Archivo de la categoría ‘Ideologías’

Kit defensivo contra chorradas

Miércoles, 10 de Marzo de 2010

Joaquín (gracias, amigo), nos envía esta presentación de Michael Shermer, el presidente de la Skeptic Society y editor del trimestral Skeptics. En la presentación, en tono serio, Shermer nos ofrece un kit para detectar las chorradas que se publican o se creen por ahí. Es un decálogo que te resumo aquí, pero que merece la pena escuchar de su presentación.

1) ¿Es fiable la fuente? 2) ¿La fuente siempre defiende las mismas afirmaciones? 3) ¿Ha confirmado alguien más las afirmaciones? 4) ¿Esto más o menos cuadra con la forma normal de funcionamiento del mundo? 5) ¿Ha intentado alguien refutar al afirmación? 6) ¿Qué indican las pruebas mayoritarias? 7) ¿Está aplicando quien hace la afirmación las reglas de la ciencia? 8) ¿Está quien hace la afirmación ofreciendo sólo pruebas negativas o también positivas? 9) ¿Da explicación la nueva teoría de tantos fenómenos como las viejas teorías rechazadas? 10) ¿Están las creencias personales dirigiendo la afirmación?

Este kit contra chorradas no debería ser de aplicación sólo para locos defensores del creacionismo, de las conspiraciones mundiales o de las abducciones extraterrestres, sino también para más de un periodistucho suelto por ahí que defiende que Obama no es americano sino un instrumento de la Yihad islámica, que ETA estaba detrás del 11M (por dios, qué cansancio) o que eliminar un embrión de cuatro semanas es matar a un niño.

Pero, por favor, no te pierdas este otro vídeo (tiene en este caso subtítulos en español) del mismo Michael Shermer, sobre la fuerza de las creencias. Te va a divertir y a sorprender.

Creer cosas extrañas, por Michael Shermer, divertidísimo.

¿Se puede medir la “grandeza política”?

Miércoles, 24 de Febrero de 2010

Eso es lo que propone Arnold Ludwig (para los líderes del siglo XX), en el varias veces citado aquí King of the Mountain. El entiende que la grandeza política debería ser resultado de las siguientes variables:

1. Es más grande quien crea un nuevo país, una nueva patria, antes inexistente, y especialmente si lucha por crearla o liberarla. Como Ben Gurion, Mao o Ataturk.

2. Es más grande quien conquista más territorio y no lo pierde, como Menahem Begin, Arafat, Clemenceau o Wilson.

3. Es más grande quien más tiempo está en el poder. El récord, prescindiendo de emperadores dinásticos y reyes, lo tienen Kim Il Sung de Korea (46 años), Enver Hoxha de Albania (41 años), Franco en España y Selassie de Etiopía (39 años).

4. Es más grande quien gana guerras (como Stalin, Bush, Thatcher o Churchill) y menos quien las pierde (Hitler, Johnson o Nixon).

5. Es más grande quien, a modo de ingeniero/a social, hace leyes sin precedentes, como Mao, Roosevelt o Clinton).

6. Es más grande quien promueve o sostiene la prosperidad económica, como Clinton o Reagan o Hitler).

7. Es más grande quien es activo en asuntos internacionales (como Churchill, Kohl o Brandt), algo quien lo es en asuntos regionales, y menos quien es activo en asuntos étnicos o religiosos.

8. Es más grande quien define una idelogía que es original y llega al pueblo, como Hitler, Mao o Jomeini.

9. Es más grande quien destaca por una moral ejemplar, como Mandela, de Gaulle, Churchill o Roosevelt.

10. Es más grande quien deja un buen legado político, con mejor reputación de su patria, como Reagan, Havel o Walesa.

11. Es más grande quien gobierna naciones muy populosas.

Con la frialdad estadística de los datos, el autor llega a la conclusión de que los líderes del siglo XX que puntúan más alto en grandeza son, por este orden aproximado, Ataturk, Mao, F.D. Roosevelt, de Gaulle, Lenin, Mussolini, Stalin, Ho Chi Ming, Nehru, Ibn Saud, Deng Xiaoping, Suharto, Hitler, Kohl, Gorvachov, Jomeini, Keniatta, Bourguiba, Castro, Churchill, Chiang Kai-shek, Ben Gurion, Zulfikar Butho, Clemenceau, Tito, Lloyd George, Nasser, Ali Khan, Truman, Wilson, T. Roosevelt, Reagan, Franco, Sukarno, Sun Yat-Sen, Thatcher, Yeltsin, Kim Il Sung, Mandela, Touré, Sadat,  Masarik, McKinley, Salisbury y Senghor.

¿Discutible, no? Quizá para un marciano no tanto, pero para los demócratas el siglo XXI, mucho, desde luego.

