Archivo de la categoría ‘Historia’

Cómo se monta una revolución (con o sin Twitter)

Lunes, 30 de enero de 2012

Ayer dio TVE un fantástico reportaje: “Cómo empezar una revolución.” Es una excelente crónica de la obra de Gene Sharp, el fundador del Albert Einstein Institute, que lleva trabajando décadas en la promoción de los cambios sociales a través de la no violencia, y que está en el origen de las revueltas en Oriente Medio, como antes de Serbia y otros lugares. Aquí ya habíamos hablado de la cuestión. Ahí puedes encontrar algunos textos gratuitos. Martin Luther King, siguiendo a Gandhi, llamaba a esta lucha pacífica, comprometida y arriesgada, “tensión creativa.” En El poder en escena, que se publicará en mayo, le dedico páginas a esa lucha.

La obra de Gene Sharp y el documental muestran la ingenuidad de quienes piensan que se monta una revolución sólo con la tecnología, y especialmente de quienes creen que una tecnología pop y de política-basura como las “redes sociales,” puede cambiar el mundo. Bastaría con preguntar dónde está Twitter ahora que andan en Oriente Medio matando a gente en las calles (Siria) o elegiendo a barbudos para el Congreso (Egipto). ¿Dónde está Twitter ahora? Pero por si hay alguna duda, mejor ver el documental.

La concreción es espectacular: poner a las abuelas, los militares veteranos y las jóvenes mujeres en la cabecera de la manifestación; escribir los carteles en inglés; montar vigilias y oraciones nocturnas; hacer uso de colores y símbolos poderosos; etc.

Caricaturas políticas en el Met

Miércoles, 14 de diciembre de 2011

En el Metropolitan Museum de Nueva York, una exposición interesante de caricaturas políticas desde hace siglos hasta hoy, que ojalá venga a Europa. Y aquí un artículo de ayer en El País sobre el asunto, entretenido de leer.

Tres cosas que pueden hacer los indignados para mantenerse vivos y producir efectos

Viernes, 18 de noviembre de 2011

Un antiguo colaborador de Martin Luther King y los suyos en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos ofrece consejos a Occupy Wall Street y los demás, en sus protestas en América, que los indignados de aquí podrían considerar.

Explica Andrew Levison que el movimiento de los 40, los 50 y los 60 tuvo éxito porque combinaba tres cosas:

1) Acciones de base, de grassroots, cara a cara, de movilización: las reuniones en los barrios de los indignados y las acciones puerta a puerta deberían mantenerse aquí en España.

2) Resistencia pacífica: las famosas sentadas, marchas y manifestaciones. Como las vistosas acciones contra los deshaucios de aquí. La resistencia pasiva no puede convertirse en violencia. Los macarras antisistema perroflautas, con todo respeto, hacen daño al movimiento. Los demás deberían distinguirse claramente de ellos.

3) Lo que me parece más importante ahora: acciones de boicot económico. Por ejemplo, dejar de utilizar los buses segregacionistas o dejar de comprar en tiendas que discriminan por la raza. En ese sentido, la iniciativa “Mueve tu dinero (Move Your Money)”, ya está haciendo daño a algnos bancos. La propuesta es fácilmente adaptable a España: se pide simple y llanamente a la gente que retire su dinero de bancos que no cumplan con determinadas condiciones (por ejemplo, que estén deshauciando a gente sin recursos), y que ese dinero se ponga en otros bancos más sociales.

Claro que para que esa combinación virtuosa funcione, es necesario que haya dos cosas que los indignados del mundo aún tienen uqe demostrar que tienen: disciplina y jerarquía. Sí, perdón, pero así es: jerarquía. Alguien que coordine los tres elementos, que los planifique, que los mantenga vivos. Finalmente necesitarán también el apoyo, o la aquiescencia, de alguna de las organizaciones establecidas (partidarias, sociales, sindicales)  que tienen verdadera capacidad financiera y organizativa. Quizá pasado el 20 de noviembre, en España podrán negociar más fácilmente esos apoyos.

Suerte.

