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Discursos desde el Despacho Oval

Lunes, 21 de Junio de 2010

Dar un discurso a la nación, a través de la televisión, desde el Despacho Oval en la Casa Blanca, no es cualquier cosa. Los presidentes han leído en torno a una decena de veces desde ese lugar simbólico y solemne, propio de situaciones de crisis. Nixon lo hizo 37 veces. Reagan 34 como mínimo. Esa fue la fórmula elegida por Obama para dirigirse a los Estados Unidos sobre la gravedad del derrame de crudo del Golfo de México, hace unos días. Lo hizo desde aquel lugar por primera vez. ¿Cuándo será la próxima?

Aquí tienes una lista de algunos de los discursos más memorables:  

El show del presidente enfadado

Martes, 15 de Junio de 2010

Qué bueno el artículo del siempre agudo Fareed Zakaria. En Estados Unidos, en una muestra más de lo que vamos predicando por todo el mundo también otros, se le está pidiendo a Obama que “se enfade”, que muestre preocupación, que de un puñetazo en la mesa, que de una “patada en el culo de alguien…” todo a propósito del vertido de BP en el Golfo de México. Según estas opiniones, estamos ante un presidente demasiado flemático, que no muestra compasión.

Zakaria recuerda que:

a) Quienes ahora piden competencias del Estado son los neocon que hasta ayer las negaban y veían al Estado como un enemigo.

b) Que teatro y eficacia no tienen necesariamente que ver. Bush hijo estuvo en la Zona Cero del 11S prometiendo venganza y ya sabemos las consecuencias de su gestión.

c) Que en la época del Exxon Valdez, hace 21 años, Bush padre ni siquiera fue al lugar, nadie le pidió compasión, ni más acción. Esta vez, Obama ha cancelado un viaje a Asia, ha dedicado más tiempo a la cuestión que a ninguna otra, y sólo habla del asunto. Otros temas, sobre los que el Gobierno federal tiene competencias exclusivas, como el posible contagio de la crisis europea, al ofensiva en Afganistán, o las tensiones con Corea del Norte o Irán, pasan desapecibidos frente al frenesí mediático que genera la respuesta del presidente ante el vertido.

Por qué el vertido del Golfo de México no es el Katrina de Obama

Miércoles, 9 de Junio de 2010

Estos días algunos están deseando que el escape de BP en el Golfo de México se convierta en “el Katrina de Obama”. Se recuerda la desastrosa gestión que Bush hizo de los efectos del huracán y su torpe reacción. Pero la comparación no es pertinente.

En el Katrina no había “enemigo”; en el Golfo sí. El “enemigo” ahora es prioritariamente BP, British Petroleum. Un enemigo ideal: una petrolera británica.  Esa es una diferencia sustancial. En una crisis con causante externo la comunicación se despeja mucho, porque el enojo tiene contra quién dirigirse. 

Se espera una respuesta contundente ante un huracán, pero no ante un problema técnico nuevo. La solución ante la avería de la Deepwater Horizon es complicada y nueva: básicamente tapar un enorme agujero por el que sale combustible crudo. La gente entiende bien que es una complicación técnica, bien distinta de la obligación de rescate y acogida de víctimas y restauración del orden que exigió el Katrina en Nueva Orleans en 2005.

Aquí no hay víctimas humanas. Por mucho daño y grave que sea el que se inflige al medio ambiente, en el caso del Golfo de México no ha habido víctimas humanas. En Nueva Orleans murieron 1.800 y sufrieron las consecuencias varias decenas de miles de familias.

Bush sobrevoló, Obama ha pisado la playa. El presidente siguió sus vacaciones en Crawford, Texas, ante la irritación nacional, y luego se limitó a sobrevolar la zona, ofreciendo una imagen lamentable. Obama ha tardado en pisar la zona y tardó más de un mes en asumir explícitamente su responsabilidad, pero siendo algo lento en la respuesta, está siendo mucho más contundente que su antecesor y ha pisado la playa. A mi Obama me ha vuelto a mandar uno de sus emails en el que me cuenta que “tenemos más de 20.000 personas trabajando en la contención”, y que él mismo ha autorizado “a 17.500 miembors de la Guardia Nacional a participar en la respuesta”. También, nos cuenta, “hemos ordenado a BP a pagar los daños económicos que se reclamen, y esta semana – por la pasada – el Gobierno Federal ha enviado a BP una primera factura de 69 millones de dólares para devolver a los contribuyentes americanos parte de los gastos”.

