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Segundo memorando imaginario a Rajoy

Jueves, 22 de Julio de 2010

Después del debate del estado de la nación de la semana pasada, que según algunas encuestas Rajoy ganó por poco, y según el CIS ganó zapatero por poco, redacté este segundo memorando imaginario a Rajoy, que hoy publica El País.

Aquí tienes el primero, publicado en marzo.

El líder con menor aprobación del mundo

Lunes, 7 de Junio de 2010

Me cuesta escribirlo, pero la situación no es para bromas. Si hacemos caso a la encuesta de Metroscopia de ayer en El País (pequeña, 500 entrevistas, pero suficiente), el índice de aprobación de Zapatero está en estos momentos en el 19 por ciento, once puntos más bajo que hace un mes. Obviamente, el descenso es resultado de los “recortes” anunciados hace unos días, entre los cuales el más grave en términos de opinión de opinión pública es la “congelación de las pensiones” (que luego supimos que no era tal para la mayoría de los pensionistas, pero ya nos lo contaron demasiado tarde …).

Conviene mirarse en el espejo internacional: Zapatero es en estos momentos el líder democrático menos valorado del mundo, al mismo nivel que Cristina Fernández de Kirchner en Argentina.

Quedan dos años: Lula y Bachelet, por ejemplo, estuvieron muy bajos (aunque no tanto) y remontaron al final. Además, según se acercan las Elecciones, la tendencia de los gobernantes es a mejorar en su aprobación (con muchas excepciones). Zapatero puede mejorar, pero los índices en este momento son para tomárselos muy en serio.

Acertijo: ¿Por qué lo bueno (como la lucha contra ETA) siempre se le atribuye al ministro de turno) y lo malo todo es culpa de Zapatero?

Un ensayo sobre el humor en las campañas

Domingo, 9 de Mayo de 2010

Carmelo Moreno, colega y profesor de la Universidad del País Vasco, ha publicado un artículo en la Revista Española de Ciencia Política, que describe el uso del humor en la campaña electoral de 2008 en España. Se titula El ‘Zejas’ y ‘La niña de Rajoy”, y demuestra un mejor uso del humor por parte de Zapatero que de Rajoy. Hace un análisis de los vídeos (unos 600) que rodaron por la web, y también las especificidades de cada uno en la campaña electoral.

La introducción del artículo, las referencias a la Sonrisa de Maquiavelo, y la diferenciación de los tres tipos de humor, son una excelente referencia al uso del humor en la política.

Carmelo presenta su investigación en Bilbao, el sábado 19 de junio en nuestro Encuentro de ACOP, en la parte de comunicaciones académicas.

Sarkozy, Zapatero, Obama y el storytelling

Jueves, 25 de Marzo de 2010

Me envía la profesora Manuela Ortega el artículo “Obama es el mensaje: una interpretación macluhiana del nuevo liderazgo presidencial estadounidense“, que nos presentó en Málaga y que acaba de publicar la Revista Psicología Política (GRACIAS POR OFRECERNOS LOS CONTENIDOS GRATIS).

Sobre el bueno de Barack Obama ya se ha escrito todo y empezamos a aburrirnos, pero el enfoque de Manuela (semitótico y cualitativo) está muy bien.

Su envío me ha recordado el artículo de hoy mismo de Josep Ramoneda (”Lecciones francesas”, El País), en el que nos habla del planchazo que se ha llevado Sarkozy en las regionales francesas, con el avance notable de la izquierda. Dice Ramoneda que las palabras grandilocuentes y los gestos imperiales tienen un límite, y que la gente quiere ver resultados. Zapatero, dice Ramoneda “debería aprender de las cuitas de Sarkozy que repitiendo vaguedades no se va a ninguna parte”.

Obama contó un relato de unidad, de esperanza y de cambio. Se embarcó en una dificilísima reforma del sistema de salud y la defendió cada día, implicando a la gente. El relato “empoderaba” a sus seguidores. Y ganó. Ahora afronta otros relatos: educación, inmigración… Veremos.