La vieja democracia española

Martes, 8 de noviembre de 2011

Así nos ve Jonathan Blitzer para el New York Times, como una democracia que “envejece”, al menos en la persona de sus dos representantes de estos días, dos señores casi en los 60, cuando los presidentes españoles (Suárez, Felipe, Zapatero; sólo Calvo Sotelo era mayor), estaban en los 40. El artículo merece la pena.

The Mountaintop

Lunes, 31 de octubre de 2011

Si tienes la suerte de ir a Nueva York algún día hasta enero, quizá puedas ver en Broadway The Mountaintop, la obra en la que Samuel L. Jackson intepreta el papel de Martin Luther King en la noche previa a su muerte. El líder negro aparece aquí en una pose muy distinta a la habitual de orador brillante ante las masas. Encerrado en la habitación del motel en el que pasó la última noche, en The Mountaintop se ve al King humano, más prosaico pero igualmente poderoso.

Al día siguiente, en Menphis, King ofrecería su último discurso. Sus últimas palabras fueron premonitorias:

Y entonces llegué a Menphis. Y algunos empezaron a hablar de amenazas, de las amenazas que se habían proferido. ¿Qué me ocurriría a manos de alguno de nuestros hermanos blancos enfermos? Bueno, no sé lo que pasará. Tenemos días duros por delante. Pero realmente no imoporta lo que pase conmigo. Porque ya he estado en la cumbre. No me importa. Como cualquiera, me gustaría vivir una vida larga; la longevidad tiene su atractivo. Pero no me preocupa eso ahora. Sólo quiero hacer la voluntad de Dios. Y él me ha permitido llegar a la cumbre. Y he podido observar. Y he visto la Tierra Prometida. Puede que no llegue a ella con vosotros. Pero quiero que esta noche sepáis que, nosotros, como pueblo, llegaremos a la Tierra Prometida. No me preocupa nada. No temo a ningún hombre. Mis ojos han visto la gloria de la venida del Señor.

El mejor discurso que nunca he escuchado es del entonces presidente Bill Clinton, fue pronunciado desde el mismo atril desde el que King ofreció el suyo en 1968, y toma como referencia las palabras del gran líder afroamericano.

El Papa no viste de Prada

Sábado, 29 de octubre de 2011

El Vaticano ya negó hace años que sus zapatos rojos impecables fueran de Prada, y afirmó que las especulaciones eran “frívolas”. Pero nunca ha negado el interés que el Papa Benedicto XVI pone en su atuendo, por lo demás evidente, en contraste con la frugalidad de Juan Pablo II.

En un reportaje muy interesante y de hoy mismo,  Lola Galán en El País  refleja ese cuidadoso trabajo del Papa en la representación, también en lo que respecta a sus atavíos. Guido Marini, responsable de las ceremonias papales, lo dejó claro: “lo importante es la belleza y la dignidad, componentes esenciales de toda celebración litúrgica”.

Increíble documental sobre Stalin

Lunes, 24 de octubre de 2011

Ponte los auriculares y disfruta este increíble documental sobre los desastres de Stalin, con imágenes originales, coloreadas y tratadas para ajustarlas al tempo cinematográfico real. Nunca verás los años de la II Guerra Mundial y el ambiente subyugante de la propaganda de forma tan vívida. Siéntate y disfrútalo: un regalo de Televisión Española.

Y luego si estás en Madrid, hasta el 15 de enero, pásate por la exposición “La Caballería Roja”, en la Casa Encendida, para ver una muestra extensa y magnífica del arte soviético que luego Stalin aniquiló y creó el contexto para sus desmanes.

 

50 discursos de película

Lunes, 3 de octubre de 2011

Me manda Miguel Angel Simón, mi querido colega de Moncloa, esta web con una selección de 50 discursos en películas. Gracias, Miguel Angel.

