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Historia para el verano

Lunes, 5 de Julio de 2010

Estoy leyendo en paralelo dos libros que recomiendo vivamente a quienes quieran conocer la historia de la comunicación política. Me sorprende que aún no se haya escrito, que yo sepa, ni en español ni en inglés, ninguna historia comprehensiva del asunto, pero estos dos libros ayudan.

El primero es De Gutenberg a Internet, una historia social de los medios de comunicación, de Asa Briggs y Peter Burke, editado por Taurus en 2005. Quitando la parte (corta) de historia de los medios de transporte, el libro cuenta, por ejemplo, cómo se extendían las ideas políticas en los cafés europeos en el siglo XVII, cómo cautivó a los políticos el cine y luego la televisión, las profecías que se hicieron, muchas veces equivocadas, sobre elos efectos de los medios y muchas otras cosas.

De Gutenberg a Internet - Asa Briggs

LIBROS - LA FABRICACION DE LUIS XIV

Y del mismo Peter Burke, un historiador social de primera, otra obra deliciosa: La fabricación de Luis XIV, editado por Nerea, 2003. Es la historia de cómo gestionó su imagen el primer y más importante mito político francés: sus palacios, sus pinturas, sus esculturas, sus monedas, estampas y monumentos. Cómo fue capaz de componer durante 70 años su propia imagen. El libro es una delicia para descubrir que, en realidad, en la era Facebook hemos inventado pocas cosas.

Vuelve de Gaulle, 70 años después

Martes, 22 de Junio de 2010

Quedan pocos combatientes de la II Guerra Mundial vivos, Sarkozy quiere ser un poco como Napoleón o De Gaulle, se cumplían 70 años del día del discurso, y Cameron está recién llegado; además, Alemania está en horas bajas. Por eso Francia ha celebrado por todo lo alto el aniversario del discurso de Charles de Gaulle en la BBC, alentando a la resistencia contra la Alemania invasora de Hitler.

De Gaulle está de moda en Francia. Ya es allí una figura mítica, y da nombre a 3.633 calles, más que Pasteur, 3.001, y más que Víctor Hugo, que tiene 2.258, como cuenta The Economist. Se estan editando libros y hay carteles y exposiciones en muchos lugares del país. Es, para la mayoría, el francés más relevante de todos los tiempos.

El momento cumbre en el recuerdo del mito fue la reciente visita del presidente francés Sarkozy, el pasado día 18, aniversario de un discurso histórico, a los estudios de la BBC, desde donde se emitió, acompañado de David Cameron.

La visita tiene todo un simbolismo: Francia y Gran Bretaña unidas frente a Alemania. Crisis entonces (política) y crisis hoy (económica). Y dos líderes mundiales (Churchill y de Gaulle; Cameron y Sarkozy). Salvando las distancias en todo, claro.

El discurso de la BBC de de Gaulle fue memorable y mítico. Un casi desconocido militar apelaba desde Inglaterra (en Francia no podía hacerlo por dominio nazi) a la resistencia del pueblo francés. Lo hacía desde un estudio que no se conoce con seguridad y que probablemente hoy no existe, pero era retransmitido con autorización de Churchill, pese a las muchas resistencias también en Inglaterra. Prácticamente nadie lo oyó en Francia (los nazis habían amenazado con la muerte a los que siguieran la BBC), y ni siquiera quedó grabado por impericia del realizador. Avisado del error, de Gaulle se prestó a grabar otro discurso parecido a los pocos días. Este sí quedó grabado.

El día antes del discurso de de Gaulle, Petain, premier de Francia, había anunciado su rendición ante Alemania. Las palabras de de Gaulle animaron al pueblo a seguir resistiendo.

La BBC tiene aquí un bonito vídeo sobre a cuestión, y una referencia amplia escrita al discurso.

Original, en francés:

Les chefs qui, depuis de nombreuses années, sont à la tête des armées françaises, ont formé un gouvernement. Ce gouvernement, alléguant la défaite de nos armées, s’est mis en rapport avec l’ennemi pour cesser le combat.

Certes, nous avons été, nous sommes, submergés par la force mécanique, terrestre et aérienne, de l’ennemi.

Infiniment plus que leur nombre, ce sont les chars, les avions, la tactique des Allemands qui nous font reculer. Ce sont les chars, les avions, la tactique des Allemands qui ont surpris nos chefs au point de les amener là où ils en sont aujourd’hui.

