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Cómo se monta una revolución (con o sin Twitter)

Lunes, 30 de enero de 2012

Ayer dio TVE un fantástico reportaje: “Cómo empezar una revolución.” Es una excelente crónica de la obra de Gene Sharp, el fundador del Albert Einstein Institute, que lleva trabajando décadas en la promoción de los cambios sociales a través de la no violencia, y que está en el origen de las revueltas en Oriente Medio, como antes de Serbia y otros lugares. Aquí ya habíamos hablado de la cuestión. Ahí puedes encontrar algunos textos gratuitos. Martin Luther King, siguiendo a Gandhi, llamaba a esta lucha pacífica, comprometida y arriesgada, “tensión creativa.” En El poder en escena, que se publicará en mayo, le dedico páginas a esa lucha.

La obra de Gene Sharp y el documental muestran la ingenuidad de quienes piensan que se monta una revolución sólo con la tecnología, y especialmente de quienes creen que una tecnología pop y de política-basura como las “redes sociales,” puede cambiar el mundo. Bastaría con preguntar dónde está Twitter ahora que andan en Oriente Medio matando a gente en las calles (Siria) o elegiendo a barbudos para el Congreso (Egipto). ¿Dónde está Twitter ahora? Pero por si hay alguna duda, mejor ver el documental.

La concreción es espectacular: poner a las abuelas, los militares veteranos y las jóvenes mujeres en la cabecera de la manifestación; escribir los carteles en inglés; montar vigilias y oraciones nocturnas; hacer uso de colores y símbolos poderosos; etc.

Micrófonos humanos, un invento (relativamente) nuevo

Miércoles, 16 de noviembre de 2011

La última víctima de un “micrófono humano” ha sido, hace unas horas, el inefable Karl Rove, ex jefe de Gabinete de Bush. En una conferencia universaria en la Johns Hopkins los activistas de Occupy Baltimore, el brazo local de Occupy Wall Street, los “indignados” estadounidenses, le interrumpen gritando “Karl Rove es el arquitecto de la ocupación de Irak; Karl Rove es el arquitecto de la ocupación de Afganistan; ocupa Wall Street; ocupa America; ocupa Baltimore…”. Rove se enfada mucho y dice primero “Si creéis de verdad en la libertad de expresión levantaos y preguntad”… Le interrumpen de nuevo y repiten. Y Rove dice entonces ”¿Quién os dio derecho a ocupar América? ¡Nadie!”. Y ellos, ahora apoyados por buena parte del auditorio: “Nosotros somos el 99 por ciento… nosotros somos el 99 por ciento”. El termina (el vídeo) acusándoles de cobardes.

Estos micrófonos humanos están proliferando por toda América como forma de protesta.

En realidad la idea no es muy nueva, aunque sí eficaz. Hemos visto activistas interrumpiendo discursos muchas veces. Aquí mismo, en España, hubo activistas contra la Guerra de Irak interrumpiendo en el Parlamento; en Naciones Unidas hemos visto interrupciones de discursos de muchos líderes mundiales; y en mi vieja facultad de Sociología de la Universidad Complutense no había político que pasara por el salón de actos  que no fuera interrumpido en su discurso (Aznar, por ejemplo, que también tuvo interrupción en Oviedo). Lo que es nuevo en Occupy Wall Street es que la técnica se ha sofisticado. Ahora repiten frases cortas completas: no es sólo barullo y protesta, sino también mensaje.

Lo que resulta sorprendente es lo caliente que se pone Rove en mitad de una monumental algarada. Se supone que en su nivel se sabe que es mejor callarse, sonreir y seguir, como hizo varias veces Rumsfeld cuando le interrupieron, o su jefe Bush cuando le tiraron los zapatos a la cara.

Esto es lo que la gente habría querido oír hace ya meses

Lunes, 11 de julio de 2011

 

Ronald Dworkin le recomienda a Obama que recuerde las palabras de Roosevelt en plena campaña en 1936, la campaña de las Elecciones que ganó luego por el mayor margen de la historia de Estados Unidos. Dijo el presidente progresista, con una economía aún caída tras la Gran Depresión:

Durante casi cuatro años hemos tenido una Administración que en lugar de revolotear, se ha remangado. Vamos a mantenernos remangados. Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz – los monopolios empresariales y financieros, la especulación, la banca indolente, el antagonismo de clase, la división, los intereses bélicos. Se habían empezado a creer que el Gobierno de Estados Uniodos es un mero apéndice de sus propios asuntos. Ahora sabemos que un Gobierno del dinero es tan peligroso como un Gobierno de la mafia.  Nunca antes en nuestra historia esas fuerzas han estado tan unidas contra un candidato como están hoy. Me odian de manera unánime, y yo doy la bienvenida a su odio. Me gustaría que de mi primera Administración se dijera que en ella jugaron su partida el egoísmo y la codicia de poder. Y me gustaría que de mi segunda Administración se dijera que en ella esas fuerzas fueron domeñadas. 

