Entradas con la etiqueta ‘España’

Una visión de España desde fuera

Lunes, 14 de febrero de 2011

The Economist tiene un sesgo liberal y empresarial evidente, pero la revista semanal es admirada por su moderación y su equilibrio en la presentación de las diversas perspectivas. Ayuda a ello que los periodistas no firmen las piezas, sino que sea el propio semanario el que da la cara de manera colectiva.

Por eso me parece interesante leer la descripción que la revista hace de la situación de España y de Zapatero, en su número penúltimo. Aquí tienes la traducción. Traté de buscarla en el soberbio resumen de prensa internacional que Moncloa hace de toda la vida, pero no lo encuentro. Parece que alguien ha decidido no publicarlo más.

Una visión económica de España

3 de febrero de 2010. Madrid. De  la edición impresa.

Zapatero cede ante los reformistas

¿Ha cambiado Epaña por fin? Al primer ministro, José Luis Rodríguez Zapatero, en quien no confían los mercados de bonos y que es impopular entre los españoles, seguro que le gustaría que el mundo creyera que así es. El 2 de febrero firmó un solemne “pacto social” con los sindicatos y con los empresarios, que cubría pensiones, negociación colectiva y más. Fue, según declaró el propio Zapatero, el acuerdo más importante desde los Pactos de la Moncloa de hace 33 años.

Bajo sus términos, los españoles se jubilarán, aunque con muchas excepciones, a los 67 (en lugar de los 65). Al menos así lo harán en 2027, cuando la reforma se ejecute plenamene. Eso está muy lejos, pero los españoles estarán entre los trabajadores de mayor duración de la Unión Europea. Primero, sin embargo, tendrán que encontrar trabajo. 

El desempleo está por encima del 20 por ciento, y subiendo, una prueba de que Epaña necesita urgentemente muchos cambios más. El pacto vino justo un día antes de que la canciller alemana Angela Merkel, que muchos creen que está forzando a Zapatero, llegara a Madrid. La esperanza era que volviera garantizando a los alemanes que España no es como la atormentada Grecia, la irresponsable Irlanda o el derrochador Portugal, sino un país del Sur serio, austero y trabajador que está preparado para asumir reformas.

Si los alemanes lo creen, la señora Merkel encontrará más fácil ponerse de acuerdo con sus colegas líderes de la eurozona para que se apruebe un fondo de rescate mayor en la cumbre de la UE del próximo mes. Un fondo mayor (y el pacto social) suavizarían las preocupaciones sobre la deuda soberana de España, al menos de momento. Mientras, los turbulentos bancos de ahorro se han puesto en la senda de la recapitalización y, en algunos casos, de la nacionaliación en torno a septiembre. Pero está por ver si todo esto servirá para restaurar la confianza en el crecimiento en un país que suma un tercio del desempleo de la zona euro.

El nuevo pacto ha dejado algunos problemas importantes sin resolver. Una reforma crucial de la negociación colectiva no tendrá lugar hasta mediados de marzo. En una entrevista, el señor Zapatero apuntó la locura del sistema actual, bajo el cual España en 2009 tuvo uno de los sistemas de subida de salario más altos de la zona euro, mientras era uno de los países que más empleo perdía. Ahora quiere vincular los acuerdos de salarios al crecimiento de la productividad. 

La conversión retardada del primer ministro a las reformas es tan seria que, con o sin el ánimo de la señora Merkel y sus colegas líderes de la eurozona, él ahora insiste en que las hará de cualquier manera. “España está haciendo sus reformas por sí sola, no porque nadie nos lo diga,” dice. “Estoy a favor de que se impongan sanciones a los países de la UE que no cumplan con los criterios de déficit y deuda.”

El sr. Zapatero también está comprometido con la consolidación de la reforma fiscal en España. Afirma que el gobierno cumplió con su objetivo de un déficit del 9.3 por ciento del PIB. Una contracción del PIB del 0.2 por ciento también fue ligeramente mejor que el objetivo. Insiste en que cumplirá con los objetivos de un 6 por ciento de déficit y un 1,3 por ciento de crecimiento para 2011. Pero si el crecimiento no viene, no recurrirá a los impuestos. “Si hay algún riesgo de no cumplir los objetivos, entonces reduciremos los gastos, no subiremos los impuestos,” proclama.