Sin embargo, los datos de opinión pública no son tan distintos en ambos casos. Según encuesta de YouGov para The Economist, no hay una queja generaliza en la gestión del desastre por parte de Obama. Sí la hubo por el contrario, para la mayoría, en el caso de Bush y el Katrina. Pero los índices de aprobación tanto de Bush como de Obama no han caído estrepitosamente tras sus respectivos desastres. Tanto en un caso como en el otro, unos tres o cuatro puntos. Obama se mantiene en un modesto 47 por ciento, punto arriba punto abajo. La de Bush bajó hasta el 38/39, pero ya venía bajando desde atrás en picado.

Delincuentes, no terroristas; local, no internacional; policía, no ejército

Miércoles, 19 de Mayo de 2010

Vamos aprendiendo de terrorismo en todo el mundo. Los terroristas, como explican los estudiosos (te pongo abajo un par de artículos y una pequeña bibliografía), son actores racionales que buscan motivos políticos (generalmente echar a alguien de un territorio) asustando a la gente más allá de las víctimas directas de sus ataques.

Por eso, porque son actores racionales, conviene entender cómo comunicar en casos de ataques. Estoy en Tel Aviv (más bien en un triste hotel a las afueras) ayudando a la Unión Europea con un comité de expertos sobre la cuestión.

A los terroristas hay que tratarlos como delincuentes, no como actores políticos: delincuentes, asesinos, eso es lo que son y como tal hay que llamarlos. Lo demás les ensalza. No son buenos los juicios colectivos, ni los tratamientos agrupados. Mejor aislarlos real y simbólicamente. Mejor mostrar sus fotos policiales con sus numeritos, o mostrarlos como a Abimael Guzmán en aquella caja y con uniforme carcelario de rayas.

No existe el terrorismo internacional (Obama no uso ese término ni una sola vez en su famoso discurso de El Cairo en junio). Existe el extremismo, el fanatismo, la delincuencia. Hablar del terrorismo internacional les hace sentirse internacionales y parte de algo más grande.

No existe, por supuesto, una guerra contra el terror. En Colombia del terrorismo se ocupa el Ejército. En España, la Policía. Es un marco muy distinto. En uno hay una guerra – justo lo que los terroristas quieren -. En el otro, una persecución de delincuentes.

Sólo se les gana si sus gobiernos ayudan, como sabemos bien los españoles, en nuestra larga historia de relación con los franceses y ahora los portugueses en la lucha contra ETA. Por eso es tan equivocada, dicen, la posición de Uribe en Colombia enfrentándose a Venuzuela, que podría ser de tanta ayuda (si Chávez quisiera, claro, que es mucho suponer).

Afganizarse es buena idea. Así es como describen nuestros militares el hecho de “fundirse” hasta donde es posible con la población local. No llegar con las miras de visión nocturna asustando al personal, sino – también – con el pico y la pala. El problema de los reclutadores de terroristas es que cubren “servicios” (reales o simbólicos, racionales o expresivos) que otros no ofrecen. Hay que proveer de esos servicios para evitar el reclutamiento de terroristas.

Leo todo esto y algo más en varios lugares, que ahora me vienen, en esta pacífica ciudad, a la memoria, y que retomo de mis archivos.