For nearly four years you have had an Administration which instead of twirling its thumbs has rolled up its sleeves. We will keep our sleeves rolled up. We had to struggle with the old enemies of peace—business and financial monopoly, speculation, reckless banking, class antagonism, sectionalism, war profiteering. They had begun to consider the Government of the United States as a mere appendage to their own affairs. We know now that Government by organized money is just as dangerous as Government by organized mob. Never before in all our history have these forces been so united against one candidate as they stand today. They are unanimous in their hate for me—and I welcome their hatred. I should like to have it said of my first Administration that in it the forces of selfishness and of lust for power met their match. I should like to have it said of my second Administration that in it these forces met their master.

 

15M: maravillosa “Revolución express”

Viernes, 20 de mayo de 2011

Pobres sindicalistas. Se han dejado las horas en las mesas de negociación con empresarios. Muchos de ellos han perdido dinero y tiempo convocando y participando en huelgas contra las reformas. Padres y madres de familia, muchos en paro o con salarios bajos, sufriendo las consecuencias del dominio de la banca y la especulación en la vida de la gente. Convocaron a cientos de miles en las calles… Y ahora vienen unos cuantos miles de chavales y les roban el escenario, gracias a la fascinación de los medios de comunicación por lo festivo, lo horizontal y lo distinto. Y gracias al componente festivo de las protestas, tan atractivo para los jóvenes.

¿Qué harán dentro de una o dos semanas? Pasarán los camiones de basura y lo dejarán todo limpito. Los chavales se irán a su casa y no quedará nada. Si algo quedara, será una plataforma que se instalará en el sistema: quizá serán recibidos por el presidente del Gobierno y por el líder de la Oposición, y poco más. Aún así, bienvenidos a la revolución express, jóvenes y mayores: hacía falta la protesta, la indignación, la pura expresión de queja porque la economía mande en la gente y no la gente en la economía. Es sano, muy sano, retomar la narrativa de “los débiles frente a los poderosos”.

¿Qué hay de original en sus demandas? No mucho, pero gracias a ellos se multiplica su impacto. Todas sus reclamaciones están ya en decenas de manifiestos, programas electorales y plataformas previas. Contra la Ley Sinde, por la Tasa Tobin o similar, por la educación y la sanidad públicas, por el transporte barato, por la reforma electoral… Quizá si hicieran una memoria económica de sus propuestas lo verían de otra manera, por otro lado. Pero lo cierto es que han actuado, están actuando, como un altavoz mundial de lo que antes estaba disperso y acallado.

¿Similitudes con las revueltas en Oriente Próximo y el Magreb? Por dios, un respeto. Allí murió un tipo quemado a lo bonzo, había unos dictadores que ahora están escondidos, se enfrentaron a los tanques y las pistolas, y de allí surgió una guerra con participación internacional. Estos jóvenes más o menos acomodados (urbanos, formados, estudiantes de unos veintitantos y con menos paro que en la media nacional, según análisis de El País de hoy), son la expresión lúdica de un cabreo y una indignación comprensible y lógica, pero más lúdica que militante. Pero merecen un respeto: podrían estar haciendo botellón y están haciendo algo necesario y estimulante.

Habrá cientos de miles mañana y pasado. Claro, tampoco es difícil: vas por allí y te tomas una cerveza al sol de primavera. Nadie se atreverá a desalojarlos. Sería un suicidio político para quien lo hiciera. La gente bailará y disfrutará de la idea de sentirse protagonista de algo por un rato. Revolución express y barata. Hay que leer Join the Club.

El aviso es al Gobierno, claro: Las demandas son progresistas. Los participantes son progresistas en su mayoría. Pero el Gobierno no supo o no pudo responder a esa épica de “la gente contra los poderosos”. Seguramente algo tendrá que ver tener que dar explicaciones a 27 socios de los que 22 son conservadores, y también que quienes han prestado dinero a España, al final, son unos tipos sentados en torres en Manhattan o en Londres o en Pekín.

