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Certificado contra la idiotez

Domingo, 8 de mayo de 2011

¿Por qué Obama publicó su certificado de nacimiento sabiendo que no va a convencer a nadie más ni de una cosa ni de la contraria? Aquí lo explico, en un artículo publicado hoy domingo en Público, que te dejo en versión algo más larga que hubo que recortar:

Certificado contra la idiotez

Donald Trump sólo ha añadido unos cuantos grados más al esperpento que Obama involuntariamente protagoniza desde hace ya casi tres años. El 12 de junio de 2008, en plena campaña presidencial, su equipo tuvo que mostrar el certificado de nacimiento del candidato, en la versión corta que actualmente emiten las autoridades de Hawai, para demostrar que había nacido en Honolulu, y no en Kenia como algunos afirman. Aún hoy puede verse en aquella vieja web,www.fightthesmears.com, la respuesta a ésta y otras tonterías que se decían contra el improbable candidato Barack Hussein Obama, como que no era cristiano sino musulmán, o que tenía una estrecha relación con el incendiario pastor Bill Ayers, o que odiaba y escondía la bandera de Estados Unidos.
Desde entonces la cifra de creyentes no ha cambiado casi. Siempre ha sido aproximadamente un 20 por ciento del conjunto de la población, y un 40 por ciento de los votantes o simpatizantes republicanos, quienes con toda seguridad o con dudas, que viene a ser lo mismo, consideran que su presidente no nació en Estados Unidos, es decir, que es un presidente ilegítimo. El movimiento “nativista” (de los “birthers”, como allí se les denomina), ha sido animado por un grupo nada despreciable de agitadores: políticos republicanos como Sarah Palin, Newt Gingrich o Mike Huckabee entre otros muchos; presentadores y tertulianos estrella de la radio y la televisión ultraconservadora, como Sean Hannity o Rush Limbaugh (las emisoras y canales de la Fox, del Grupo News Corporation que dirigen Rupert Murdoch, José María Aznar y otros 15 miembros de su Consejo de dirección, son el gran altavoz); también celebridades como Chuck Norris o Charlie Sheen.
Es imposible que la Casa Blanca no sepa que es inútil tratar de convencer a los creyentes en las conspiraciones. Uno de los más reconocidos expertos en la materia, el profesor Cass Sunstein, autor del librito Rumorología, trabaja allí como director de la Oficina para la Información y Asuntos Regulatorios. El profesor Sunstein explica que cuanto más tratas de evitar que una teoría de la conspiración se asiente, más se refuerza entre los devotos. Un buen número de investigaciones (en buena parte resumidas en el artículo académico titulado “When corrections fail: the persistence of political misperceptions” de los profesores Brendan Nyhan y Jason Reifler) explican que, ante las refutaciones, los creyentes se refuerzan en la creencia: “¿ves?… si hasta el propio presidente tiene que explicarse es que algo hay…”; “el certificado es falso, y falso seguirá siendo por mucho que lo muestren..”; “todo esto no es más que la prueba de que hay poderes ocultos ahí arriba capaces de todo”…
La dificultad en el desmentido de los rumores y las teorías de la conspiración (aún hoy muchos creen que el hombre no llegó a la Luna, que a Kennedy lo mató la CIA o que hay un “imperio invisible” que gobierna el mundo), está en un mecanismo mental descubierto hace décadas por los psicólogos, que llamamos “disonancia cognitiva”: cuando nos presentan datos que contradicen lo que creemos, buscamos excusas para que nuestra visión del mundo se mantenga. La mayoría de la gente no lee varios periódicos para buscar el punto de equilibrio, ni cambia de tertulia de radio buscando la verdad de las cosas, ni contrasta datos… La mayoría busca cada día hechos que confirman sus posiciones, y si encuentra datos que las desmienten, entonces olvida los datos o los cuestiona, aunque sea apelando a fuerzas y conspiradores misteriosos.