  • “Terrorism Studies: Social Scientists do Counterinsurgency”, Nicholas Lemann, The New Yorker, 26 de abril, 2010.
  • “Containing Terror”, Philip Mudd, Newsweek, 17 de mayo de 2010
  • A Question of Command: Counterinsurgency from the Civil War to Iraq, Mark Moyar.
  • How Terrorism Ends: Understanding de Decline and Demise of Terrorist Campaigns, Audrey Kurth Cronin.
  • The Management of Barbarism, Abu Bakr Naji.
  • Radical, Religious and Violent: The New Economics of Terrorism, Eli Berman.
  • Dying to Win: The Strategic Logic of Suicide Terrorism, Robert Pape.
  • Counterinsurgency, David Petraeus

La rotunda eficacia de un check list

Sábado, 13 de Marzo de 2010

Atul Gawande es un cirujano estadounidense que ha escrito The Check List Manifesto: How to Get Things Right. El libro es repetitivo y simplemente cuenta la misma historia diez o doce veces, pero demuestra taxativamente la eficacia de una herramienta tan sencilla como una lista de control, un check list que recuerda las cosas que hay que hacer en un quirófano, en el manejo de un avión, en una situación de crisis o al confeccionar un vestido de novia, por ejemplo.

Gawande pone un ejemplo de salud pública muy interesante. El médico Stephen Luby realizó un experimento en Karachi, Pakistán, con la complicidad de Procter&Gamble, que quería testar su jabón Safeguard, con o sin bactericida. Con la ayuda de una ONG, Luby definió seis situaciones en las que las familias tenían que utilizar el jabón: labado corporal diario, al ir a comer, después de defecar, al cambiar el pañal al bebé, al preparar comida o al dársela a otros. Publicaron los resulatados en Lancet en 2005, y fueron contundentes: la neumonía y la diarrea cayeron a la mitad en las familias que utilizaron el jabón y el check list de las seis situaciones.

Sorprendentemente, la gran parte de las familias ya tenían jabón en casa, y Procter&Gamble sufrió la decepción de observar que el hecho de que el jabón tuviera o no bactericida no producía ninguna diferencia significativa en el resultado. De modo que el jabón y la lista de situaciones no eran simplemente eso: eran un cambio de actitud y comportamiento. El check list obligaba a cambiar de hábitos.

Con el tiempo yo mismo he descubierto que lo mejor que podemos manejar en comunicación son breves memorandos y listas de control. En los años 90 hacíamos para las grandes compañías manuales de comunicación de crisis de cien páginas completamente absurdos (Perdón, Repsol, Iberia, Cepsa u otros…). Poníamos de manera ridícula toda la casuística de situaciones y pretendíamos anticipar todos los detalles, hasta la extenuación: accidente en instalación petroquímica, accidente en transporte marítimo, amenaza de bomba en refinería, … Los directivos archivaban los voluminosos archivadores, nosotros facturábamaos una buena cifra y cuando la crisis venía y el caos llegaba aquellas carpetas de la estantería se volvían inútiles.

En Moncloa tuve que ayudar a anticipar respuesta a un cierto número de crisis: gripe aviar, incendios y otros problemas veraniegos, inconvenientes en el proceso de fin dialogado de la violencia de ETA… No hicimos ningún procedimiento complicado. Sólo hicimos breves check lists. ¿Es conveniente el desplazamiento de alguien al lugar? ¿Se ha unificado el mensaje con las regiones? ¿Se ha enviado un argumentario breve a líderes de opinión? … La eficacia fue casi siempre la esperada.

No compres el libro de Gawande, pero hazle caso y utiliza los check list.

Aquí te regalamos uno para revisar cómo están las cosas antes de una campaña.

No tengo ni idea de cómo se hace un vestido de novia, pero seguro que el procedimiento admite bien la preparación de una lista de control. Buen fin de semana desde Bogotá, camino del calor tropical de Santo Domingo.

Cómo subir los impuestos sin enfadar al personal

Sábado, 21 de Noviembre de 2009

Se suscita aquí en Río de Janeiro, entre directores de comunicación y portavoces de bancos centrales y ministerios de Economía de America Latina, la pregunta de cómo se puede explicar a los ciudadanos “una reforma fiscal”. Es decir, cómo se pueden subir los impuestos sin que se enfaden. Improviso una respuesta y, ahora más relajado, antes de tomar mi avión, la dejo aquí algo más elaborada.