No es contar por contar. No es decir, sino hacer. O decir haciendo. Ese es el secreto y Manuela lo ha descrito bien.

Memorando imaginario a Rajoy, versión 2008

Jueves, 4 de Marzo de 2010

Ayer publicó El País el Memorando imaginario a Rajoy, un juego para explicar por dónde van las estrategias de comunicación de PP y PSOE en la política española. La idea de poner en el teclado de unos supuestos estrategas del Partido Popular la visión irónica de la situación fue en realidad de 2008. En enero de aquel año, tres meses antes de las Elecciones, escribí un memo imaginario, que terminé por dejar en el cajón por la posición que entonces ocupaba, en la dirección del Gabinete de un ministerio. No era oportuno y el texto ahí quedó, en mis archivos. Ahora te lo ofrezco aquí como curiosidad, respetando hasta la última coma del texto original, inédito.

Aquí lo tienes.

Memorando preelectoral imaginario al

candidato Rajoy (versión enero 2008) 

 

De:             Asesoría estratégica del Partido Popular

A:               Mariano Rajoy

Asunto:       Los resultados de la “gestión del terror”

 Al menos aquí estamos. Tras pasar de la mayoría absoluta a la oposición, castigados por las maniobras que hicimos los tres días previos a las Elecciones, tras una pérdida de confianza por la foto de las Azores, la pésima gestión simbólica del Prestige, el “decretazo” y la antipatía natural que suscitaba el presidente Aznar, llegamos a las Elecciones relativamente fuertes. La estrategia ha funcionado. Quizá conviene recordar qué le pasó al PSOE cuándo González perdió frente a Aznar: cuatro años de travesía del desierto, fallidas elecciones primarias y fallido liderazgo de Borrell y Almunia. Fue eso – la ausencia de una oposición fuerte – lo que nos permitió pasar por centristas entre el 96 y 2000. Sabemos que las palomas del partido (Gallardón, Núñez Feijoo,  Camps, los Arriola y compañía) defienden la vuelta al centro, pero es justo reconocer que la estrategia de los halcones (Aznar, Acebes, Zaplana, Aguirre) ha funcionado, al menos, para llegar hasta aquí.

 Qué bien que la economía vaya mal. Si miramos los datos (buen crecimiento del PIB, superávit presupuestario, mejora de la productividad, paro en mínimos históricos, subida de salario mínimo y pensiones…), lo cierto es que la economía marcha, pero esta sensación de que va peor que antes, y que será aún peor, nos viene en un momento óptimo, porque los dos grandes miedos que hemos agitado – que España se rompe y que el Gobierno se ha rendido ante ETA – están muy desacreditados, aunque hayan hecho su efecto. Es dudoso que consigamos convencer a la gente de que llega el cataclismo económico, pero deberíamos intentarlo. Es lo único que nos queda. Lo de Pizarro ha estado bien en general, pero cuidado con él, porque tiene demasiadas aristas, nos identifica con el ultraliberalismo y en Cataluña cae mal.

