Archivo de la categoría ‘Ideologías’

La genética determina en parte la ideología

Lunes, 23 de enero de 2012

Hay una contundente, productiva e innovadora corriente dentro de la psicología, la genética y la ciencia política, que viene demostrando en los últimos años que la ideología de un individuo está marcada de manera importante por su genética.

Un último estudio constata de nuevo esa relación. Además, explica el estudio, no es que la genética influya en la personalidad y ésta en la ideología política, como suele considerarse, sino que tanto personalidad como ideología están determinadas por los genes.

En El poder en escena hablo de eso en profundidad.

Libertad económica, nuevo mantra de la mano del lenguaje

Miércoles, 21 de diciembre de 2011

De mi amigo Emilio Arrojo, excelente pieza aquí.

(Sigo rematando El poder en escena).

 

Intuición y razonamiento

Sábado, 29 de octubre de 2011

Escribo desde Santo Domingo, tras un viaje desde el que parece ser el país más aislado de América Latina: Paraguay. Para llegar aquí he tenido que parar en Montevideo y en Lima… Sólo me ha servido para poder leer una cuarta parte del reciente libro del premio Nobel Kahneman, y escuchar canciones que nos unen a ella y a mi…

El libro es una delicia llamada Thinking, Fast and Slow. Ahí está una suerte de testamento de los trabajos que Kahaneman y su malogrado colega Amos Tversky desarrollaron durante décadas sobre la heurística, las trampas del cerebro, sus dos sistemas: la intución rápida, siempre alerta, impulsiva, etc.. y el razonamiento lento, enfocado, minucioso y perezoso.

Y para complementar, aquí está esta animación interesantísima sobre esos mismos asuntos: las dos partes del cerebro. Una derecha amplia, generalista, de las grandes categorías, intuitiva, rápida… (“el Berlusconi del cerebro, se dice”)… El lado izquierdo enfocado, analítico y más racional.

Increíble documental sobre Stalin

Lunes, 24 de octubre de 2011

Ponte los auriculares y disfruta este increíble documental sobre los desastres de Stalin, con imágenes originales, coloreadas y tratadas para ajustarlas al tempo cinematográfico real. Nunca verás los años de la II Guerra Mundial y el ambiente subyugante de la propaganda de forma tan vívida. Siéntate y disfrútalo: un regalo de Televisión Española.

Y luego si estás en Madrid, hasta el 15 de enero, pásate por la exposición “La Caballería Roja”, en la Casa Encendida, para ver una muestra extensa y magnífica del arte soviético que luego Stalin aniquiló y creó el contexto para sus desmanes.

 

Populismo para los “independientes”

Miércoles, 28 de septiembre de 2011

Se les llama “independientes” o “votantes sin ideología”, y algunos creen que son el “centro”. Pero los datos se empeñan en demostrar que ese grupo de votantes que no se identifica con ningún partido y que no se sitúa en ningún punto de la escala ideológica, es en realidad un grupo de más o menos una quinta parte de la sociedad, muy heterogéneo, y que no tiene nada que ver con un supuesto centro ideológico. Predominan entre ellos los de menor formación y más edad. Pero, sobre todo, se trata de un grupo que se informa y paticipa muy poco en política.

Dos análisis recientes, un estudio en España de la Fundación Alternativas (“¿Cómo votan los que no tienen idelogía?”) y una entrevista con Stan Greenberg (New York Magazine: “The Illusive Indie”), llegan a conclusiones parecidas: los grandes temas que se imponen en la agenda, que Greenberg llama “populistas”, son los que influyen a ese electorado tan escurridizo: en el caso de Estados Unidos, la Guerra de Irak, la reforma de salud, el impuesto a los ricos… En España ETA, el Estatut, matrimonio homosexual, ahora la crisis…

Esos grandes temas, muy ideológicos, siguen siendo los más relevantes, incluso para los que dicen no tener ideología. La falta de una narrativa “un poco más populista” en Obama puede ser el motivo del desencanto de muchos de sus antiguos votantes, los mismos que se preguntan dónde está el Obama que iba a cambiar el mundo desde la izquierda. Un artículo reciente en El País de Bill Keller lo explica muy bien.

La fuerza de una historia personal

Sábado, 24 de septiembre de 2011

MoveOn, la organización de base demócrata, está haciendo campaña para prevenir la victoria de los republicanos en Estados Unidos. En estos momentos está tratando de viralizar con este vídeo de dos minutos muy poderoso. Toma como referencia una pregunta del moderador en el debate de primarias de los republicanos: “¿Quiere usted decir que le dejaría morir?” Se refería obviamente a la resistencia de los conservadores al plan para la extensión de la sanidad gratuita de Obama. En el vídeo se observa el silencio de los precandidatos. Inmediatamente, una señora nos cuenta la historia de la muerte de su hermano, que en sus 60 y tantos se encuentra sin empleo y sin seguro, y que muere a los cinco meses tras la detección de una enfermedad. “Un millón de hombres muertos son una estadística, un hombre muerto es una tragedia”. Sea o no de Stalin, como dice la leyenda, la frase no puede ser más cierta.