Mañana te cuento un poco más: en concreto, lo que el autor llama “los siete pilares de la grandeza”. Menos discutible te va a parecer. Buenas noches desde Madrid.

La gélida biografía del mayor escenógrafo de la Historia

Martes, 12 de Enero de 2010

Tiene 857 páginas, ha sido elegido por Babelia uno de los libros del año, está escrita como si fuera una novela, cuesta 42,50 y es la mejor biografía de Goebbels escrita hasta la fecha. La original en alemán es de 1990, obra del historiador Ralf Georg Reuth, y en español ha sido editada por La Esfera de los Libros en 2009.

Deja sencillamente frío e impresionado como ese doctor en filosofía bajito, cojo y acomplejado que no tenía trabajo, logra convertirse en el todopoderoso ministro de propaganda de Hitler y su mano derecha hasta el último momento.

Con independencia del juicio moral que merece el personaje, la historia de Joseph Goebbels es la constatación de la fuerza del manejo de los sentimientos (”el espíritu”, lo llama él, frente al “materialismo”), del miedo, y de los símbolos, para la movilización de los pueblos.

Cuando lo tenga más avanzado (aún no he llegado ni a un tercio), transcribiré aquí alguno de los párrafos selectos del libro, pero desde ya te recomiendo que lo leas, si tienes buen estómago para la historia de la propagada nazi.

Avatar, pura política ajustada a nuestro tiempo

Miércoles, 23 de Diciembre de 2009

¿Recuerdas las superproducciones de la era Bush, en las que los buenos americanos liberaban al planeta en nombre de la libertad? Avatar es más bien una película de la era Obama. Tu hijo de ocho o nueve años es posible que no aguante las más de dos horas y el argumento un tanto complicado (Daniela se durmió en la última media hora), pero la historia merece la pena, no sólo por los efectos especiales, sino también por el mensaje que traslada, también político.

El mito del buen salvaje: los “salvajes” que viven en plena armonía con la naturaleza, a pesar de sus costumbres aparentemente ancestrales…

El poder inteligente o “smart power” de Hillary Clinton: no basta con la fuerza y el pragmatismo (”Soy un guerrero que sueña con la paz, pero tarde o temprano hay que despertar”, dice uno de los buenos). Es necesaria también la diplomacia y el diálogo.

Lo absurdo de los ataques preventivos: Literalmente. El militar brutal (que “ya no obedece a nadie”) ordena una invasión para que esos salvajes sepan a quién tienen enfrente.

Un valioso mineral, metáfora del petróleo de nuestra época, como excusa para arrasar una sociedad y sus bienes naturales. Pues eso.

Los americanos no son tan buenos necesariamente. De hecho, los malos malísimos son claramente mercenarios desaliñados. Pero sin pasarse: son unos pocos héroes americanos los que finalmente resuelven el problema. Por cierto, entre ellos hay una valiente militar (la única soldado buena de la película), que se llama Chacon. Su helicóptero futurista lleva su nombre grabado en la puerta. ¡Viva Chacon! 

No pude verla en tres dimensiones, pero la dimensión política es evidente.

Los conservadores roban la ideología y se quedan con los votos

Jueves, 17 de Diciembre de 2009

Mientras los progresistas en toda europa pelean entre ellos, entran en matices y racionalizan sus posiciones, los conservadores dan por hecho que no vale la pena luchar contra el progreso, y se apropian de los avances por los que sus adversarios tanto lucharon.

Hoy mismo el Partido Popular en España baja el perfil de su rechazo a la reforma de la Ley del aborto. Quita la portavocía a quien la tenía hasta ahora, la diputada Moneo embarazada de ocho meses, y sus líderes destacados no hacen ni una declaración sobre el asunto. La ley quedará aprobada y el PP disimulando: batallas perdidas para qué vas a pelearlas, deben pensar… En toda Europa se dan por asumidos los avances sociales a los que los consevadores se opusieron, y hoy ya forman parte del adn del continente.

El siempre inquieto Redoli me remite este vídeo de los jóvenes de la UMP, el partido conservador francés de Sarkozy, en el que estos niños bien cantan con sus mayores una pegadiza melodía, dibujan corazones en el aire, usan incluso una rosa – el emblema socialista por excelencia – y hablan ¡de cambiar el mundo! En el vídeo pareciera incluso que el comunista Obama canta con ellos. Amigos progresistas, nos vamos animando o nos roban hasta la rosa.

Narrar el mal

Sábado, 28 de Noviembre de 2009

Así, Narrar el mal (Gedisa), se titula el libro de María Pía Lara, de México, una excelente reflexión (filosófica y muy profunda, pero excelente), sobre la importancia de los relatos de la barbarie como creadores de sentido para una sociedad. Llevo sólo un tercio del libro, pero te dejo aquí dos citas. Si encuentro más, te iré diciendo.

