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Cómo dar discursos como Kennedy

Sábado, 6 de Febrero de 2010

Quizá sea demasiado ambicioso: probablemente para llegar a los niveles emocionales de discursos como los de Kennedy o Martin Luther King habría que haber vivido en los años 60 y haber defendido causas tan poderosas como “la libertad frente al comunismo” o los derechos de los negros. Y quizá haber tenido como logógrafo a un genio como Ted Sorensen (tengo aún por leer Counselor, sus memorias de 2008), en el caso de Kennedy; o ser predicador, como King.

Pero hoy quiero ayudarte, si te apetece, a acercarte al estilo de Kennedy. Primero debes saber que se puede leer bien sin que se note demasiado. Te recuerdo que oradores como Obama o Sarkozy, o Leonel Fernández en República Dominicana, o Lula en Brasil, u otros tantos, que pasar por estar entre los mejores, lo leen prácticamente todo. Y no pasa nada.

Y segundo, que hay algunos truquitos sencillos que ayudan. Muy sencillos. Te cuento dos fundamentales.

1. PON EL TEXTO EN FORMA DE POEMA, EN FORMA DE PROMPTER.

Tomemos un extracto del segundo discurso más célebre de la Historia contemporánea, después del “Tengo un sueño” de King. Se trata de “Ich bin ein Berliner”, pronunciado por el presidente estadounidense en plena Guerra Fría frente al muro de Berlín. Trata de leer este texto como lo harías ante el público:

Hace dos mil años, el orgullo mayor era decir: “Civis romanus sum”. Hoy, en el mundo libre, el mayor orgullo es decir “Ich bin ein Berliner”.  Hay mucha gente en el mundo que no comprende, o dice que no lo comprende, cuál es la gran diferencia entre el mundo libre y el mundo comunista. Dejadles que vengan a Berlín. Hay quienes dicen que el comunismo es la corriente hacia el futuro. Dejadles que vengan a Berlín. Y hay quienes dicen, en Europa y en otros lugares, que podemos trabajar con los comunistas. Dejadles que vengan a Berlín. Hay incluso unos cuantos que dicen que es cierto que el comunismo es un sistema funesto, pero que nos permite progresar económicamente. Lass´sich nanch Berlin Comen. Dejadles que vengan a Berlín.

Y ahora mira como mejora si el texto lo tienes así:

Hace dos mil años,

el orgullo mayor era decir:

“Civis romanus sum”

Hoy,

en el mundo libre,

el mayor orgullo es decir

“Ich bin ein Berliner”

Hay mucha gente

en el mundo

que no comprende

o dice que no comprende,

cuál es la gran diferencia

entre el mundo libre

y el mundo comunista.

Dejadles que vengan a Berlín.

Hay quienes dicen

que el comunismo

es la corriente hacia el futuro.

Dejadles que vengan a Berlín.

Y hay quienes dicen,

en Europa

y en otros lugares,

que podemos trabajar con los comunistas.

Dejadles que vengan a Berlín.

Hay incluso unos cuantos

que dicen

que es cierto

que el comunismo

es un sistema funesto,

pero que nos permite

progresar económicamente.

Lass´sich nanch Berlin Comen.

Dejadles que vengan a Berlín.

 

2. PRIMERO LEER Y LUEGO DECIR.

Ahora, al pronunciar tu discurso, ve despacio (entre 130 y 150 palabras por minuto), y haz las pausas al terminar cada línea. Igual que Kennedy, como puedes ver en vídeo original del carismático presidente. De esta manera podrás primero leer la frase en el papel y luego decirla al auditorio. Tus ojos irán un poco por delante de la boca. Es muy sencillo cuando se ha practicado.

¿Quieres practicar con un prompter? (Bueno casi: es más bien un karaoke). Pues prueba haciendo click aquí:

KARAOKE ICH BIN EIN BERLINER Si no quieres el doblaje, quita el sonido a tu ordenador. Así formamos en Asesores a los políticos y las políticas, con nuestro “karaoke político”. Y así vamos a practicar mañana con los futuros líderes latinoaméricanos que la FIIAPP forma aquí en España en su Master de Estudios Políticos Aplicados, a quienes dedico este post, sin conocerlos aún.

Salud.

El discurso y quién lo dice y cuándo lo dice

Martes, 28 de Julio de 2009

Debía correr 2000 o 2001 cuando se produjo en el socialismo madrileño la elección del nuevo secretario general. Era un congreso convulso, como todos los del Partido Socialista de Madrid de los últimos lustros. Yo andaba por allí ayudando en el discurso del candidato finalmente perdedor, José Antonio Díaz. Un tipo del que no he vuelto a tener noticias, un tal Alvaro, se descolgó aquella tarde con una idea peregrina:

- Ya lo tengo – dijo – “Tengo un sueño”… “el sueño de un partido socialista unido… Sueño que nuestras compañeras y compañeros…

Los diez que andábamos allí dando ideas para el discurso de marras – (imagínate, diez para un discurso… pandilla de inútiles éramos…), nos miramos atónitos. Aquel individuo pretendía emular a Martir Luther King en un congreso a navaja volante en la federación socialista de Madrid…. Un despropósito que finalmente no cometimos, claro.

Me ha acordado de esta pintoresca anéctoda porque Félix Ovejero Lucas ha escrito recientemente en un artículo maravilloso en El País en el que habla de la necesaria coherencia entre quién habla, lo que dice, cómo lo dice, y el momento en qué lo dice. Difiero en las cosas que dice sobre Zapatero, y difiero porque algún dato tengo que seguro el profesor no conoce, pero me parece que apunta muy bien y acierta en el diagnóstico general. No te lo piedas.

Dos nuevos discursos de interés

Martes, 14 de Julio de 2009

En España, Patxi López, el nuevo presidente (lehendakari) del Gobierno Vasco, hizo un discurso apasionado, emocionante y muy distinto de los que solía pronunciar su antecesor (más templados), con ocasión del primer atentado al que se enfrentaba desde su nueva responsabilidad. Merece la pena porque es pura poesía y pura política.

También lo es, cómo no, el histórico discurso de El Cairo, del presidente Obama, en el que el orador pretende reconstruir los lazos entre Estados Unidos y el Islam.

Tienes ambos en la nueva web de Asesores de Comunicación Pública

Discurso memorable de Sarkozy

Martes, 5 de Mayo de 2009

Hemos puesto entre los diez mejores discursos el que pronunció Sarkozy el martes 28 de abril en el Congreso de los diputados. Se levantaron todos de sus escaños, incluyendo los progresistas. Fue vibrante, educativo, movilizador y apasionado. Se movía demasiado, como el hiperactivo que es, pero merece la pena leerlo y verlo. Lee el discurso completo