Mais le dernier mot est-il dit ? L’espérance doit-elle disparaître ? La défaite est-elle définitive ? Non !

Croyez-moi, moi qui vous parle en connaissance de cause et vous dis que rien n’est perdu pour la France. Les mêmes moyens qui nous ont vaincus peuvent faire venir un jour la victoire.

Car la France n’est pas seule ! Elle n’est pas seule ! Elle n’est pas seule ! Elle a un vaste Empire derrière elle. Elle peut faire bloc avec l’Empire britannique qui tient la mer et continue la lutte. Elle peut, comme l’Angleterre, utiliser sans limites l’immense industrie des États-Unis.

Cette guerre n’est pas limitée au territoire malheureux de notre pays. Cette guerre n’est pas tranchée par la bataille de France. Cette guerre est une guerre mondiale. Toutes les fautes, tous les retards, toutes les souffrances, n’empêchent pas qu’il y a, dans l’univers, tous les moyens nécessaires pour écraser un jour nos ennemis. Foudroyés aujourd’hui par la force mécanique, nous pourrons vaincre dans l’avenir par une force mécanique supérieure. Le destin du monde est là.

Moi, Général de Gaulle, actuellement à Londres, j’invite les officiers et les soldats français qui se trouvent en territoire britannique ou qui viendraient à s’y trouver, avec leurs armes ou sans leurs armes, j’invite les ingénieurs et les ouvriers spécialistes des industries d’armement qui se trouvent en territoire britannique ou qui viendraient à s’y trouver, à se mettre en rapport avec moi.

Quoi qu’il arrive, la flamme de la résistance française ne doit pas s’éteindre et ne s’éteindra pas.

Demain, comme aujourd’hui, je parlerai à la Radio de Londres.

Charles de Gaulle
Traducción al castellano:

Los jefes que, desde hace varios años, están al mando del ejército francés, han formado un gobierno. Ese gobierno, alegando la derrota del ejército, estableció comunicación con el enemigo para cesar los combates.

Por supuesto, hemos estado, y estamos hundidos por la fuerza mecánica, terrestre y aérea del enemigo.

Infinitamente, más que su número, son los tanques, los aviones, la táctica de los alemanes lo que nos hace retroceder. Son los tanques, los aviones, la táctica de los alemanes los que han sorprendido a nuestros mandos, al grado de llevarlos a la situación en la que hoy se encuentran.

Pero, ¿se ha dicho la última palabra? ¿La esperanza debe desaparecer? ¿La derrota es definitiva? ¡No!

Créanme, a mí que les hablo con conocimiento de causa y les digo que nada está perdido para Francia. Los mismos medios que nos han vencido pueden darnos un día la victoria.

¡Pues Francia no está sola! ¡No está sola! Tiene un vasto imperio de su lado. Puede formar bloque con el Imperio Británico que domina el mar y continúa la lucha. Puede, como Inglaterra, utilizar sin límites la inmensa industria de los Estados Unidos.

Esta guerra no se limita al triste territorio de nuestro país. Esta guerra no se decidió en la Batalla de Francia. Esta guerra es una guerra mundial. Todos los errores, todos los retrasos, todas los sufrimientos no impiden que haya, en el universo, todos los medios necesarios para aplastar un día a nuestros enemigos. Aplastados hoy por la fuerza mecánica, podemos vencer en el futuro con una fuerza mecánica superior. El destino del mundo está ahí.

Yo, el General De Gaulle, actualmente en Londres, invito a los oficiales y a los soldados franceses que se encuentren en territorio británico, o que ahí vinieran a encontrarse, con sus armas o sin ellas; invito a los ingenieros y obreros especialistas de la industria de armamento que se encuentren en territorio británico, a ponerse en contacto conmigo.

Pase lo que pase, la llama de la Resistencia Francesa no debe apagarse y no se apagará.

Mañana, igual que hoy, hablaré en la Radio de Londres.

Charles de Gaulle

Adefesios del simbolismo político

Martes, 13 de Abril de 2010

A propósito del Valle de los Caídos, del que tienes aquí abajo alguna reflexión, saco del cajón la referencia que me envió Josué, recogida en Foreing Policy, hace unos días: una bonita exposición de las estatuas políticas más feas del mundo. Como veras, muchas son reflejo de los delirios de grandeza de sus promotores, a veces dictadores bajitos y malhumorados.