Jonah Lehrer, autor del superventas How We Decide, lo explica bien: “Aunque creemos que tomamos decisiones políticas sobre la base de los hechos, la realidad es mucho más sórdida. Somos máquinas de afiliación, y editamos el mundo para que afirme nuestras ideologías paritidistas.” Podría pensarse que cuanta más información tiene uno o una, más se sabe de los asuntos y más se resiste ante la desinformación, de manera que una sociedad de ciudadanas y ciudadanos más informados debería tener un conocimiento más preciso de los asuntos públicos. Pero lo cierto es que no es así. Un estudio reciente de la profesora Kimberly Nalder (“The paradox of Prop. 13: The informed public’s misunderstanding of California’s Third Rail”) explica que un 41 por ciento de los ciudadanos de California cree que el mayor gasto público allí se destina al mantenimiento de las prisiones, y sólo un 21 por ciento cree – correctamente- que se dedica a la educación; y que esos porcentajes son todavía mayores entre los más informados, no entre los menos. Haber vivido largo tiempo en California y seguir de manera más intensa la información política, sólo reconfirma la extendida – pero incorrecta – opinión de que las cárceles son un gasto inasumible para el Estado.
  Aquí en España, la insistencia en la teoría de la participación de ETA en el 11M ha tenido un efecto más o menos constante, desde las primeras mediciones en 2004, en el 20 por ciento de la ciudadanía. Aquí, como en Estados Unidos, la teoría de la conspiración suele esconderse cobarde bajo la exigencia de “querer saber la verdad”, o “aún no lo sabemos todo”, o “si fue así que muestren las pruebas”. En una de sus últimas apariciones, Trump, que se ha mostrado dispuesto a competir como candidato presidencial, dijo simplemente que era “un poco escéptico” con el nacimiento de Obama, y que cualquier ciudadano que pensara como él, y que como él exigiera la dichosa partida de nacimiento, no podía ser despreciado como un simple “idiota”. Aquí, la encuestadora que le hace los trabajos al diario que más ha extendido la teoría de la conspiración sobre la autoría del 11M, preguntaba recientemente si “sabemos toda la verdad sobre el 11M”. ¿Qué querrían decir El Mundo y Sigma Dos con “toda la verdad”? Las teorías de la conspiración se extienden a fuerza de generar dudas y exigir las pruebas ad infinitum. Trump, después de que Obama le diera el certificado de nacimiento, ya le ha pedido el título de Harvard. Otros terminarán por pedirle hasta las facturas de la luz de su apartamento de juventud en Chicago. Esas insidias, que afirman o insinúan, tienen un efecto de refuerzo, paradógicamente, entre quienes más siguen las tertulias de radio o de televisión que las propalan, y son más bien inocuas entre quienes están más desmovilizados o menos motivados para seguir la información política.
¿Por qué, entonces, Obama se tomó la molestia de solicitar su certificado completo en papel, pidiendo a las autoridades de Hawai que hicieran con él una excepción, y se esforzó luego en mostrarlo y en contestar personalmente, el día 27 de abril, a las imprecaciones de Trump?
La campaña de los demócratas para la reelección acaba de empezar: yo ya he recibido un correo del propio presidente pidiéndome dinero, como lo habrán hecho las dos decenas de millones de personas que están en sus listas de correo. Es probable que la decisión del presidente tenga sentido no como un intento de convencer al pueblo americano de su nacionalidad – las opiniones llevan sin cambiar como hemos visto tres años – sino como un intento de narrar y escenificar dos cosas al mismo tiempo.
Primero, que no se calla y planta cara. El recuerdo de Gore y de Kerry, aquellos extraordinarios candidatos que prefieron no responder a las bobadas de los republicanos y por ello parecieron a muchos débiles y sin criterio, sigue vivo en la memoria de los progresistas estadounidenses.
Segundo, que el otro lado está lleno de cretinos que no tienen otra cosa de la que hablar. Desde un punto de vista electoral, en efecto, a Obama le interesa que se hable de su partida de nacimiento y de otras tonterías, porque eso refuerza a los suyos y constata el peligro de los extremistas y paranoicos. Karl Rove, el listo de los republicanos, advirtió en febrero que seguir con el asunto puede ser “caer en la trampa de la Casa Blanca”. A mi me parece que Rove acierta.

