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Qué debería hacer Obama

Miércoles, 21 de septiembre de 2011

El siempre directo y brillante James Carville (él sí es un consultor político, y no el improbable samurai al que ayer El Mundo hacía un mamatorio infitino) nos cuenta en CNN lo que aconsejaría hacer a Obama, ahora que se extiende como la pólvora la idea de que podría no ser reelegido el año que viene. Recordemos que Obama está en niveles de aprobación muy bajos, en los 40, y que cunde entre los americanos el desencanto por la mala situación económica y el bloqueo político entre Congreso y Casa Blanca. América ha olvidado ya quién incurrió en un déficit billonario por las aventuras de Afganistán e Irak. Traducción del memorando no solicitado a Obama por parte de Carville:

Suelen preguntarme qué consejo daría a la Casa Blanca sobre asuntos diversos. Hoy he estado pensando sobre los resultados electorales desde Nueva York y Nevada. ¿Qué debe la Casa Blanca hacer ahora? Una palabra me vino a la mente: alarmarse. Entrar en pánico.

Ya hemos pasado la fase del mero envío de argumentarios. No tratemos de simplificarlo. Ya no podemos mantener más argumentación. ¿Has hablado con algún senador demócrata últimamente? Yo sí. Y está claro que no están contentos. Esto es lo que yo diría al presidente Obama:

Ha llegado el momento de exigir un plan de acción que requiere un cambio completo de dirección. No sé de qué otra manera podríamos cambiar las cosas. En pocas palabras:

1. Despida a alguien. No: eche a un montón de gente. Puede que usted aún no lo sepa, pero esto no va bien. Si quiere un precedente, véase a la División 64a del Ejército Ruso en Stalingrado. Hubo tantas muertes en Stalingrado que producirían un orgasmo en el Tea Party. Sr. Presidente, su rumbo hacia el destino debe cambiar. Bill Clinton despidió a muchos en 1994 y con ello se llenó de energía. Reagan despidió a la mayoría de su personal de campaña en 1980. En una decisión histórica, los republicanos despidieron a su mismísimo portavoz, Newt Gingrich. Bush despidió el secretario de Defensa Donald Rumsfeld. Por Dios, ¿por qué seguimos manteniendo a los mismos asesores de política y economía que nos metieron en este lío? No funciona. Más aún: no va a funcionar con el mismo equipo, la misma estrategia y las mismas excusas. Sé que los analistas económicos son listos – trabajan 17 horas al día. Pero es hora de mostrarles la puerta de salida. Despierte: demuéstrenos que hace algo.

2. Busque culpables.  Hay algunas personas en las finanzas estadounidenses que no han pagado como responsables de haber arruinado el tejido económico de nuestro país. Pida al fiscal general un informe claro del estado de la investigación sobre esta increíble injusticia con el pueblo americano. Sé que el fiscal general Eric Holder es un íntimo amigo suyo, pero si sus explicaciones no son buenas, despídale también. Pida saber por qué nadie ha sido imputado. Señor presidente, la gente está furiosa. Dígale a la gente que usted también está enfadado y asqueado por las acciones irresponsables de Wall Street que causaron tanto sufrimiento. No acepte excusas. Exiga una acción inmediata.

3. Asuma el asunto como un demócrata.  Mientras estamos apoyando a los republicanos con esa basura de la austeridad, ¿quién está haciendo el papel de enfrentarse con los republicanos? Desde luego no los demócratas. Estamos permitiendo que el exquisito y más argumentativo burócrata de nombre Douglas Elmerdorf (director de la Oficina del Presupuesto en el Congreso), haga el trabajo. No le deje que haga el trabajo que debería hacer usted. Hagamos nuestro trabajo. ¿No le hace pensar que estuviéramos mejor en medio del plan de estímulo, que ahora que estamos en pleno programa de austeridad? 