¿Twitter? Si no fuera porque los medios han cubierto profusamente las concentraciones, en la Puerta del Sol habría ahora cincuenta como mucho. ¿Se habrán dado cuenta todos los defensores de los “medios alternativos”, que sus datos y sus sistemas de comunicación están en manos de dos empresas privadas propietarias de Twitter y Facebook? ¿Sabrán que Twitter eliminó tras las revueltas árabes los archivos de tráfico para que no pudieran analizarse? Harían bien los manifestantes reclamando también su privacidad y el derecho a un espacio público de expresión en la red.

(Un estudio reciente que traeré aquí en breve, demuestra el papel ridículo que en realidad jugó Twitter en Oriente Próximo, más allá del siempre atractivo argumento periodístico de su utilización).

Efecto nulo en las Elecciones, a menos que el PP se empeñe. Si el PP se empeña en que se desaloje aquello, y en increpar al Gobierno por no hacerlo… ellos sabrán. La extrema derecha y El Mundo parece que van por ahí. IU subirá en voto, pero eso ya estaba detectado desde antes.

Benditos los jóvenes que, aún en forma express, nos dicen que hay espacio. Sí, son alevines al lado de sus hermanos revolucionarios de otros tiempos u otros lugares. Pero esos jóvenes han decidido lanzar al mundo un mensaje de que ya está bien que manden los bancos, los políticos apoltronados, mentirosos y cobardes, y las instituciones inútiles. Sólo por eso, fuerza en la lucha, amigos.

Tazas “certificadas”, humor en campaña

Jueves, 19 de mayo de 2011

Me escriben una vez más los demócratas de Estados Unidos. Y me ofrecen una taza (o una camiseta) con la foto de Obama, el certificado de nacimiento grabado atrás, y la leyenda “Made in the USA”. En el correo se refieren en tono de humor al libro del “conspiranoico” Jerome Corsi, “Where’s the Birth Certificate?”, que se pone en venta en estos días. Como ellos mismos dicen, es difícil evitar la teoría de la conspiración con la fuerza de los datos y los hechos, pero “al menos podemos divertirnos un poco con estas ridículas falacias”.

2012
Luis –Let me introduce you to Jerome Corsi.This week he released a new book that the publisher says will be a bestseller “of historic proportions.”

The title is “Where’s the Birth Certificate?” — yes, really.

Corsi’s work is a greatest-hits reel of delusions, ranging from 9/11 conspiracies to claiming that there is an infinite supply of oil in the Earth’s core. In 2008, he published a book about Barack Obama claiming, among other things, that he (a) is a secret Muslim; (b) is secretly anti-military; (c) secretly dealt drugs; and (d) secretly supported terrorist actions when he was eight years old. So many secrets!

FactCheck.org called Corsi’s work “a mishmash of unsupported conjecture, half-truths, logical fallacies and outright falsehoods.”

There’s really no way to make this stuff completely go away. The only thing we can do is laugh at it — and make sure as many other people as possible are in on the joke.

So let’s just do this — get your Obama birth certificate mug here:

Get your limited-edition mug

https://donate.barackobama.com/USA-Made-Mug

Last year, the President said, “I can’t spend all of my time with my birth certificate plastered on my forehead.”

This is about as close as we can get.

If the facts can’t make these ridiculous smears go away, we can at least have a little fun with it.

And then we’ll get back to the important work of supporting the President as he tackles real problems like high gas prices, the deficit, and unemployment.

Thanks,

Julianna

Julianna Smoot
Deputy Campaign Manager
Obama for America

P.S. — Mug not your thing? How about a T-shirt?

Paid for by Obama for America
Contributions or gifts to Obama for America are not tax deductible.
This email was sent to: l.arroyo@asesoresdecomunicacionpublica.comUpdate address | Unsubscribe

Explosión “patriótica” a cuenta de bin Laden

Miércoles, 4 de mayo de 2011

GOT HIM! (BIN LADEN IS DEAD)

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Han tardado horas los fabricantes de camisetas (20 dólares), tazas ($15), abrigos para perros ($18), gorras ($15), corbatas ($35) y demás baratijas en celebrar la muerte de Bin Laden a través de una oferta numerosa de productos de gusto dudoso.