Pero para frases, la siguiente. La cito porque ayuda a vencer ese marco poderoso que los conservadores utilizan tan a menudo: la disciplina y el esfuerzo personal como justificación del egoismo y la insolidaridad. Habla Elisabeth Warren, una conocida política demócrata, hasta el verano asesora de Obama:

No hay nadie en este país que se haya hecho rico por sí solo. Nadie. Si levantaste una fábrica por ahí, me alegro por ti. Pero que quede claro: llevaste tus productos al mercado por carreteras que pagamos los demás. Contrataste a trabajadores cuya educación pagamos los demás. Estás tranquilo en tu fábrica porque hay policías y bomberos que pagamos los demás. No tuviste que preocuparte de que merodearan bandas por ahí que destrozaran tu factoría.

Pero mira.  Levantaste una fábrica y resultó ser genial y una gran idea. ¡Fantástico! Guárdate un buen pedazo del resultado. Pero parte del contrato social que subyace es que tú te guardas un trozo, pero pagas para el próximo niño que venga detrás.

Qué debería hacer Obama

Miércoles, 21 de septiembre de 2011

El siempre directo y brillante James Carville (él sí es un consultor político, y no el improbable samurai al que ayer El Mundo hacía un mamatorio infitino) nos cuenta en CNN lo que aconsejaría hacer a Obama, ahora que se extiende como la pólvora la idea de que podría no ser reelegido el año que viene. Recordemos que Obama está en niveles de aprobación muy bajos, en los 40, y que cunde entre los americanos el desencanto por la mala situación económica y el bloqueo político entre Congreso y Casa Blanca. América ha olvidado ya quién incurrió en un déficit billonario por las aventuras de Afganistán e Irak. Traducción del memorando no solicitado a Obama por parte de Carville:

Suelen preguntarme qué consejo daría a la Casa Blanca sobre asuntos diversos. Hoy he estado pensando sobre los resultados electorales desde Nueva York y Nevada. ¿Qué debe la Casa Blanca hacer ahora? Una palabra me vino a la mente: alarmarse. Entrar en pánico.

Ya hemos pasado la fase del mero envío de argumentarios. No tratemos de simplificarlo. Ya no podemos mantener más argumentación. ¿Has hablado con algún senador demócrata últimamente? Yo sí. Y está claro que no están contentos. Esto es lo que yo diría al presidente Obama:

Ha llegado el momento de exigir un plan de acción que requiere un cambio completo de dirección. No sé de qué otra manera podríamos cambiar las cosas. En pocas palabras:

1. Despida a alguien. No: eche a un montón de gente. Puede que usted aún no lo sepa, pero esto no va bien. Si quiere un precedente, véase a la División 64a del Ejército Ruso en Stalingrado. Hubo tantas muertes en Stalingrado que producirían un orgasmo en el Tea Party. Sr. Presidente, su rumbo hacia el destino debe cambiar. Bill Clinton despidió a muchos en 1994 y con ello se llenó de energía. Reagan despidió a la mayoría de su personal de campaña en 1980. En una decisión histórica, los republicanos despidieron a su mismísimo portavoz, Newt Gingrich. Bush despidió el secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Por Dios, ¿por qué seguimos manteniendo a los mismos asesores de política y economía que nos metieron en este lío? No funciona. Más aún: no va a funcionar con el mismo equipo, la misma estrategia y las mismas excusas. Sé que los analistas económicos son listos – trabajan 17 horas al día. Pero es hora de mostrarles la puerta de salida. Despierte: demuéstrenos que hace algo.

2. Busque culpables.  Hay algunas personas en las finanzas estadounidenses que no han pagado como responsables de haber arruinado el tejido económico de nuestro país. Pida al fiscal general un informe claro del estado de la investigación sobre esta increíble injusticia con el pueblo americano. Sé que el fiscal general Eric Holder es un íntimo amigo suyo, pero si sus explicaciones no son buenas, despídale también. Pida saber por qué nadie ha sido imputado. Señor presidente, la gente está furiosa. Dígale a la gente que usted también está enfadado y asqueado por las acciones irresponsables de Wall Street que causaron tanto sufrimiento. No acepte excusas. Exiga una acción inmediata.

3. Asuma el asunto como un demócrata.  Mientras estamos apoyando a los republicanos con esa basura de la austeridad, ¿quién está haciendo el papel de enfrentarse con los republicanos? Desde luego no los demócratas. Estamos permitiendo que el exquisito y más argumentativo burócrata de nombre Douglas Elmerdorf (director de la Oficina del Presupuesto en el Congreso), haga el trabajo. No le deje que haga el trabajo que debería hacer usted. Hagamos nuestro trabajo. ¿No le hace pensar que estuviéramos mejor en medio del plan de estímulo, que ahora que estamos en pleno programa de austeridad? 

