La revista Time dedica un artículo muy interesante al papel de los jugadores catalanes en la Selección Española que juega el próximo miércoles su primer partido. Es la consabida relación del deporte con la política que trató mi colega Oscar Santamaría en su artículo de El Mundo.
Extractos traducidos:
Xavi es de Cataluña, la provincia (sic) española bañada por el Mediterráneo que históricamente ha tenido una relación difícil con el resto de España. Muchos catalanes se ven a sí mismos como una nación distinta y sueñan con la independencia. … Durante la Dictadura de Fanco las autoridades de Madrid trataron de socavar la identidad catalana, a menudo por la fuerza. El dictador favoreció al Real Madrid, plantando las semillas de una de las rivalidades deportivas más agrias.
Como respuesta, muchos españoles tratan a los catalanes con desconfianza. En el fútbol eso significa una relación fría con los jugadores catalanes, una sospecha de que no juegan para los colores nacionales con el mismo entusiasmo con que lo hacen para el F.C. Barcelona, un equipo unido tan de cerca a la identidad catalana que su emblema incluye la bandera de Cataluña. El eslogan del Barça, “más que un club”, atiende a ese rol político.
Y sin embargo este año las esperanzas en Sudáfrica del equipo nacional – conocido como la Furia Roja – descansan en un grupo de jugadores catalanes: Xavi, Fábregas y Busquets en el medio campo y Puyol y Piqué en la defensa.