4. Empéñese en explicarse. Céntrese en su lógica de lo que ha pasado y de los que va a pasar bajo su mandato. Céntrese en eso hasta las Elecciones (no diga que las cosas están mejorando porque es evidente que no mejoran). Cuando veo los debates republicanos, me doy cuenta de que estamos al borde de que un loco dirija nuestra nación. Me siento frente a la televisión y me estremece la idea de que unos esos republicanos amantes de creacionismo, negacionistas del cambio climático, radicales de la inmigración, podadores de la seguridad social,  enemigos del de aire limpio, fascinados por la moral y protectores de Wall Street, pueda dirigir mi país. 

El camino por el que vamos no lleva a ningún lado. Es tarde y la urgencia es mucha. Dispare. Acuse. Luche. 

La información lenta y espasmódica a través de las redes sociales

Viernes, 16 de septiembre de 2011

“La información en las redes sociales viaja a un ritmo inesperadamente lento, con la excepción de algunos eventos masivos”. Esa es la conclusión de un estudio de IBM en el que participaron 30.000 personas de 11 países. El estudio también observó la importancia en la difusión de unos pocos individuos expertos en los temas. Pero para que esa aceleración se produzca, la información que se difunde debe ser muy interesante, muy contagiosa.

Esteban Moro, uno de los autores del estudio, ha publicado otro más recientemente, sumamente interesante, pero esta vez con 9.000 millones de llamadas telefónicas a partir de una base de datos anónima de Telefónica. Moro no estudia en esta ocasión con quién se interactúa en una red social, sino a qué ritmo. Y descubre una especie de espasmos u olas de información. Es como esos fuegos artificiales cuyos haces de luz se multiplican sucesivamente en el aire. Esa visión de la comunicación humana recuerda, cómo no, a las epidemias de cualquier otra cosa, como desde hace tanto sabemos al hablar de la “viralidad” de la comunicación.

Moro también tiene un estudio aplicado a la política española, sobre Twitter como herramienta predictiva.

Por lo demás, el mismo autor ha escrito unas “leyes del marketing viral” muy interesantes, y tiene un blog espectacular.

Recomiendo en un nivel más introductorio, el libro de Christakis y Fowler, Conectados. (Comprado con Magali en los infinitos pasillos de Strand, la librería de Broadway para perderse cuatro horas, antes de tomar un café revisando las compras. Ummm…).

La angustia del asesor de Kennedy

Miércoles, 7 de septiembre de 2011

Semanas después del fiasco de Bahía Cochinos, Kennedy tiene una entrevista trascendental con el líder soviético Krushchev en Viena. El asesor de Seguridad Nacional del presidente estadounidense le envía un memorando a Kennedy en el que expresa su angustia por la manera como se está preparando la reunión. Es una expresión contundente del desorden tan habitual en un gabinete, particularmente en el caso de Kennedy. Lo leo en En el poder y la enfermedad, un libro sobre los problemas de salud de los políticos, que en el caso de JFK eran graves. Pero el memorando me parece brillante al expresar un problema típico de la asesoría. Se lo dedico a Melvin Peña, con quien acabo de cenar en Santo Domingo, República Dominicana. Y con quien conversé presisamente sobre esos mismos problemas en las relaciones con los clientes / jefes.

No podemos conseguir que se quede usted quieto… La verdad es que el Consejo de Seguridad Nacional, por ejemplo, no puede trabajar para usted a menos que usted autorice unos calendarios que no se desbaraten de un día para otro. Convocar estas reuniones con cinco días es una estupidez y aplazarlas seis semanas de golpe es igual de malo… Truman y Eisenhower hacía sus tareas de asuntos exteriores a primera hora de la mañana y hace un par de semanas me pidió usted que empezara a reunirme con usted en ese horario. He conseguido pillarlo tres mañanas por espacio de ocho minutos en total y deduzco que no es así como le gusta emperzar el día. Además, seis de esos ocho minutos no se dedicaron a lo que yo tenía para usted sino a lo que usted tenía para mí… Ahora mismo es tan difícil acceder a usted con algo que no sea urgente e inmediato que aproximadamente la mitad de los documentos e informes que pide personalmente no se le enseñan porque cuando está disponible se ve claramente que ya ha perdido el interés por ellos.