4. Empéñese en explicarse. Céntrese en su lógica de lo que ha pasado y de los que va a pasar bajo su mandato. Céntrese en eso hasta las Elecciones (no diga que las cosas están mejorando porque es evidente que no mejoran). Cuando veo los debates republicanos, me doy cuenta de que estamos al borde de que un loco dirija nuestra nación. Me siento frente a la televisión y me estremece la idea de que unos esos republicanos amantes de creacionismo, negacionistas del cambio climático, radicales de la inmigración, podadores de la seguridad social,  enemigos del de aire limpio, fascinados por la moral y protectores de Wall Street, pueda dirigir mi país. 

El camino por el que vamos no lleva a ningún lado. Es tarde y la urgencia es mucha. Dispare. Acuse. Luche. 

Europa azul

Domingo, 7 de agosto de 2011

The Guardian ha hecho una magnífica infografía en la que se ve el color político de Europa a lo largo de los últimos años. Si pulsas el play verás cómo el continente se va coloreando de azul  conservador. Lamentablemente, no sé por qué la información no ha incluido en el mapa a día de hoy el azul de Alemania o Francia, a los que el mapa pone como neutrales, como si Sarkozy y Merkel no fueran conservadores.

(GRACIAS, RODRIGO)

Esto es lo que la gente habría querido oír hace ya meses

Lunes, 11 de julio de 2011

 

Ronald Dworkin le recomienda a Obama que recuerde las palabras de Roosevelt en plena campaña en 1936, la campaña de las Elecciones que ganó luego por el mayor margen de la historia de Estados Unidos. Dijo el presidente progresista, con una economía aún caída tras la Gran Depresión:

Durante casi cuatro años hemos tenido una Administración que en lugar de revolotear, se ha remangado. Vamos a mantenernos remangados. Tuvimos que luchar contra los viejos enemigos de la paz – los monopolios empresariales y financieros, la especulación, la banca indolente, el antagonismo de clase, la división, los intereses bélicos. Se habían empezado a creer que el Gobierno de Estados Uniodos es un mero apéndice de sus propios asuntos. Ahora sabemos que un Gobierno del dinero es tan peligroso como un Gobierno de la mafia.  Nunca antes en nuestra historia esas fuerzas han estado tan unidas contra un candidato como están hoy. Me odian de manera unánime, y yo doy la bienvenida a su odio. Me gustaría que de mi primera Administración se dijera que en ella jugaron su partida el egoísmo y la codicia de poder. Y me gustaría que de mi segunda Administración se dijera que en ella esas fuerzas fueron domeñadas. 

For nearly four years you have had an Administration which instead of twirling its thumbs has rolled up its sleeves. We will keep our sleeves rolled up. We had to struggle with the old enemies of peace—business and financial monopoly, speculation, reckless banking, class antagonism, sectionalism, war profiteering. They had begun to consider the Government of the United States as a mere appendage to their own affairs. We know now that Government by organized money is just as dangerous as Government by organized mob. Never before in all our history have these forces been so united against one candidate as they stand today. They are unanimous in their hate for me—and I welcome their hatred. I should like to have it said of my first Administration that in it the forces of selfishness and of lust for power met their match. I should like to have it said of my second Administration that in it these forces met their master.

 

El sexo como origen de la guerra

Lunes, 4 de julio de 2011

Sí, eso dicen los profesores chinos que han hecho varios experimentos y que han publicado el estudio “The Face That Launched a Thousand Ships: The Mating-Warring Association in Men”. Su hipótesis es que “la selección sexual provee de una explicación última de los orígenes de la guerra”. Para comprobarlo han hecho varios experimentos que vienen a dar continuidad a las pruebas científicas de que los hombres  que están delante de fotografías de mujeres atractivas o a los que se presentan escenarios más o menos románticos, asumen más riesgos en el juego, son más inconformistas, desprecian más el futuro, gastan más, prestan más atención al dinero, donan con más generosidad y muestran una actitud más aparentemente heroica por altruísta. Todas estas actitudes son, dicen las investigaciones, preferidas por las mujeres. Para cada una de estas actitudes hay un estudio específico citado en el estudio de los profesores chinos.

La pulsión sexual en los heterosexuales varones estudiados se correlacionó con una mejor percepción de escenas de guerra y reconocimiento de palabras relativas a la guerra, y una actitud más belicosa con respecto a hipotéticos países enemigos. En todas esas cosas, aquellos que habían sido sometidos a la visión de fotografías de mujeres atractivas tuvieron puntuaciones significativamente más altas. Eso no pasó cuando las fotos (de hombres) se presentaron a mujeres, y tampoco cuando se observó la actitud con respecto a asuntos agrícolas, como contraste.

Los autores se pasan quizá un pelo afirmando que el sexo es el origen de la guerra, pero es evidente que las hormonas que funcionan para una y para el otro son las mismas: cosa de la testosterona.