No sé si quedarme con ésta:

O con ésta:

Las estatuas políticas más feas del mundo: fotos.

El arte de la oscuridad

Martes, 13 de Abril de 2010

En la República Dominicana, en la provincia de San Cristóbal en la que nació el dictador, se habla de crear un “Museo de Trujillo”. La iniciativa no está clara y ya ha generado la polémica típica que suele surgir en estos casos.

En España no existe museo alguno “de la Memoria”. Más bien al contrario: aún puede verse prácticamente como fue inaugurado el templo y la cripta del Valle de los Caídos, el gran monumento del franquismo en el que están enterrados Franco y Jose Antonio, junto con miles de fallecidos en la Guerra de los dos bandos. El monumento ha sido punto de reunión de los pocos fascistas que aún quedan, y Patrimonio no se atreve aún a tomar decisiones drásticas sobre el recinto. Qué contraste la brevedad y asepsia con que el Gobierno menciona en la web el “monumento” (aquí), con la lamentable hagiografía de la increíble Fundación Francisco Franco, que dice que aquello es un monumento “a la reconciliación”. Hay que leer el libro de mi admirado amigo José María Calleja, El Valle de los Caídos, y leer también El Gran Manipulador, de Paul Preston.

Aún nos hacen falta unos añitos para que España no se agite tanto con la revisión de sus miserias. Mírese la polémica en la que se ha visto envuelto el juez Garzón por su intento de perseguir los delitos de la época, o la absurda controversia que en 2004 produjo el traslado de documentación de Salamanca a Cataluña.

El pueblo judío ha estado tratando de mantener la memoria sobre el Holocausto de todas las maneras imaginables. Entre ellas, la apertura de un total de 62 museos del Holocausto repartidos por Europa, Japón, Sudáfrica y Latinoamérica. Ninguno en el mundo árabe o musulmán (en realidad hay uno en Nazareth, destinado a los árabes de la ciudad, pero en territorio israelí). Entre los museos de la lista se incluyen los impresionantes campos de concentración de Polonia o Austria, por ejemplo. Mathausen pone los pelos de punta: sin prácticamente ninguna señalización ni aparataje turístico, allí se llega uno a poner debajo de la salida de gas en las cámaras, o a entrar en una de las celdas de castigo en las que caben dos personas de pie. Aterrador. El Museo del Holocausto de Washington DC proporciona una experiencia más sofisticada pero igualmente impresionante. La hermosa casa de Anna Frank en Amsterdam, atracción turística del circuito de la ciudad, y no incluida en la lista de museos, es también emocionante.

Como explica con brillo María Pía Lara en su libro Narrar el mal, que ya he citado aquí, los pueblos necesitan exorcizar su sufrimiento narrándolo. Y los museos de la memoria son una buena herramienta para ello. La autora del libro cuenta que la conciencia mundial sobre el Holocausto no surgió de la noche a la mañana, sino que tardó mucho tiempo en configurarse. De hecho, las primeras iniciativas de creación de museos de la memoria no fueron aprobadas hasta los años 50, bien pasada la Segunda Guerra Mundial.

Los judíos lo han logrado con tenacidad, y obviamente ayudados por la dimensión brutal de su tragedia. Pero hay otras muchas iniciativas que en otras partes del mundo han estado cargadas de polémica. Cuenta algunos casos latinoamericanos Newsweek en un pequeño pero muy buen artículo (”The Art of Darkness”)

Justo antes de dejar el cargo, Bachelet inauguró en Chile el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Piñera prefirió no ir a la inauguración. Perú está en camino del construir también su Lugar de la Memoria este mismo año. Y nuevos o remodelados museos están en camino en Guatemala, Argentina o México.  

La memoria es buena, sin duda, pero crea tensión, y ese es el problema que está surgiendo en Latinoamérica: las dictaduras y sus crímenes de los años 70 y 80 están aún demasiado cerca, y sus protagonistas “demasiado vivos”.

“El arte del poder” en el Prado, esta semana

Sábado, 6 de Marzo de 2010

Aprovecha estos días grises en Madrid para ver esta exposición única en la que las armaduras originales de los reyes del Imperio español “dialogan” con los retratos de esos mismos reyes. Las armaduras, confeccionadas por los más prestigiosos artistas europeos eran el símbolo más poderoso de los reyes.