La reunión con Krushchev fue un desastre, como cuenta a continuación David Owen en su libro. El memorando es de McGeorge Bundy, 16 de mayo de 1961, Archivos de Seguridad Nacional, John Fidgerald Kennedy Library, cajas 287-290.  

 

Vuelve el comandante a Miraflores

Martes, 6 de septiembre de 2011

Hemos visto las imágenes de Chávez cantando a su última vuelta a Venezuela hace unos días, en los informativos de todo el mundo. Lo que no hemos visto es que el presidente de Venezuela lleva todo el verano, desde el hospital, por Twitter, por teléfono, encadenando (como dicen allí, es decir, obligando a que todas las televisiones den sus discursos), hablando y hablando. Desde el hospital ha estado omnipresente.

Está manejando su enfermedad (que le ha reportado algún beneficio en popularidad, pero muy excaso) como si fuera asunto pasado y poco grave. No lo tiene fácil para las elecciones.

Su regreso a Miraflores fue apoteósico: rodeado de gente, con una orquesta, llamando a los mandos del ejército a unirse con él, mentando a la virgen de quien es devoto, bailando y cantando, sin dejar de hablar del país, de Libia, de la paz, de la Oposición a la que, repite tenazmente, va a dejar KO en las elecciones de diciembre del año que viene. En fin, el vídeo, de casi 40 minutos, no tiene desperdicio.

Ya antes, en su primera llegada después del primer tratamiento, había llegado Chávez al son de violines y cantos de jóvenes como si fuera un auténtico mesías. Recuerdan esos jóvenes a los que cantaban al Papa en verano en Madrid. Otro vídeo casi increíble.

Tengo pendiente de leer el libro del exministro británico David Owen, En el poder y en la enfermedad. Enfermedades de jefes de Estado y de Gobierno en los últimos cien años

 

Más bandera, más conservadores

Viernes, 26 de agosto de 2011

La bandera nacional es un símbolo poderoso, y por ella hay gente capaz de morir y matar. En España, la bandera ha sido en buena parte monopolizada por los conservadores. En cualquier manifestación convocada por el PP, habrá siempre banderas nacionales predominando. En cualquier manifestación del PSOE habrá muchas menos, probablemente casi ninguna, y quizá se vean algunas banderas preconsitucionales republicanas. Por ejemplo:

El día de la victoria del PP en las Elecciones Locales de mayo:

 

Euforia entre los simpatizantes del PP concentrados frente a Génova

Y el día de la victoria del PSOE en las últimas elecciones generales de 2008:

 

 

Unos profesores han hecho en Estados Unidos un interesante experimento en varias fases, llamado “Long-term effects of U.S. flag exposure on republicanism”. Primero reclutaron a 396 voluntarios a través de anuncios en prensa. Fue durante la campaña presidencial de 2008. En una encuesta online, a cambio de diez dólares, se les preguntó si votarían por McCain o por Obama, y su nivel de simpatía por los principales partidos, además de otras cosas.

Se les pidió ayuda una segunda vez, pocos días después. A cambio de otros 15 dólares, deberían contestar exactamente lo mismo que la primera vez. Pero en esta ocasión había un cambio. En el cuestionario de la mitad de los entrevistados se incluyó una pequeña bandera estadounidense en la esquina superior izquierda de la página. En una tercera ocasión, ya después de las Elecciones, se les ofreció de nuevo 15 dólares para preguntarles por quién habían votado finalmente.

La bandera ejerció una influencia significativa: los que la habían visto se manifestaron (ceteris paribus) más cercanos a McCain y a los republicanos que los que no la habían tenido presente. Pero no sólo eso: la banderita se llevó, según parece, también a la urna. Hubo un voto real a McCain diez puntos mayor entre los que vieron la bandera que entre los que no la vieron, siendo ambos grupos sociológicamente iguales.