Hay que decir primero que Europa tiene una presión fiscal que es el doble que la de América Latina: más menos un 40 por ciento del PIB sería la presión en Europa, frente a un 20 por ciento que corresponde a América Latina. Claro que eso parecerá muy bueno para los latinoamericanos y muy malo para los europeos. Al contrario: los expertos explican que sin un 30 por ciento de presión fiscal mínima, no hay posibilidad de construir un Estado que funcione de verdad: educación, sanidad, infraestructuras, instituciones… Si es necesario – y lo es, y de de hecho está sucediendo ya – subir los impuestos en América Latina, ¿cómo hacerlo? Cuatro ideas:

Hay que explicar primero que tenemos un problema. Las políticas deben explicarse. No vale aplicar iniciativas sin más. Expliquemos que tenemos algo pendiente de pagar. Comparemos nuestras cifras con las de otros países de la región y, quizá, con otros países europeos. Toda esta explicación tomará seguro meses, pero serán meses bien invertidos. Contemos con expertos, con terceros, con opinantes. Si no explicamos el problema, la gente no entenderá la solución.

No pongamos toallitas calientes. No creo que sea bueno disimular. Digamos las cosas como son. No más, pero tampoco menos. La mayoría de la gente lo entiende muy bien. Cuesta pagar impuestos, pero la gente entiende su sentido.

Expliquemos qué vamos a pagar con el extra. Demos a los impuestos un sentido finalista. Funciona bien “el céntimo sanitario”, incluso la “tasa turística”, o similares. La gente sabe que paga un céntimo más por su gasolina, pero sabe que es para financiar la sanidad; o que paga un euro al entrar en una isla, pero sabiendo que es para proteger el medio ambiente. Demos un sentido directo y concreto al “sufrimiento” de pagar.

Reforcemos el control de las evasiones de manera ejemplarizante. Lo que a los argentinos o los mexicanos o los colombianos les enfada, lógicamente, es que sus gobernantes no eviten que los ricos (y todos los demás) evadan sus responsabilidades. Si durante una reforma fiscal se lleva ante los jueces a un par de evasores notables, eso tiene un efecto directo sobre la opinión pública (en España aún recordamos a Lola Flores pidiendo “una pesetita de cada español para poder pagar a Hacienda”).

Demos las gracias. A mi nunca me ha dado las gracias nadie por pagar impuetos, y me gustaría. Me gustaría que me trataran algo mejor en los papeles que me envían, en las comunicaciones que recibo…. ¿Será tan difícil decir a los ciudadanos “gracias” por su solidaridad y explicarles, en dos o tres grandes cifras, a qué se destina su dinero?

Por cierto, aunque los latinoamericanos pagan la mitad que los europeos, no creas que saben lo que pagan. De hecho, les parece mucho. Es curioso que tanto en Estados Unidos, que tiene una presión del 25 por ciento aproximadamente, como en la Unión Europea y como en Iberoamérica, con presiones fiscales tan distintas, más o menos coincida en el 80 por ciento el porcentaje de los que creen que “pagamos demasiados impuestos”. La gente no sabe lo que paga y lo que paga siempre le parece mucho. En Suecia, y en México.

Buen fin de semana.

Recomendaciones para crisis

Lunes, 2 de Noviembre de 2009

Silvia Hinojosa, de La Vanguardia, publicó ayer un trabajo estupendo a partir de lo que Iván Redondo y yo mismo le contamos sobre gestión de crisis. En mi caso, la redactora ha sabido trasladar muy bien a los acontecimientos de la semana pasada los principios generales que hablamos en larga conversación. Aquí tienes el artículo.

España, portada en Time

Martes, 14 de Julio de 2009

Qué pocas veces está España en la portada de grandes medios mundiales, pero esta semana el semanario Time en su número de 20 de julio, dedica su portada a tres jóvenes españoles con el título “Generación Decepción: mal pagados, sin empleo y sin salida. Por qué la joven Europa tiene poco por lo que sonreir”. Recuerdo ahora que hace poco más de un año y medio, la misma Time o quizá Newsweek, hablaba del pujante papel de España, de nuestra creatividad, de nuestra fuerza, de las jóvenes y animadas generaciones, en comparación con la deprimida Italia.

¿Puede cambiar todo tan rápidamente?