 Nos manejamos mejor con lo simbólico y lo emocional. A un visitante ajeno le agradaría la visión general del país: economía sana, razonable estabilidad social, ausencia de problemas graves con la inmigración, mejoras en derechos sociales, un país objetivamente seguro, tolerante y solidario… No tenemos una situación objetivamente angustiosa. Pero una cosa son los hechos y otra las percepciones, y estas últimas están definidas por los mensajes de los políticos y de los periodistas. No hacer batalla con esos asuntos fue un acierto, porque el Gobierno nos habría ganado en todos y cada uno de ellos. Fue una buena elección orientarnos a lo simbólico: la unidad de España, la bandera, la “rendición ante ETA”. Y ahora los elementos más discutibles y emocionales de la economía, como que la gente no llega a final de mes, o que suben la cesta de la compra y las hipotecas. Esas cuestiones son más maleables, más controvertidas y, lo que es más importante, más sentimentales. Como los socialistas han descubierto sólo recientemente, lo emocional tiene más fuerza y es más eficaz que lo racional. Mientras ellos acaban de descubrir nuestras tácticas leyendo a su nuevo gurú, George Lakoff, nosotros las aplicamos con disciplina prusiana: la repetición tenaz de un mismo mensaje y las apelaciones emocionales al orden y la autoridad frente a los enemigos de la patria. De esta manera, mientras ellos dan la tasa de paro, hablan del superávit de la Seguridad Social o se empeñan en discutir con argumentos, nosotros hablamos de rendiciones, traiciones a los muertos, ruptura de España, reapertura de las brechas de la Guerra Civil, fin de la familia… Hemos trasladado un relato tan apocalíptico, que sus blandas apelaciones a los nuevos derechos sociales se convierten en una narración mucho más etérea. Hemos contado para ello con una magnífica ayuda: tres de los cuatro grandes periódicos nacionales (hasta la aparición de Público) se han alineado con nosotros sin ningún pudor, y el otro se ha puesto exquisito con el Gobierno disparando balas de “fuego amigo”, cuando no directamente hostil. La televisión ya no es una herramienta en manos del Gobierno, ni la privada ni la pública. Y en la radio Onda Cero pasa por centrista gracias al extremismo de la COPE. No tengamos prejuicios morales a este respecto. Mejor España rota que roja. Ya tranquilizaremos al personal si conseguimos gobernar.

 Ganamos gestionando bien la angustia. Hace una década que se ha demostrado que si le recuerdas a la gente que la muerte existe, que están en peligro sus valores, que hay razones para la angustia… ¡la gente se vuelve más conservadora! Parece que en España en estos últimos años esto ha sido así. El relato según el cual Zapatero es un presidente débil que está en manos de los radicales independentistas aquí dentro y de los populistas de izquierda en el resto del mundo, sólo es creíble si se corresponde con la narración según la cual España es un país en peligro. Pero es que, además, esa sensación genera inmediatamente una reacción conservadora, como han demostrado los teóricos de la Gestión del Terror (terror management), con más de 150 estudios en todo el mundo. No podríamos aguantar de aquí a marzo sólo con estos nuevos mensajes ingenuos y positivos de apoyo al Gobierno en la lucha antiterrorista… No tenemos más remedio que recordar a la gente que “España está en peligro”, ahora en peligro económico. Si no, los nuestros no se movilizarán, por mucho que parezca que tenemos un electorado mucho más fiel, que va religiosamente a misa y luego al colegio electoral. Estas últimas apelaciones al Rajoy campechano, simpático, cercano, no tendrán eficacia si no seguimos recordando que ETA está más fuerte que nunca, que el Gobierno se ha rendido a los independentistas y que la economía está en crisis. En pocas palabras, Rajoy quiere representar la seguridad frente a un presidente débil. Si no mantenemos en nuestros electores potenciales la sensación de angustia, nos quedamos sin relato.

 Que sean ellos los que se queden en casa: El problema es cómo mantener la angustia, logrando que los nuestros vayan a votar contra el Gobierno, y no despertar en los suyos el temor de que gobernemos. En ese sentido, no nos interesa que se publiquen encuestas diciendo que podemos ganar. Todo el mundo sabe que eso depende de millón y medio o dos millones de votantes, más bien jóvenes y más bien de izquierdas, que están algo desencantados con Zapatero, pero que no nos votarían a nosotros. Sólo irán a votar por el PSOE si se dan cuenta de que nosotros derogaríamos la ley de matrimonio homosexual, frenaríamos los avances sociales o pondríamos como ministro de Familia a un legionario de Cristo, por ejemplo. No les asustemos y que no voten. En eso no han ayudado mucho nuestros obispos en la manifestación de los Kikos de la Navidad. Hasta marzo, mejor moderación.