Como explica a USAToday el antropólogo Grant McCracken, autor de Chief Culture Officer: How to Create a Living, Breathing Corporation  “la gente lleva estas cosas para infligir la indignidad final a bin Laden; y 25 dólares no es mucho dinero para ganarte un puesto en el acto nacional de ponerle en ridículo.”

Esta explosión de júbilo colectivo tiene efecto, por tanto, en la cultura popular, pero su origen está en la neurología (la venganza es dulce, literalmente: satisface ciertas zonas del cerebro como lo hacen el sexo, las drogas y el rock&roll) y en la sociología (la muerte de bin Laden es el cierre de una narrativa colectiva que comenzó brutalmente con el ataque a las Torres Gemelas).

El efecto de congregación en torno al acontecimiento de la muerte del malo por el superhéroe, tan americano, se percibe en la audiencia millonaria que tuvo el discurso de Obama anunciando la operación. Con 56 millones y medio de estadounidenses (habría que añadir la gente de otros países) mirando la televisión en directo el domingo por la noche, el breve discurso de nueve minutos del presidente fue el más escuchado de su mandato.

Según las encuestas, la mejoría en la valoración de Obama es sólo relativa. Algunos datos favorables: el 93 por ciento aprueba la operación militar; el porcentaje que cree que Obama es un lider “fuerte y con decisión” ha subido cinco puntos, hasta el 58 por ciento. Otros datos más modestos: La aprobacion sólo sube un punto, cuatro todo lo más. Cuando en 2003 Bush anunció la captura de Sadam, su aprobación aumentó ocho puntos. Algunos esperan que se produzca un efecto mayor de “cierre de filas” (rally round the flag), que eleve su puntuación en los próximos días.

¿Cómo evitar la difusión de teorías de la conspiración?

Miércoles, 20 de abril de 2011

Que el ataque a las Torres Gemelas fue en realidad organizado por la CIA (una amplia mayoría de árabes cree que el origen fue estadounidense); que el 11M en Madrid fue organizado con ETA (lo creía en su momento casi un 20 por ciento de la población española); que el hombre no llegó a la Luna sino que fue  un montaje; que la CIA (siempre la CIA) mató a Kennedy…

Una teoría de la conspiración es “el esfuerzo de explicar una práctica o un suceso con referencias a las maquinaciones de los poderosos, que se han encargado de ocultar su papel”. Así la definen Cass Sunstein y Adrian Vermeule en un trabajo muy interesante titulado “Conspiracy Theories“. Me lo pasa Oscar Santamaría y se lo agradezco.

Obviamente, no todas las teorías conspirativas son peligrosas. Hay una que se mantiene desde hace siglos, que dice que un líder misterioso llamado Papá Noël, con la ayuda de miles de elfos, trabaja en un lugar remoto para distribuir regalos a los miembros más jóvenes de la sociedad en la Nochebuena. También hay otra que habla de un ratón que colecciona dientes. Otras creencias falsas no son conspirativas: por ejemplo, que no hay cambio climático.

Las teorías conspirativas surgen y se expanden de una manera peculiar. Primero, por lo que Sunstein y Vermeule llaman “epistemologías amputadas”, es decir, por la ausencia de información correcta y racional. Por ejemplo, hay más teorías conspirativas donde la gente no tiene información libre, como en las dictaduras o los países pobres.

Segundo, los rumores y la especulación. Hay gente que se lucra con el rumor (en España tenemos algunos buenos ejemplos en las televisiones comerciales). Otra simplemente disfruta difundiendo fantasmadas.

Tercero, se producen cascadas de información, que varían en función de la información disponible, en función de la reputación de las fuentes y en función de la polarización social.

¿Qué pueden hacer los gobiernos que afrontan la difusión de una teoría de la conspiración? El dilema es relevante porque en muchas ocasiones (no siempre, claro), las teorías pueden hacer daño, poniendo en cuestión el sistema, provocando reacciones violentas o simplemente distrayendo la atención de asuntos más relevantes.

La propuesta de nuestros dos autores es la “infiltración cognitiva” en los grupos que promueven estas teorías. La infiltración cognitiva significa que se trabajen los argumentos contrarios, que se cuente con terceros creíbles que desmonten la teoría, y que se converse informalmente con los promotores de la teoría.

“Esperar y ver” cómo la teoría se agranda no suele ser rentable, porque cuando quieres actuar es demasiado tarde. Pero, por otro lado, dedicarse a desmontar todas las teorías conspirativas puede ser agotador y poco rentable. Desmontar sólo unas teorías conspirativas pero no todas, dicen los autores, tiene el efecto de legitimar todas las que no son desmontadas. En resumen, lo que parece más práctico es ser selectivos en las teorías que se trata de desmontar, y dedicar buenos esfuerzos a hacerlo, pero no dejar ninguna relevante sin tratar.