La angustia del asesor de Kennedy

Miércoles, 7 de septiembre de 2011

Semanas después del fiasco de Bahía Cochinos, Kennedy tiene una entrevista trascendental con el líder soviético Krushchev en Viena. El asesor de Seguridad Nacional del presidente estadounidense le envía un memorando a Kennedy en el que expresa su angustia por la manera como se está preparando la reunión. Es una expresión contundente del desorden tan habitual en un gabinete, particularmente en el caso de Kennedy. Lo leo en En el poder y la enfermedad, un libro sobre los problemas de salud de los políticos, que en el caso de JFK eran graves. Pero el memorando me parece brillante al expresar un problema típico de la asesoría. Se lo dedico a Melvin Peña, con quien acabo de cenar en Santo Domingo, República Dominicana. Y con quien conversé presisamente sobre esos mismos problemas en las relaciones con los clientes / jefes.

No podemos conseguir que se quede usted quieto… La verdad es que el Consejo de Seguridad Nacional, por ejemplo, no puede trabajar para usted a menos que usted autorice unos calendarios que no se desbaraten de un día para otro. Convocar estas reuniones con cinco días es una estupidez y aplazarlas seis semanas de golpe es igual de malo… Truman y Eisenhower hacía sus tareas de asuntos exteriores a primera hora de la mañana y hace un par de semanas me pidió usted que empezara a reunirme con usted en ese horario. He conseguido pillarlo tres mañanas por espacio de ocho minutos en total y deduzco que no es así como le gusta emperzar el día. Además, seis de esos ocho minutos no se dedicaron a lo que yo tenía para usted sino a lo que usted tenía para mí… Ahora mismo es tan difícil acceder a usted con algo que no sea urgente e inmediato que aproximadamente la mitad de los documentos e informes que pide personalmente no se le enseñan porque cuando está disponible se ve claramente que ya ha perdido el interés por ellos.

La reunión con Krushchev fue un desastre, como cuenta a continuación David Owen en su libro. El memorando es de McGeorge Bundy, 16 de mayo de 1961, Archivos de Seguridad Nacional, John Fidgerald Kennedy Library, cajas 287-290.  

 

40 años del experimento de la Cárcel de Stanford

Lunes, 22 de agosto de 2011

En estos días se cumplen 40 años de la realización de un experimento controvertido pero muy ilustrativo, que demuestra qué mala puede ser la gente sometida a la presión del entorno. En 1971, Philip Zimbardo reclutó al azar a un grupo de estudiantes para que hicieran en una supuesta carcel, el papel de carceleros y prisioneros, que les fue aleatoriamente asignado. Los participantes se metieron tanto en su papel que los carceleros empezaron a humillar a los prisioneros, éstos se amotinaron, se dividió a los prisioneros en “buenos” y “malos”, etc. El experimento tuvo que cancelarse por la dureza que estaba adquiriendo, pero según Zimbardo demostró qué fuerte es la presión social para que se acepten prácticas que de otra manera se habrían censurado. El estudio es conocido como Experimento de la Cárcel de Stanford, y es un clásico de la psicología social.

En 1992 se hizo un documental de televisión sobre el experimiento que resulta fascinante – y duro de ver. Lo tienes completo en Internet (por cierto en un portal lleno de documentales de todo tipo).  Zimbardo publicó El efecto Lucifer, el porqué de la maldad años después, con las reflexiones sobre aquel y otros muchos estudios, y ya incorporando fenómenos como Abu Graib, etc.

Antes, otro investigador colega de Zimbardo, Stanley Migram, hizo un experimento parecido, muy conocido también, pidiendo a unos individuos que, para un experimento científico, dieran descargas eléctricas a una persona que no podía verles, detrás de un espejo. A pesar del dolor y las súplicas que las víctimas de las descargas (en realidad actores que simulaban su dolor), muchos de los individuos reparaban poco a la hora de aumentar las descargas eléctricas obedeciendo a la autoridad del científico que se lo pedía.

Estoy leyendo este verano el increíble Modernismo y fascismo, la sensación de comienzo bajo Mussolini y Hitler, una documentadísima cuenta de cómo el arte, la literatura, la ciencia, el deporte, la educación… y por supuesto los medios de comunicación con un naciente cine, se ponían al servicio de una causa que no era solo la obsesión de un fanático loco (llámese Mussolini, Hitler o Stalin…), sino también la causa de la superación colectiva de la humillación y la pérdida de rumbo que la gente percibía en aquellos momentos en Europa.