Sin embargo, hay límites en su credo reformista. Zapatero defiende la moderación salarial (y los salarios reales de hecho están bajando por fin), pero no abraza la idea de que España en su conjunto necesite que los salarios bajen para poder competir. “No necesariamente,” dice. “Tiene que haber moderación salarial. Creo que tenemos que mirar sector a sector y empresa a empresa.” Tampoco cree que la caída de los precios de la vivienda tenga mucho recorrido. “Estamos casi tocando fondo (en el ciclo),” insiste. Muchos no estarían de acuerdo. Aunque 700,000 casas nuevas están sin vender, los precios han bajado sólo un 13 por ciento.

¿Y que hay del crecimiento? Con su famoso optimismo, el señor Zapatero apela a los estudios que dicen que España crecerá más rápido que la media de la UE tan pronto como 2013. Pero las elecciones son el año que viene y su Partido Socialista, dicen las encuestas, no estará en el poder. La reforma ha llegado demasiado tarde.

En España nos valoramos menos, pero seguimos siendo de los mejores en ocio y estilo de vida

Jueves, 23 de diciembre de 2010

En dos años nuestra propia valoración en España ha descendido catorce puntos, pero el mundo, a pesar de la crisis, nos sigue considerando muy bien en materia de ocio y tiempo libre, cultura y estilo de vida, etc. Como cabe esperar, somos peores, pero tampoco en posiciones trágicas, en los atributos típicamente “duros”: la tecnología, la innovación, la economía…

El estudio es muy interestante y está realizado por el Reputation Institute, y el Instituto de Análisis de Intangibles. Mi amigo Adrián Cordero me lo envía, y puedes descargártelo aquí.

(¿Es oportuna la Ley contra el tabaco siendo España como es y estando la gente deprimida como está? ¿No podían haberlo aplazado un poco para no amargar más la vida al personal?)

Maneras de clasificar a las naciones

Viernes, 8 de enero de 2010

The Economist acaba de publicar un inútil pero divertido artículo sobre las etiquetas con que clasificamos a los países. Me ha parecido tan curioso que me he tomado el tiempo de traducirlo para que lo leas mejor. El original está en este link. Y aquí abajo te dejo la traducción.

Demos las gracias a la prestigiosa revista por no haber incluido a España esta vez entre los “cerdos” (PIGs) de Europa, aunque me temo que ha sido simplemente un olvido.

Por cierto, la revista incluye en el mismo número un artículo sobre España y su relación con la Unión Europea (sin mucho interés), y otro sobre Cataluña. En este último la revista prevé una victoria de CiU en las elecciones autónomicas de este año, y un quid pro quo entre CiU y el PSOE para pactar en Cataluña y en España. Me da que mucho no afinan, pero veremos…

Colección de alias

 ¿Recuerda la Región del Levant? ¿O los Antiguos Dominios? ¿O el Lejano Oriente? Si los recuerda, no se altere. Las etiquetas son formas fáciles de clasificar a las naciones por historia o geografía. Pero las que no sean escogidas con cuidado o las caducas pueden ser ofensivas o confusas.

            Algunas apestan a colonialismo (“Africa Negra”) o a persistente imperialismo (“el cercano exterior”, que es el término que utilizan los rusos para describir el antiguo imperio soviético). La creciente diversidad hace de “Europa del Este” una manera inútil de hablar de los países ex comunistas. La descripción de Donald Rumsfeld de la antiamericana “Vieja Europa” y la proamericana “Nueva Europa” era muy vívida pero también fuera de lugar: el atlantismo y la oposición a él están presentes a los dos lados del antiguo Telón de Acero.

            El “Lejano Oriente”, que es como se solía llamar a Asia Oriental, está de hecho muy lejos de Europa, pero bastante cerca de la gente que vive allí. “Oriente Próximo” se utiliza todavía en la jerga diplomática americana, y “Oriente Medio” es un término cotidiano, quizá porque a la gente le gusta estar en el centro. El “mundo Musulmán” y el “mundo Arabe” se utilizan a veces como sinónimos. Pero no todos los árabes son musulmanes, y la mayoría de los musulmanes no son árabes: Indonesia es la mayor nación musulmana del mundo; los más de nueve millones de musulmanes de Rusia superan en número a los de Líbano y Libia juntos.