María nos cuenta que tuvieron que pasar 20 años para que los asesinatos masivos de judíos se conocieran de forma general, y nos relata cómo sucedió:

Primero los historiadores comenzaron el proceso de captación de los episodios concretos en narrativas, las posibles razones para que dicha tragedia se produjera y las particularidades concretas de la política asesina de Hitler. Una vez que las historias de los supervivientes y de los testigos comenzaron a hacerse públicas, aparecieron otros temas para su debate. Durante la década de 1950, la gente comenzó a entender que los judíos europeos habían sido víctimas de un genocidio. El término develatorio utilizado fue “el Holocausto”, aunque Raul Hilberg no lo usó en su trabajo histórico La destrucción de los judíos europeos, publicado en 1961. El proceso comenzó por definir una forma para denominar a esa catástrofe y con ello aprehender lo que permitía considerarla como un evento singular. El New York Times utilizó ese término primero alrededor de 1959. Para entonces mucha gente ya había escapado de Europa y sus historias y pérdidas familiares habían comenzado a circular en público (…). Se tuvo que esperar algo más de veinte años para que los asesinatos masivos perpetrados contra los judíos fueran ampliamente conocidos. Este proceso se originó por la forma en que las historias acerca de gente concreta comenzó a producir sus efectos en la conciencia pública (…). La miniserie de televisión que en 1978 dramatizó el Holocausto (llamada precisamente  así) fue el momento decisivo para el despertar colectivo oprque se centró en la historia concreta (ficticia) de la familia Weiss. Las atrocidades nazis fueron gráficamente representadas en esta serie rodada para la televisión y el proceso de su recepción indicó que algo había cambiado en la percepción de la gente acerca de la importancia de este evento histórico. El impacto en la audiencia demostró que el público estaba listo para concentrar toda su atención en dicho tema. Las estadísticas mostraron que esta percepción era adecuada, y a que la serie fue vista por 220 millones de espectadores, contando con que al menos 15 millones de ellos eran alemanes (de la entonces República Federal de Alemania).

En otro pasaje del libro, María Pía Lara nos habla de la búsqueda de una palabra “develatoria”, que corre el velo de una verdad social, como ella afirma: la palabra “genocidio”:

Considérese, por ejemplo, la forma en que Raphael Lemkin acuñó el concepto de genocidio. Lemkin ya había escrito Axis Rule in Occupied Europe. Como la respuesta a este libro fue crítica, Lemkin comprendió que debía encontrar una nueva palabra para describir la tragedia que supuso el asesinato de millones de judíos durante el régimen nazi. Antes había utilizado la palabra barbarie para describirlo, pero vio que había muchos otros eventos qeu se podían describir con esa misma denominación y que con esto no podía añadir una nueva dimensión moral a la comprensión de este hecho. (…). Lemkin se dio cuenta de que necesitaba una palabra que no se pudiera utilizar en otros contextos y buscó conscientemente un concepto develatorio que pudiera servir como estímulo reflexivo y conducir hasta la idea de que, al oírlo, debíamos conectar dichas acciones con una reacción de condena que fuera provocada, casi de forma inmediata, al oír que se citaba el episodio histórico en cuestión.

La Iglesia y el “fin de las ideologías” en Latinoamérica

Lunes, 23 de Noviembre de 2009

Si hasta Correa tiene que alabar en público el papel de la Iglesia Católica, reconocerse admirador de Juan Pablo II… Si ni el provocador y esperpéntico Chavez se atreve con la Jerarquía, entonces los principios que mandan aquí, en Latinoamérica, están claros: ni interrumpir el embarazo en ningún caso (el debate ha sido negado en prácticamente todo el continente), ni educación sexual, ni control de la natalidad, ni derechos de los homosexuales, ni igualdad real de la mujer…

Me envía David Redoli (que siempre está pescando joyas en la web), el texto del discurso del presidente de Ecuador, Rafael Correa, en Oxford a finales de octubre.  El tipo se educó en Estados Unidos, no se olvide, y la elitista y sofisticada New Yorker habló de él como el posible Obama latinoamericano (con interrogante, es cierto). Correa explica que el Estado no puede llegar a los que tienen discapacidades graves y que siempre ha creído en el valor cristiano de la caridad. El problema es precisamente cuando esto se entiende como caridad y no como justicia, un marco bien distinto. 

Uno de los problemas de Latinoamérica es que nadie ha roto el monopolio de los valores sustentado por la Iglesia Católica, con un discurso más secular. Son notables excepciones Chile, Argentina y Uruguay. Estoy en Santo Domingo, República Dominicana, y en el Listín Diario publica hoy Fray Junípero Casablanca un artículo (”Ni derecha ni izquierda“), que afirma que en este país ya no importan las idelogías. Pues vale: así les va. Da igual todo, la política se convierte en un politiqueo cotidiano sin sentido, los gobernantes llegan pobres y se van ricos, los partidos políticos, con décadas de historia aquí, no se distinguen uno de otro, no tienen fuerza, y el Estado tiene tan poca relevancia que se deja usurpar por la “caridad cristiana”.

