Me cuesta escribirlo, pero la situación no es para bromas. Si hacemos caso a la encuesta de Metroscopia de ayer en El País (pequeña, 500 entrevistas, pero suficiente), el índice de aprobación de Zapatero está en estos momentos en el 19 por ciento, once puntos más bajo que hace un mes. Obviamente, el descenso es resultado de los “recortes” anunciados hace unos días, entre los cuales el más grave en términos de opinión de opinión pública es la “congelación de las pensiones” (que luego supimos que no era tal para la mayoría de los pensionistas, pero ya nos lo contaron demasiado tarde …).
Conviene mirarse en el espejo internacional: Zapatero es en estos momentos el líder democrático menos valorado del mundo, al mismo nivel que Cristina Fernández de Kirchner en Argentina.
Quedan dos años: Lula y Bachelet, por ejemplo, estuvieron muy bajos (aunque no tanto) y remontaron al final. Además, según se acercan las Elecciones, la tendencia de los gobernantes es a mejorar en su aprobación (con muchas excepciones). Zapatero puede mejorar, pero los índices en este momento son para tomárselos muy en serio.
Acertijo: ¿Por qué lo bueno (como la lucha contra ETA) siempre se le atribuye al ministro de turno) y lo malo todo es culpa de Zapatero?