 ¡Es la emoción, estúpido!: “Es la economía, estúpido”, escribió en aquel cartel legendario el inefable James Carville a Bill Clinton en la campaña del 92, para que no olvidara la importancia de mantenerse en el mensaje único de la economía. Recemos para que Zapatero se olvide de la emoción, como le sucedió en parte en Tengo una pregunta para usted…Si se empeña sólo en los datos macroeconómicos, en las estadísticas y en los grandes números, se alejará de los desencantados. Recemos porque no sea capaz de evocar un relato fácil de entender, que entre los apáticos y los desmovilizados tendría mucho éxito: “en cuatro años hemos extendido derechos a millones de ciudadanos, hemos promovido una economía más justa y solidaria, hemos buscado la paz y la cooperación; y lo hemos hecho con buen talante. Todo eso está en juego si gana Rajoy”. Si Zapatero no busca este relato poniéndole personajes cercanos y visibles, si no es capaz de decir que todo eso está en juego… entonces tendremos el camino libre para situar nuestro relato: “Ya está bien de debilidad. O yo, moderado y cercano Rajoy, o el caos”.

Preparemos el postdebate. Estas sesiones de preparación de los debates que ya estás teniendo nos vienen muy bien. Calculamos que diez o doce millones de personas estarán viéndolos. Van a ser muy importantes porque hace quince años que no se ven en televisión debates presidenciales y porque cunde la sensación de que “hay partido”. Pero tan importante como estas sesiones será lo que se diga un minuto después de que termine el debate. Afortunadamente tenemos en eso ventaja, porque los tertulianos de Madrid están de nuestra parte. Pero nos lo tenemos que trabajar para que salgan en fila a defender tu actuación esa misma noche y al día siguiente en la radio y los periódicos, aprovechando que la mayoría de los opinantes está de nuestro lado.

Todo o nada. Hemos jugado una partida dura estos cuatro años. Si la perdemos la perdemos estrepitosamente y los nuestros nos castigarán. Hemos optado por anunciar el desastre, centrar todos los ataques en Zapatero y hacer una oposición sin piedad. Una segunda derrota en las Elecciones cuestionará la estrategia en su conjunto y sin duda abrirá una competencia interna por un nuevo liderazgo en el partido. Todos sabemos, y es bueno asumirlo, que pelearán por ella Aguirre y Gallardón, con un claro predominio interno de la primera. Si alguien es capaz de mantener la tensión “entre Madrid y la periferia”, la sensación de angustia bajo el Gobierno de Zapatero, un aparente liberalismo thatcherista que es en realidad simple y puro neoconservadurismo… esa es Aguirre. Estemos preparados: un fracaso electoral podría traducirse en la apertura inmediata de un congreso extraordinario del Partido, para renovar a nuestros líderes. Lo doloroso es preferible hacerlo rápido. Quizá así ganemos en 2012 y quizá no tengamos que hacerlo sometiendo al país a tanta tensión como en este periodo que ahora termina.

Los cagarrones de la década en España

Miércoles, 2 de Diciembre de 2009

Aquí te dejo una selección de errores tácticos de la década que terminamos. Me inspira el post de abajo. Si recuerdas alguno más especialmente relevante, escríbeme (l.arroyo@asesoresdecomunicacionpublica.com).

1. “Dentro de un año estaremos mejor”… y a la mañana siguiente mueren dos en la T4. Recuerdo bien el momento porque estaba en Moncloa cuando el presidente Zapatero, en rueda de prensa de evaluación del año 2006, declaró estar convencido de que el año siguiente estaríamos mejor que el que terminaba. “Tendrá información de que el ‘alto el fuego permanente’ cuajará”, pensé yo. Muchos nos quedamos a cuadros, como el propio presidente, cuando al día siguiente ETA mató de un bombazo en la T4 a dos inmigrantes que dormían en el aparcamiento de la terminal, y no escucharon el anuncio de evacuación.