¿Dónde deben desarticularse las teorías conspirativas? ¿En el lado de la oferta – es decir, frente a los que las promueven – o en el de la demanda – ante el público? Debe encontrarse un equilibrio. Parece adecuado contar con terceros no oficiales que ayuden a aclarar la verdad: terceros aliados que deben ser expertos reconocidos por su trabajo, y que actúan “en su propio nombre”, aunque sea con información proporcionada por los gobiernos en bambalinas.

Sunstein y Vermeule proponen una vía expeditiva para desmontar teorías conspirativas, que denominan, como anuncié más arriba, “infiltración cognitiva de grupos extremistas”. Se trata básicamente de introducirse en los grupos generadores para explicar las debilidades cognitivas de la teoría: con presencia de agentes del Gobierno, y de terceros aliados, en las redes sociales, en los grupos de discusión virtuales o físicos, en los medios que los extremistas utilizan… Los autores dicen que no hay por qué ocultarse necesariamente. Algunos agentes que hablan árabe representaron al Gobierno de Estados Unidos ante los grupos de discusión on line, explicando las debilidades de algunas teorías peregrinas antiamericanas que andan por la red.

Terminan su artículo los autores con esta cita, que traduzco:

Algunas teorías conspirativas generan riesgos serios. No se limitan a minar el debate democrático; en casos extremos, pueden crear o fomentar la violencia. Si el Gobierno puede diluir esas teorías, debería hacerlo. Un problema es que sus esfuerzos pueden ser contraproductivos, porque los esfuerzos para desmontar las teorías también las legitiman. Hemos sugerido, sin embargo, que el Gobierno puede minimizar este efecto si desmonta más bien más que menos teorías, si lista los grupos que pueden ofrecer réplicas a las teorías, y si utiliza la infiltración cognitiva, diseñada para romper la epistemología amputada de los grupos que se guían por la conspiración y de las redes sociales aisladas.

Sunstein ha sido un importante asesor de Obama en estas cuestiones, y no cae muy bien a los neoconservadores, como podemos imaginar…

Wikileaks, ¿héroes o villanos?

Viernes, 8 de abril de 2011

“La mayor filtración de la historia” puede ser vista también como una pura traición de un soldado americano, una simple venta de información privada, y la acción oportunista de cinco periódicos.

Julian Assange, el fundador de Wikileaks, puede ser un héroe al servicio de la democracia y la transparencia, o un simple villano, controvertido personaje megalómano que no tiene problema en vender información robada.

Quizá ayude a verlo con criterio el libro que se pone a la venta este mes de abril, Wikileaks y Assange. Hay una presentación del libro prevista con entrada abierta, y video de promoción.

Colom se divorcia y nos recuerda la historia del abogado que se hizo asesinar

Miércoles, 6 de abril de 2011

El presidente de Guatemala, Alvaro Colom, está estos días de actualidad por la decisión de divorciarse de su esposa para que ésta pueda presentarse como candidata presidencial a las Elecciones. Allí no está permitido que los familiares del presidente se presenten, y parece que un divorcio puede arreglarlo. Curiosidades aparte, Colom nos ha recordado la superhistoria de amores, infidelidades, muertes, amenazas y política que él mismo protagonizó con el abogado Rodrigo Rosenberg en 2009.

¿Te acuerdas? Rosenberg hizo grabar un vídeo diciendo que si le encontraban muerto, el culpable de su muerte habría sido el presidente Colom. Finalmente, el fiscal español Carlos Castresana desentrañó la trama: Rosenberg había planificado su propia muerte y se había hecho asesinar por unos sicarios a sueldo. Increíble. Pues aquí está la historia contada en la traducción al español de un artículo maravilloso del New Yorker. Aparece por ahí nuestro amigo Roberto Izurieta, que asesoraba a Colom en aquellos momentos duros. (Aquí puedes encontrar la traducción al español del artículo)

El historial de las revueltas en un gráfico

Miércoles, 23 de marzo de 2011

Si quieres ver toda la historia de las revueltas en el mundo árabe de forma interactiva, pincha aquí. Y luego sigamos pensando qué posibilidades abre el periodismo con la web. Una vez más, gracias, Oscar.