            La “Commonwealth Blanca” incluía Australia, Nueva Zelanda y Canadá. Pero sus habitantes originarios no eran blancos y sus poblaciones son crecientemente de colores diversos. Los anglohablantes de India superan en número a la suma de los de Australia, Canadá y Nueva Zelanda, a los que se censura que se describa como la “Commonwealth de habla inglesa”. América “Latina” es otra invención colonial, que es despreciada por Brasil, el poder regional actual.

            Todavía tiene menos sentido hablar del “sur” para describir los países pobres del planeta (¿qué pasa entonces con Australia o con Singapur?), o de “Occidente” como sinónimo de la industrialización o de la libertad política. ¿Qué tiene Japón de “occidental”?. El “Tercer Mundo” se remonta a la Guerra Fría , cuando el planeta tenía por un lado el “primer” mundo capitalista y el “segundo” mundo comunista. El reemplazo más reciente, “economías emergentes”, ya parece caduco, pues algunos antiguos miembros, como Argentina, se hunden. Además, el término agrupa fabricantes industriales (como Vietnam) y economías de servicios (Dubai) con otros bendecidos – o condenados – con sus recursos naturales (Nigeria, Arabia Saudita, Rusia). Tampoco tienen mucho en común los países del “mundo rico”: Canadá y Kuwait, con similares niveles de riqueza, no podrían ser más distintos.

            Sin embargo, las viejas etiquetas tienen sus usos, y las nuevas no parecen funcionar mucho mejor. “Chimérica”, para describir el duopolio de poder, se mostró tan ilusoria como la criatura que la inspiró; ¿y qué demonios quieren decir los banqueros cuando hablan del “N11”? Pero otras han funcionado mejor. La “Angloesfera” y los BRICs han cuajado; el “Eje del Mal” de George Bush tuvo una pegada eficaz. El G20 (las grandes economías) frente al G77 (las economías pobres pero con empuje) han probado su eficacia en las negociaciones financieras, aunque la última decayó cuando se hablaba de clima. Todas esas Gs son útiles, pero un poco aburridas. Nos gusta más el reino animal. Los “tigres” de la economía eran tan reconocibles en los 80 como en estos tiempos de apuros lo son Portugal, Italia y Grecia, los vulnerables PIGs (cerdos) de Europa. Ya es hora de añadir a la colección a los osos perezosos y las mofetas.

España, portada en Time

Martes, 14 de julio de 2009

Qué pocas veces está España en la portada de grandes medios mundiales, pero esta semana el semanario Time en su número de 20 de julio, dedica su portada a tres jóvenes españoles con el título “Generación Decepción: mal pagados, sin empleo y sin salida. Por qué la joven Europa tiene poco por lo que sonreir”. Recuerdo ahora que hace poco más de un año y medio, la misma Time o quizá Newsweek, hablaba del pujante papel de España, de nuestra creatividad, de nuestra fuerza, de las jóvenes y animadas generaciones, en comparación con la deprimida Italia.

¿Puede cambiar todo tan rápidamente?

“Si me pones bien me hundes”

Lunes, 15 de junio de 2009

Lo he leído este fin de semana en la excelente crónica histórica de Juan Cruz en El País sobre Adolfo Suárez. Según parece, el interino presidente del Gobierno de la Transición, en 1977, después de negociar con Carrillo, el líder de los comunistas, la legalización del Partido Comunista de España, le pidió un inteligente y curioso favor. Después del anuncio de la legalización, el Sábado Santo de aquel año, previo a las primeras Elecciones Democráticas, Carrillo debería “poner a parir” al presidente Suárez, a pesar de las buenas relaciones que ambos mantenían en secreto. Así fue: Carrillo criticó a Suárez, que le había dicho antes: “Si me pones bien me hundes”. Razón de Estado, ficciones necesarias, mentiras piadosas…