2. La niña de Rajoy. Parece que fue idea y texto de mi desconocido colega Antonio Sola, o quizá Pedro Arriola… no sé, porque nadie quiso hacerse padre de la criatura…. pero aquella niña vulgar, en lectura más vulgar aún, no fue el cierre más acertado en el debate cara a cara que enfrentó a Zapatero y Rajoy en la campaña de 2008. Peor aún insistir con aquellas niñas en un mítin luciendo camisetas con la leyenda “Yo soy la niña de Rajoy”.  Y no digamos recuperar a la niña en el segundo debate.

3. ”Por qué no te callas…”.  El Rey no lo pasó muy bien cuando, tras cuatro décadas de discreción, sale de su proverbial prudencia para increpar al presidente Chávez, que no paraba de criticar al ex presidente Aznar en una Cumbre Iberoamericana. Las imágenes dieron la vuelta al mundo, y también un buen argumento de “resistencia antiimperialista” a Chávez. El Rey se vio obligado a reestablecer el orden recibiendo al venezolano semanas después, quien en la visita, simpático él después de haber ganado el referéndum de confirmación, le regaló una camiseta con la conocida frase. 

5. “La hipótesis prioritaria es ETA”. Cuanto más comparecía el entonces ministro del Interior, Angel Acebes, peor lo ponía: la insistencia en que lo probable es que la autoría del 11M hubiera sido de ETA, cuando todo el mundo sabía que los autores eran los yihadistas, resultó trágica en los días previos a las Elecciones de 2004, que finalmente perdería el PP. El error aún se mantuvo durante cuatro años, con la historia de la participación de ETA en el atentado, y la furgoneta, y el titadine y otros eslabones de una supuesta conspiración. Una cuarta parte de la población terminó dudando de la autoría del atentado, pero el resto desaprobaba el empecinamiento.

8. La foto de las Azores. Ninguno de los tres sobrevivió al desastre que provocaron. La foto fue el catalizador de la indignación popular en España, que rechazaba en casi un 90 por ciento la invasión de Irak. Aznar quiso “sacar a España”, como dijo en alguna ocasión, “del rincón de la Historia”. Y de camino dio un paso definitivo para que su partido perdiera las Elecciones.

7. “Las playas están esplendorosas”, dijo el ministro de Defensa, Federico Trillo, cuando el chapapote del Prestige cubría gran parte de las playas de Galicia, Asturias y Cantabria. Trillo fue una mina de frases para la historia, como aquella narración poética de la reconquista de Perejil, sus comentarios sobre las familias de los fallecidos en el Yak 42, etc.

(((Añade Jorge Colmenarejo estos otros errores, con sus propias palabras: 

  • “La huelga ha fracasado”, pronunciada por el ex portavoz del gobierno de Aznar, Pío Cabanillas, a primera hora del 20 de junio del 2002. Fue el comienzo de la derrota comunicativa de Aznar.
  •  La foto de la boda de la hija de Aznar que destruyó la imagen “austera” del ex presidente.  
  • Los “hilos de plastilina” de Rajoy en la crisis del Prestige. Todos pudimos ver luego que no eran precisamente eso lo que salía del Prestige.  
  • La foto de Montserrat Corulla en manos de Sebastián en el debate con Gallardón. El alcalde lo llevó hábilmente al terreno personal y evitó que se hablará del caso de corrupción. Incluso consiguió que El País publicase un editorial censurando la actitud del actual ministro de Industria. Sebastián reconoció su error una semana después.

¿Descoordinación del Gobierno español?

Jueves, 10 de Septiembre de 2009

Hay factores que no están recogidos en el artículo de Antoni Gutiérrez Rubí hoy en El País, que tienen que ver con los equilibrios internos en el Gobierno, con el papel de los propios medios de comunicación, la Guerra del Fútbol (y ahora de la televisión de pago), etc., pero Antoni afina mucho en su comentario sobre la descoordención en la comunicación del Gobierno de Zapatero. Antoni es un analista sofisticado y se lo agradecemos. Hacen falta análisis serios en nuestro oficio.