Hubo incluso una cuarta entrevista en julio de 2009, y la influencia de la bandera parecía seguir presente, porque los que la habían visto valoraban al presidente peor que los que no la vieron.

En 2010 los profesores hicieron otra ronda de experimentos con gente distinta y llegaron a la misma conclusión: la bandera favorece a los republicanos.

Zapatero no ha querido usar un pin de la bandera de España nunca, hasta donde yo sé, y sé que la decisión ha tenido que planteársela en alguna ocasión. Obama no llevó bandera estadounidense durante su campaña porque llevaba – decía – el patriotismo en su corazón. Pero lo cierto es que la identificación de la bandera con los conservadores es una debilidad de los progresistas. Aquí en España lo saben muy bien también los progresistas catalanes o vascos no nacionalistas, en medio del monopolio de la bandera española contralada por el PP, y la bandera regional controlada por los nacionalistas locales.

40 años del experimento de la Cárcel de Stanford

Lunes, 22 de agosto de 2011

En estos días se cumplen 40 años de la realización de un experimento controvertido pero muy ilustrativo, que demuestra qué mala puede ser la gente sometida a la presión del entorno. En 1971, Philip Zimbardo reclutó al azar a un grupo de estudiantes para que hicieran en una supuesta carcel, el papel de carceleros y prisioneros, que les fue aleatoriamente asignado. Los participantes se metieron tanto en su papel que los carceleros empezaron a humillar a los prisioneros, éstos se amotinaron, se dividió a los prisioneros en “buenos” y “malos”, etc. El experimento tuvo que cancelarse por la dureza que estaba adquiriendo, pero según Zimbardo demostró qué fuerte es la presión social para que se acepten prácticas que de otra manera se habrían censurado. El estudio es conocido como Experimento de la Cárcel de Stanford, y es un clásico de la psicología social.

En 1992 se hizo un documental de televisión sobre el experimiento que resulta fascinante – y duro de ver. Lo tienes completo en Internet (por cierto en un portal lleno de documentales de todo tipo).  Zimbardo publicó El efecto Lucifer, el porqué de la maldad años después, con las reflexiones sobre aquel y otros muchos estudios, y ya incorporando fenómenos como Abu Graib, etc.

Antes, otro investigador colega de Zimbardo, Stanley Migram, hizo un experimento parecido, muy conocido también, pidiendo a unos individuos que, para un experimento científico, dieran descargas eléctricas a una persona que no podía verles, detrás de un espejo. A pesar del dolor y las súplicas que las víctimas de las descargas (en realidad actores que simulaban su dolor), muchos de los individuos reparaban poco a la hora de aumentar las descargas eléctricas obedeciendo a la autoridad del científico que se lo pedía.

Estoy leyendo este verano el increíble Modernismo y fascismo, la sensación de comienzo bajo Mussolini y Hitler, una documentadísima cuenta de cómo el arte, la literatura, la ciencia, el deporte, la educación… y por supuesto los medios de comunicación con un naciente cine, se ponían al servicio de una causa que no era solo la obsesión de un fanático loco (llámese Mussolini, Hitler o Stalin…), sino también la causa de la superación colectiva de la humillación y la pérdida de rumbo que la gente percibía en aquellos momentos en Europa.

146 libros gratis sobre comunicación e internet

Martes, 16 de agosto de 2011

Cortesía de Héctor Russo, GeeksRoom, aquí hay un centenar y medio de textos sobre la cuestión, en español e inglés. Supongo que no son piratas sino gratuitos, que es distinto. El enlace lo pasa el consultor de Llorente&Cuenca Madrid, Luis González.

La estrategia electoral de Chávez

Lunes, 15 de agosto de 2011

Chávez tiene elecciones a finales de 2012. Es decir, en nada. La Oposición aún no tiene candidato único, y hará primarias: dos favoritos claros: Capriles (gobernador poderoso, joven y carismático) y Leopoldo López (inhabilitado a la espera de que la Corte Interamericana de Derechos Humanos sentencie en contra de la decisión del Gobierno venezolano).

