Acaba de estrenarse la película italiana Vincere, un retrato de Benito Mussolini, en el que se mezclan la ficción y la realidad. La historia que se cuenta es la relación del “duce” con Ida Dalser, y el hijo que parece que ambos tuvieron y al que el dictador abandonó junto a su madre.
En una entrevista reciente, el director de la película, Marco Vellocchio, dice:
Mussolini fue el primero en establecer un régimen basado en imágenes y desde ese momento, la política entró en el mundo de la imagen y del imaginario popular. Un punto sin retorno en la historia. Hoy, parte de sus movimientos y actuaciones parecen ridículas, pero adoptar ese estilo le permitió conquistar a las masas. Pues bien, su preciada imagen no podía ponerse en peligro. Y así este hombre amado por los medios, perseguiría a Ida Dalser puesto que podían haber presentado cargos contra él, causando un escándalo público, y objetivamente, dañar su imagen.
Es claramente exagerado decir que Mussolini fue el primero en usar la imagen, a menos que el director se refiera a Italia, a la política y al cine, todo junto. Pero también es evidente que Mussolini llegó en el momento de la efervescencia inicial de las fascinantes imágenes en movimiento.
((Grcs Crl Bs))