(Extracto de la presentación de la colección en la web del Museo del Prado))

Desde principios del siglo XVI hasta finales del XVIII ningún elemento formaba parte tan relevante de las características esenciales de la imagen del gobernante europeo como la armadura. Monarcas, emperadores, príncipes y nobles se hicieron retratar con ella conscientes de su simbólica asociación al poder. El arte del poder. La Real Armería y el retrato de corte incidirá precisamente en el papel trascendente de la Armería como colección de referencia en el desarrollo del género del retrato armado para mostrar la fortuna de la dinastía y su poder dominante en Europa.

La muestra recoge una cuidada selección de piezas forjadas por los armeros más relevantes del Renacimiento como los hermanos Negroli, la familia Helmschmid o Wolfgang Grosschedel, junto a esculturas del taller de Leone y Pompeo Leoni, un tapiz procedente de Patrimonio Nacional, que incluye un retrato armado de Carlos V, y obras de los más importantes pintores del momento como Tiziano , Rubens y Velázquez, procedentes del Museo del Prado y otras instituciones nacionales e internacionales, estableciendo entre ellas una profunda relación en la expresión de la representación del poder y la ideología de los monarcas españoles.

En El Arte del poder: la Real Armería y el retrato de Corte, ese diálogo maravilloso se produce desde el próximo martes al calorcito del Museo del Prado en estos días otoñales. La veré a mi vuelta de un nuevo periplo latinoamericano.

Los siete pilares de la grandeza

Jueves, 25 de Febrero de 2010

Ya vimos ayer – mira un poco más abajo – que el concepto “grandeza” que considera el autor es cuestionable si no te pones hielo en el cerebro, pero es interesante transcribir aquí lo que Ludwig propone como siete características de los grandes gobernantes del siglo XX, sus “siete pilares de la grandeza”

1. Dominio

Los grandes tienen instito y fuerza para ponerse por encima de los demás. Ya desde pequeños suelen ser líderes de su escuela, de su aula, de sus pandillas…

2. Rebeldía

Se rebelan contras sus maestros, contra sus padres, contra su religión o sus autoridades.

3. Presencia personal.

Si no la tienen, la buscan, la alimentan. Además, son reservados en lo más íntimo. Se guardan buena parte para sí mismos o sus más cercanos.

4. Agentes de cambio.

Tienen un cierto estilo autoritario, pero son capaces de sacrificarse: su tiempo, su familia, sus amistades.

5. Vanidad

Tienen compostura, confianza en sí mismos, pose. Se preparan a conciencia. Muchos de ellos han hecho teatro, o música, o han ejercido algún otro arte. Les gusta ser admirados.

6. Coraje

Asumen riesgos, a veces excesivos, pero con mucho convencimiento y persuasión. Si dudan, no lo dejan notar.

7. Constante preocupación

Siempre trabajan. No descansan. Están siempre inquietos. Persiguen incasablemente su objetivo.

Fuente: Arnold M. Ludwig: King of the Mountain

(Ya está bien de este libro. Lo dejo en mi estantería por unos cuantos años y no te aburro más…).

¿Se puede medir la “grandeza política”?

Miércoles, 24 de Febrero de 2010

Eso es lo que propone Arnold Ludwig (para los líderes del siglo XX), en el varias veces citado aquí King of the Mountain. El entiende que la grandeza política debería ser resultado de las siguientes variables:

1. Es más grande quien crea un nuevo país, una nueva patria, antes inexistente, y especialmente si lucha por crearla o liberarla. Como Ben Gurion, Mao o Ataturk.

2. Es más grande quien conquista más territorio y no lo pierde, como Menahem Begin, Arafat, Clemenceau o Wilson.

3. Es más grande quien más tiempo está en el poder. El récord, prescindiendo de emperadores dinásticos y reyes, lo tienen Kim Il Sung de Korea (46 años), Enver Hoxha de Albania (41 años), Franco en España y Selassie de Etiopía (39 años).

4. Es más grande quien gana guerras (como Stalin, Bush, Thatcher o Churchill) y menos quien las pierde (Hitler, Johnson o Nixon).