Mientras, Chávez, que ya a amenazado con apelar al Ejército si se pone en riesgo la revolución bolivariana, parece que lanza señales de moderación. Aupado por unos cuantos puntos de aprobación más desde que se supo de su aprobación, anda con un nada despreciable 50 por ciento, pero a la baja. Así que tratará de mostrarse como un presidente democráctico homologable. Así lo dice al menos un interesante artículo reciente en El Universal. Vestirá menos su uniforme militar y menos la camisa roja. Quitará los miedos de expropiación a los areperos y los cientos de miles de pequeños comerciantes del país. Quizá se le verá menos con Castro y promueva imágenes con Dilma o con Cristina (que no sé si estarán muy interesadas en juntarse a él…).

La comunicación no basta (o sí)

Viernes, 12 de agosto de 2011

En uno de esos magníficos memorandos que de vez en cuando nos regala The Democratic Strategist, la plataforma de mi amigo Stan Greenberg y sus colegas, James Vega escribe una dura crítica de quienes afirman que “si Obama utilizara mejor la comunicación todo esto no pasaría”. La “comunicación” es el famoso bully pulpit, el término que utilizó Theodor Roosevelt para describir el “magnífico púlpito” que es la Casa Blanca para hablar y marcar la agenda.

Y “lo que está pasando” es que Obama está en índices de aprobación en decadencia (ahora en un 41 por ciento), en mitad de la bronca con el Tea Party y el resto de republicanos extremistas que no aceptan subir el nivel de deuda de Estados Unidos para afrontar las dificultades de la crisis (la deuda que multiplicó Bush con las guerras y otras aventuras).

Vega afirma que los progresistas no deberían repetir el argumento absurdo, indemostrable y simplista de que “Si Obama utilizar mejor su púlpito”, cambiaría la suerte del presidente. El autor explica que eso siempre se dice cuando no se quiere aceptar que los problemas son políticos y no sólo comunicativos, y que se suele aplicar como si fuera la invocación de un espíritu carismático y salvador que resuelve todos los problemas…

Vega pone los múltiples ejemplos en los que Obama ha hecho visitas a lugares para visualizar su compromiso con el desarrollo de la economía verde, los muchos casos en los que ha hablado de empleo, empleo y empleo… El enorme esfuerzo comunicativo que, sin embargo, pasa desapercibido para una prensa empeñada en mostrar siempre la controversia (por lo que, deduzco yo, entonces sí hay un problema de comunicación…).

Eso me recuerda las palabras de Tony Blair, que en una mesa con unas 30 personas, en Nueva York en Navidad, nos decía con cierto resentimiento que “los problemas no suelen ser de comunicación, sino de política”. Yo creo que son las dos cosas.

(Stan Greenberg publicó un buen artículo en el New York Times recientemente diciendo que un motivo por el que los votantes dan la espalda a los demócratas es que no defienden el papel del Estado).

Nos sentamos más cerca de los que son como nosotros

Lunes, 1 de agosto de 2011

Un artículo académico reciente de un investigador canadiense demuestra con una serie de estudios realizados con estudiantes universitarios, que tendemos a elegir gente más parecida a nosotros al sentarnos en lugares en los que podemos elegir.

Primero observaron largo tiempo que en una sala de informática los que tenían gafas se sentaban cerca de los que tenían gafas.

Segundo, vieron que no eran solo las gafas, sino también el color y la longitud del pelo. Lo observaron en una decena de clases implicando a 2.000 alumnos. Y controlaron el efecto de la raza y el sexo, que se da por supuesto y es muy conocido por investigaciones previas.

En tercer lugar, a través de un experimento con 72 estudiantes, se observó que no sólo es elegir la persona, sino también la cercanía. No sentamos más cerca cuanto más nos parecemos.

Y por último, se presentaron fotos de ocho individuos a un último grupo de 174 estudiantes. Prefirieron a los que más se les parecían.

(Todo esto me recuerda a los de las neuronas espejo).