Explosión “patriótica” a cuenta de bin Laden

Miércoles, 4 de mayo de 2011

GOT HIM! (BIN LADEN IS DEAD)

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Han tardado horas los fabricantes de camisetas (20 dólares), tazas ($15), abrigos para perros ($18), gorras ($15), corbatas ($35) y demás baratijas en celebrar la muerte de Bin Laden a través de una oferta numerosa de productos de gusto dudoso.

Como explica a USAToday el antropólogo Grant McCracken, autor de Chief Culture Officer: How to Create a Living, Breathing Corporation  “la gente lleva estas cosas para infligir la indignidad final a bin Laden; y 25 dólares no es mucho dinero para ganarte un puesto en el acto nacional de ponerle en ridículo.”

Esta explosión de júbilo colectivo tiene efecto, por tanto, en la cultura popular, pero su origen está en la neurología (la venganza es dulce, literalmente: satisface ciertas zonas del cerebro como lo hacen el sexo, las drogas y el rock&roll) y en la sociología (la muerte de bin Laden es el cierre de una narrativa colectiva que comenzó brutalmente con el ataque a las Torres Gemelas).

El efecto de congregación en torno al acontecimiento de la muerte del malo por el superhéroe, tan americano, se percibe en la audiencia millonaria que tuvo el discurso de Obama anunciando la operación. Con 56 millones y medio de estadounidenses (habría que añadir la gente de otros países) mirando la televisión en directo el domingo por la noche, el breve discurso de nueve minutos del presidente fue el más escuchado de su mandato.

Según las encuestas, la mejoría en la valoración de Obama es sólo relativa. Algunos datos favorables: el 93 por ciento aprueba la operación militar; el porcentaje que cree que Obama es un lider “fuerte y con decisión” ha subido cinco puntos, hasta el 58 por ciento. Otros datos más modestos: La aprobacion sólo sube un punto, cuatro todo lo más. Cuando en 2003 Bush anunció la captura de Sadam, su aprobación aumentó ocho puntos. Algunos esperan que se produzca un efecto mayor de “cierre de filas” (rally round the flag), que eleve su puntuación en los próximos días.

Homenaje a los gilipollas que van de gurús de la comunicación política

Martes, 26 de abril de 2011

Sí, vale… quizá me paso un poco, pero son tantos los asesores de primeros ministros y presidentes y tantos los que van por ahí de listos haciéndose pasar por maquiavelitos, y tantos los que han asesorado a Obama… Hay algunos colegas de profesión que dicen que asesoraron a un presidente por haberle enviado un email. Si yo ahora y aquí digo que asesoré a los presidentes González, Clinton, Mandela y Brandt, ¿habrá alguien que me desmienta?

Un poco de modestia y de sinceridad, colegas de profesión.

Todo esto a cuenta del descubrimiento de que el inefable Ravi Singh, que iba de cerebro de Obama en Internet en 2008, nunca trabajó para él, y tampoco se preocupó por desmentirlo cuando le invitaban a conferencias por todo el mundo, incluida España, y le entrevistaban en los medios. Lo cuenta Politico en este increíble artículo. No te pierdas la lamentable web del falso gurú y su
paupérrimo historial, suponemos que, este sí, real.

“Momento Sputnik”

Miércoles, 26 de enero de 2011

En el mensaje que Obama me ha enviado por correo electrónico esta mañana , después de su discurso en el Debate del Estado de la Unión, el presidente me dice:

Luis:

(…) Hace medio siglo, cuando los soviéticos nos ganaron en el espacio con el lanzamiento de un satélite llamado Sputnik, no teníamos ni idea de cómo podríamos ganarles en la carrera a la luna. La ciencia no había llegado. La NASA ni siquiera existía.

Pero tras invertir en mejor investigación y mejor educación, no simplemente pasamos a los soviéticos. Desplegamos una ola de innovación que creó nuevas industrias y millones de nuevos empleos.

Este es el momento Sputnik de nuestra generación.

Son prácticamente las mismas palabras que el presidente utilizó en el discurso. Con esta metáfora, Obama lleva algunos días ya intentando modular su discurso para que resulte unificador de un país muy dividido por la retórica incendiaria de los ultraconservadores. Para Obama el desafío de hoy es ganar a China e India en la batalla por la innovación y por la tecnología y la energía.

La metáfora ha funcionado, y el mundo entero ha hablado hoy en los informativos del “momento Sputnik”, como metáfora del esfuerzo que Obama dice que quiere que su nación haga.

Obama el unificador, en la mejor tradición de Roosevelt, Kennedy o Reagan, ha sustituido al Obama activista de izquierdas de hace tan solo unos días.

Por qué se venden más botas de cowboy cuando hay crisis

Viernes, 21 de enero de 2011

Eso es lo que explica Jennifer June, una experta en botas de montar. Cuando hay problemas, la gente busca la seguridad y refuerza real y simbólicamente en su percepción y en su evaluación los atributos de fortaleza.

