En crisis hace falta fuerza, no idealismo. Zapatero reaccionó tarde, pero reaccionó, y colocó a unos morlacos de primera en primera línea, para hacérselo mucho más difícil a Rajoy, y obligarle a levantarse de la siesta y apagar el puro.
Eso es básicamente lo que Javier Valenzuela en El País ayer, y yo mismo hoy en Público, explicamos en sendos artículos.