La política del miedo funciona: mejor contestarla

Jueves, 5 de Noviembre de 2009

Ayer fue el aniversario de la victoria de Obama. No del Gobierno, insisten en la Casa Blanca, que para eso quedan tres meses, sino de la victoria electoral. Con esa ocasión se reunieron en Madrid Tom McMahon y Jen Palmieri (por cierto, la jefa de Lewinski en la Casa Blanca de Clinton), actualmente en puestos relevantes de comunicación del Partido Demócrata y del Center for American Progress (CAP), del entorno Obama. Dos jóvenes encantadores y muy prometedores, cercanos al presidente.

En un seminario de la Fundación Ideas, ACOP y el propio CAP los dos invitados señalaron la eficacia de la política del miedo puesta en marcha por los republicanos y sus terminales mediáticos (Fox de manera destacada). Según señalaron, en algunos estados clave, un tercio de la población cree que Obama no es un presidente legítimo por no haber nacido en Estados Unidos. Este bulo se corresponde bien con otros ya manejados antes, como que Obama es “amigo de los terroristas”, que es un comunista peligroso, o que se formó en el Islam siendo niño.

Me trae esto a la memoria dos cosas: la hipótesis académica del “terror management” que viene a decir que, cuanto más miedo siente un individuo, más conservador se vuelve; y también la maestría con que la campaña de Obama, hace un año, desmontó todos los rumores con la web, todavía visible. http://fightthesmears.com/. En esa misma línea de no dejar pasar ni una falsedad, hoy desde el Gobierno, Obama se defiende de las patrañas sobre la reforma de salud en el mismísimo portal de la Casa Blanca, con el link Health Reform Reality Check (ver).

Berlusconi como fenómeno cultural

Martes, 3 de Noviembre de 2009

Conocí a César García Muñoz en Edelman, hace ya trece años: conversaciones suculentas en la cocina de aquella planta de Torre Europa, luego en el Windsor. El se dedicó y se dedica a la Universidad ahora, y ha logrado un conocimiento del funcionamiento de la opinión pública envidiable. El domingo publicó un artículo en El País sobre las bases culturales de la aprobación de Berlusoni. Aquí está, y está muy bien. Salud, amigo.

Hugowood, o el cine-propaganda

Miércoles, 28 de Octubre de 2009

En 1987  tenía 16 años: primeras lecciones serias de Historia contemporánea en el CEU, amigas y amigos que quedan para siempre en la memoria, discotecas de tarde… Y Felipe gobernando con holgura, sin Internet aún, sólo dos canales de televisión… una opinión pública marcada a trazo grueso en unos pocos lugares. Fue entonces cuando vi un trocito de El Triunfo de la Voluntad, una minuciosa película de Leni Riefenstahl para Hiltler, que ganaría en 1935 la medalla de oro en la Bienal de Venecia (confieso que entonces Chefo y yo visitábamos con frecuencia videoclubs con amplias colecciones de cine no precisamente cultural).

Pues parece que el cine no ha dejado de persuadir desde los  años 30 a los dictadores y autócratas del mundo. Hugo Chávez ha sido el último en sumarse al club, con la creación de la Villa del Cine, unos modernos pero modestos estudios a las afueras de Caracas, dedicados a hacer “revolución de la conciencia”.

Bolivar eterno, ciudadano de la Libertad parece ser el primer largometraje, en 2006, y desde entonces ha producido títulos como Venezuela Petroleum Company, o Libertador Morales, el Justiciero, entre otros títulos pintorescos.

Aquí en España, Franco, ese hombre fue el documental conmemorativo del 25 aniversario del golpe de Estado de 1936; antes, tan pronto como 1941, se había rodado Raza, con guión del propio dictador.  Luego Franco pondría en marcha toda la maquinaria del No-Do, que aún niños como yo pudimos ver en sus últimos estertores, antes de que nos pusieran Marcelino Pan y Vino en algún cine de reposición, justo antes o después de la muerte del “caudillo”.

En Italia, el hijo de Mussolini fue el guionista de la épica Un Pilota Ritorna, emitido también con toda fanfarria; por aquella época, Eisenstein dirigió la apología stalinista Alexander Nievsky…. Caso curioso el del pequeño dictador coreano Kim Jong Il, que promovió la película Pulgasari en 1985. Como el director y la actriz elegidos por él no quisieron participar, el amado líder decidió, literalmente, secuestrarlos. Pon “Pulgasari” en tu buscador y mira a los secuestrados trabajando.