A partir de esa interesante hipótesis, mi cuate Oscar Santamaría hace un artículo que ofreció Público mientras tanto él como Joshua (el Espartaco Santoni de la comunicación política) y yo mismo andábamos por Buenos Aires.

Sí, en época de crisis se venden más botas de cowboy, se rescata el discurso patriótico, a veces extremo, se vuelve a la esencia de la ”Ley y Orden”, se enardecen los ánimos y se polarizan las sociedades. Esos efectos son los que está intentando evitar Obama con su discurso unificador y conciliador. Igualito que el Tea Party y los extremistas de las tertulias de la tele digital aquí en España. (Véase el discurso del presidente en Tucson, ya para la historia - por cierto, una buena ocasión para ver cómo lee Obama sin prompter: lo hace tan bien como con él) .

SI ALGUIEN ECHÓ DE MENOS ALGÚN POST ESTOS DÍAS, LE PIDO QUE ME DISCULPE: VIAJES Y LÍOS. PERO YA ESTOY.

“Obama no puede ser un activista, un organizador y un legislador al mismo tiempo”

Martes, 21 de diciembre de 2010

Lo dice el profesor Andrew Sabl, autor del libro Ruling Passions, en un memo de The Democratic Strategist que se acaba de hacer público. Obama, según la interesante aproximación del profesor de la UCLA, debería redefinir su propio rol, para presentarse como el “defensor de la Justicia bajo el imperio de la Ley”.

Sabl plantea así una tercera vía a los que critican a Obama por haber renunciado al idealismo del activista y organizador con que se dio a conocer, y a aquellos que le señalan ahora como un puro legislador pragmático. Dice Sabl que:

“Una camiseta que se hizo popular retrataba a Obama quitándose su camisa para mostrar debajo la ropa de Superman. No es mal rol al que aspirar: la Casa Blanca como gran Foro de la Justicia.”

En su memorando, el autor refiere un magnífico documento del Center for American Progress con las cosas concretas que el presidente podría hacer en ese rol.

¡Basta de sabotajes! Llamada de los demócratas frente al extremismo guerrero

Domingo, 5 de diciembre de 2010

El influyente The Democratic Strategist acaba de enviar un memorando pidiendo pararle los pies a los extremistas del Partido Republicano aliados con la Fox y otros. Conviene leerlo porque es una auténtica llamada a resistir frente al simplismo que mete miedo.

Mitad historiador, mitad propagandista: el cámara de Obama

Jueves, 25 de noviembre de 2010

Un artículo del New York Times cuenta el papel que ocupa Arun Chaudhary, el titular del departamento de vídeo de Obama. Desde Reagan como mínimo, un camarógrafo ha acompañado siempre a los presidentes (como sucede por otro lado en casi todo el mundo desarrollado, también en España) en su vida y sus desplazamientos. En el caso de Chaudhary, él mismo viaja con Obama más o menos en dos tercios de los viajes, y tiene un equipo que graba prácticamente todo: desde una conversación informal hasta algo de la vida familiar, etc.

Su papel es medio de propagandista medio de historiador, porque esas imágenes quedarán para la Historia. De momento, las que se distribuyen a los medios tienen que pasar el filtro del departamento de prensa, que selecciona las que sonsidera más interesantes para la causa, claro está.

(Post cortesía de mi colega Alejandro Romero, director del área latinoamericana de Llorente & Cuenca. Gracias, Alex).

Los “independientes”, ectoplasma político

Jueves, 18 de noviembre de 2010

Ectoplasma (Diccionario de la Real Academia)

1. m. Supuesta emanación material de un médium, con la que se dice que se forman apariencias de fragmentos orgánicos, seres vivos o cosas.
 

En un corto y punzante artículo de James Vega, en la muy recomendable web http://www.thedemocraticstrategist.org se nos explica quiénes son esos “independientes” de los que tanto se habla, el supuesto “centro”, los supuestos “indecisos”: puro ectoplasma que se supone que es un movimiento de masas, pero que ni tiene masa ni tiene movimiento.

El autor, un brillante analista demócrata estadounidense explica que esa masa supuestamente sólida que ahora parece ser mayoría en las encuestas, que no se alinea con los demócratas ni con los republicanos, en realidad esconde a muchos republicanos y muchos demócratas que han resultado desencantados con los resultados de la Administración Obama y con la oposición republicana. Se comportan, demuestra el autor con datos, como unos o como otros, pero ahora están desmovilizados.