5. Es más grande quien, a modo de ingeniero/a social, hace leyes sin precedentes, como Mao, Roosevelt o Clinton).

6. Es más grande quien promueve o sostiene la prosperidad económica, como Clinton o Reagan o Hitler).

7. Es más grande quien es activo en asuntos internacionales (como Churchill, Kohl o Brandt), algo quien lo es en asuntos regionales, y menos quien es activo en asuntos étnicos o religiosos.

8. Es más grande quien define una idelogía que es original y llega al pueblo, como Hitler, Mao o Jomeini.

9. Es más grande quien destaca por una moral ejemplar, como Mandela, de Gaulle, Churchill o Roosevelt.

10. Es más grande quien deja un buen legado político, con mejor reputación de su patria, como Reagan, Havel o Walesa.

11. Es más grande quien gobierna naciones muy populosas.

Con la frialdad estadística de los datos, el autor llega a la conclusión de que los líderes del siglo XX que puntúan más alto en grandeza son, por este orden aproximado, Ataturk, Mao, F.D. Roosevelt, de Gaulle, Lenin, Mussolini, Stalin, Ho Chi Ming, Nehru, Ibn Saud, Deng Xiaoping, Suharto, Hitler, Kohl, Gorvachov, Jomeini, Keniatta, Bourguiba, Castro, Churchill, Chiang Kai-shek, Ben Gurion, Zulfikar Butho, Clemenceau, Tito, Lloyd George, Nasser, Ali Khan, Truman, Wilson, T. Roosevelt, Reagan, Franco, Sukarno, Sun Yat-Sen, Thatcher, Yeltsin, Kim Il Sung, Mandela, Touré, Sadat,  Masarik, McKinley, Salisbury y Senghor.

¿Discutible, no? Quizá para un marciano no tanto, pero para los demócratas el siglo XXI, mucho, desde luego.

Mañana te cuento un poco más: en concreto, lo que el autor llama “los siete pilares de la grandeza”. Menos discutible te va a parecer. Buenas noches desde Madrid.

Entra Chinchilla, salen Bachelet y Timoshenko: 6 por ciento de mujeres liderando

Martes, 16 de Febrero de 2010

Si se cumplen las previsiones con la ucraniana, que debería dimitir tras perder las elecciones, tendremos liderando sus países a 13 mujeres, un seis por ciento del total.   

Como jefas de Estado:

Laura Chinchilla, Costa Rica.

Gloria Macapagal, Filipinas.

Tarja Jalonen, Finlandia.

Mary McAleese, Irlanda.

Critina Fernández, Argentina.

Pratibha Patil, India.

Dalia Grybautkaite, Lituania.

Doris Leuthard, Suiza.

Ellen Johnson Sirleaf, Liberia.

Y como jefas de Gobierno:

Angela Merkel, Alemania.

Shikh Hasina Wajed, Bangladesh.

Johanna Sigurdarnottir, Islandia.

Jadranka Kosos, Croacia.

Ojalá me esté dejando muchas. Según afirma Arnold Ludwig en King of the Mountain, un informe estadístico impresionante de los líderes del siglo XX, durante esos cien años sólo hubo menos de un 1 por ciento (un 0,8 exactamente) de mujeres liderando sus países, si quitas a las “esposas de” y las “hijas de”. En la lista de Ludwig están Lidia Gueiler de Bolivia, Ertha Pascal-Troillot de Haití, María Lourdes Pintasilgo de Portugal, Reneta Indzhova de Bulgaria, Kim Campbell de Canadá, Helen Clark de Nueva Zelanda, Vaira Vike-Freiberga de Letonia, Golda Meier de Israel, Margaret Thatcher de Reino Unido, Tansu Ciller de Turquía, Mary Eugenia Charles de Dominica, Gro Harlem Brutland de Noruega, Jenny Shipley de Nueva Zelanda, y la emperador Tzu-hsi de China. 14 en cien años.

No está mal el avance. A ver si pronto vemos en la lista a Noemí Sanín aquí en Colombia.

La gélida biografía del mayor escenógrafo de la Historia

Martes, 12 de Enero de 2010

Tiene 857 páginas, ha sido elegido por Babelia uno de los libros del año, está escrita como si fuera una novela, cuesta 42,50 y es la mejor biografía de Goebbels escrita hasta la fecha. La original en alemán es de 1990, obra del historiador Ralf Georg Reuth, y en español ha sido editada por La Esfera de los Libros en 2009.

