haga el trabajo que debería hacer usted. Hagamos nuestro trabajo. ¿No le hace pensar que estuviéramos mejor en medio del plan de estímulo, que ahora que estamos en pleno programa de austeridad? 

4. Empéñese en explicarse. Céntrese en su lógica de lo que ha pasado y de los que va a pasar bajo su mandato. Céntrese en eso hasta las Elecciones (no diga que las cosas están mejorando porque es evidente que no mejoran). Cuando veo los debates republicanos, me doy cuenta de que estamos al borde de que un loco dirija nuestra nación. Me siento frente a la televisión y me estremece la idea de que unos esos republicanos amantes de creacionismo, negacionistas del cambio climático, radicales de la inmigración, podadores de la seguridad social,  enemigos del de aire limpio, fascinados por la moral y protectores de Wall Street, pueda dirigir mi país. 

El camino por el que vamos no lleva a ningún lado. Es tarde y la urgencia es mucha. Dispare. Acuse. Luche.