Lo mismo pasa en todo el mundo: no es un abandono de las ideologías conservadora o progresista clásica, sino una decepción con su aplicación por los representantes políticos.

Por cierto, eso es perfectamente coherente con lo que se señala en el artículo “Governing without a net(Gobernando sin red)”, en Newsweek, cuando explica que el abandono de muchos ciudadanos de las redes de Obama y su gente en Internet se ha producido por la desafección que ha producido ver que las promesas de gobernar con la gente no se han visto cumplidas.

“En la web www.change.org, la gente podía votar en 2008 lo que quería que él (Obama) hiciera; la idea más votada fue “Cerrar la prisión de Guantánamo”. Eso no ha ocurrido. Tampoco ha terminado con el “don’t ask, don’t tell (el término coloquial que explica la política de no preguntar la orientación sexual de los soldados para no asumir que muchos son o pueden ser gays), o la legalización de la marihuana, o el apoyo al matrimonio homosexual – los asuntos por los que la gente en la red estaba interesada.”

No es el fin de las ideologías: es un equivocado pragmatismo el que aleja a la gente de la ilusión por apoyar a líderes que en un principio parecían emocionantes y visionarios (puro Zapatero, por cierto).

¿Quién dijo centro?

Lunes, 15 de noviembre de 2010

Por si alquien sigue insistiendo en la búsqueda del centro como caladero de voto en los tiempos que corren, aquí tenemos unos cuantos ejemplos de lo contrario. En tiempos de crisis la gente quiere ideas claras, sean las que sean.

El Tea Party representa las posiciones más conservadoras de la América contemporánea, y ahí está, poniendo y quitando candidatos en las últimas Elecciones intermedias de noviembre. Por cierto, no hay que perderse el demoledor perfil que le hacen a Sarah Palin en Vanity Fair este mes. Por extraños motivos, no está en español en la web, pero sí puede encontrarse completo en inglés. En los quioscos españoles lo tienes con la portada del Rey hace unos años. Lo dicho: el éxito le está llegando a quien más claras tiene las ideas, por fascistas que nos parezcan. Y a Obama le llueven las críticas por mostrarse blando y complaciente: véase Guantánamo, por ejemplo.

Cameron desvela su posicion conservadora: Y aunque la mayoría de la población cree que los recortes sociales brutales anunciados por el Gobierno británico serán injustos, sin embargo no cae ni su popularidad ni su intención de voto.

Sarkozy gira a la derecha: Con las encuestas anunciando un descenso preocupante en el apoyo social, el presidente de la República francesa gira a la derecha, mantiene asuntos delicados en la agenda (adelanto de la jubilación, inmigración…) y trata de recuperar así su relato originario de patria, ley y orden. En el nuevo Gobierno recién nombrado, se dejan ya los experimentos centristas de otros tiempos.

Angela Merkel saldrá reelegida estos días en el Congreso de la CDU prácticaente por unanimidad, reforzando su posición más conservadora en Europa. Ella no sucumbió a los experimentos centristas y siempre abogó con éxito (entre sus colegas europeos) por las políticas más austeras.

Zapatero recurre al Papa. Este fin de semana, en Cataluña, en un mítin de campaña, el presidente español recurrió al consabido “aquí las leyes no las hace el Vaticano, sino el parlamento”. Se llevó el mayor aplauso del encuentro (y la portada de El País y los cortes en los informativos…). El Gobierno trata de evitar de paso la contrariedad de haber anunciado recientemente que la renuncia a la prometida ley de libertad religiosa. Mi admirado profesor Enrique Gil Calvo indica claramente en un artículo hoy mismo que sin políticas claramente de izquierda, los socialistas no remontarán.

¿Y Rajoy? Todo el mundo ha coincidido en que la entrevista del otro día en El País, en la que el líder conservador español se mostraba de acuerdo con los recortes de Cameron y a favor de la supresión del matrimonio homosexual, fue un error. Yo también lo creo, pero no porque dijera esas cosas, sino porque no decía otras que las compensaran. Y porque la hizo en El País, mal lugar para demostrar que tienes ideas viniendo del PP. Si el PSOE sigue recuperándose en las encuestas, siquiera sea un poco, el PP no va a tener más remedio que recurrir a su discurso más duro: inmigración, recortes, etc. Ya lo han hecho en Cataluña, y veremos con qué resultado en 15 días.