Deja sencillamente frío e impresionado como ese doctor en filosofía bajito, cojo y acomplejado que no tenía trabajo, logra convertirse en el todopoderoso ministro de propaganda de Hitler y su mano derecha hasta el último momento.

Con independencia del juicio moral que merece el personaje, la historia de Joseph Goebbels es la constatación de la fuerza del manejo de los sentimientos (”el espíritu”, lo llama él, frente al “materialismo”), del miedo, y de los símbolos, para la movilización de los pueblos.

Cuando lo tenga más avanzado (aún no he llegado ni a un tercio), transcribiré aquí alguno de los párrafos selectos del libro, pero desde ya te recomiendo que lo leas, si tienes buen estómago para la historia de la propagada nazi.

Narrar el mal

Sábado, 28 de Noviembre de 2009

Así, Narrar el mal (Gedisa), se titula el libro de María Pía Lara, de México, una excelente reflexión (filosófica y muy profunda, pero excelente), sobre la importancia de los relatos de la barbarie como creadores de sentido para una sociedad. Llevo sólo un tercio del libro, pero te dejo aquí dos citas. Si encuentro más, te iré diciendo.

María nos cuenta que tuvieron que pasar 20 años para que los asesinatos masivos de judíos se conocieran de forma general, y nos relata cómo sucedió:

Primero los historiadores comenzaron el proceso de captación de los episodios concretos en narrativas, las posibles razones para que dicha tragedia se produjera y las particularidades concretas de la política asesina de Hitler. Una vez que las historias de los supervivientes y de los testigos comenzaron a hacerse públicas, aparecieron otros temas para su debate. Durante la década de 1950, la gente comenzó a entender que los judíos europeos habían sido víctimas de un genocidio. El término develatorio utilizado fue “el Holocausto”, aunque Raul Hilberg no lo usó en su trabajo histórico La destrucción de los judíos europeos, publicado en 1961. El proceso comenzó por definir una forma para denominar a esa catástrofe y con ello aprehender lo que permitía considerarla como un evento singular. El New York Times utilizó ese término primero alrededor de 1959. Para entonces mucha gente ya había escapado de Europa y sus historias y pérdidas familiares habían comenzado a circular en público (…). Se tuvo que esperar algo más de veinte años para que los asesinatos masivos perpetrados contra los judíos fueran ampliamente conocidos. Este proceso se originó por la forma en que las historias acerca de gente concreta comenzó a producir sus efectos en la conciencia pública (…). La miniserie de televisión que en 1978 dramatizó el Holocausto (llamada precisamente  así) fue el momento decisivo para el despertar colectivo oprque se centró en la historia concreta (ficticia) de la familia Weiss. Las atrocidades nazis fueron gráficamente representadas en esta serie rodada para la televisión y el proceso de su recepción indicó que algo había cambiado en la percepción de la gente acerca de la importancia de este evento histórico. El impacto en la audiencia demostró que el público estaba listo para concentrar toda su atención en dicho tema. Las estadísticas mostraron que esta percepción era adecuada, y a que la serie fue vista por 220 millones de espectadores, contando con que al menos 15 millones de ellos eran alemanes (de la entonces República Federal de Alemania).

En otro pasaje del libro, María Pía Lara nos habla de la búsqueda de una palabra “develatoria”, que corre el velo de una verdad social, como ella afirma: la palabra “genocidio”:

Considérese, por ejemplo, la forma en que Raphael Lemkin acuñó el concepto de genocidio. Lemkin ya había escrito Axis Rule in Occupied Europe. Como la respuesta a este libro fue crítica, Lemkin comprendió que debía encontrar una nueva palabra para describir la tragedia que supuso el asesinato de millones de judíos durante el régimen nazi. Antes había utilizado la palabra barbarie para describirlo, pero vio que había muchos otros eventos qeu se podían describir con esa misma denominación y que con esto no podía añadir una nueva dimensión moral a la comprensión de este hecho. (…). Lemkin se dio cuenta de que necesitaba una palabra que no se pudiera utilizar en otros contextos y buscó conscientemente un concepto develatorio que pudiera servir como estímulo reflexivo y conducir hasta la idea de que, al oírlo, debíamos conectar dichas acciones con una reacción de condena que fuera provocada, casi de forma inmediata, al oír que se citaba el episodio histórico en cuestión.